Política
Contra las cuerdas

Aliados piden la renuncia de Adorni y Milei prepara la defensa

El gobierno no logra hacer control de daños por los escándalos con el jefe de Gabinete

Maximiliano Pérez
15/04/2026
Aliados piden la renuncia de Adorni y Milei prepara la defensa

La figura del vocero presidencial, Manuel Adorni, atraviesa su momento más delicado desde que asumió. Denuncias por enriquecimiento ilícito, un patrimonio difícil de justificar, cuestionamientos por el uso de recursos del Estado y crecientes tensiones internas dentro del oficialismo configuran un escenario que no se limita a la oposición, ya que algunos aliados del gobierno comenzaron a pedir abiertamente su salida.

El caso más contundente lo expresó el diputado nacional Oscar Zago, ex jefe del bloque libertario, quien sostuvo que Adorni “debe dar un paso al costado por el bien del Presidente”. En la misma línea, el legislador Eduardo Falcone, también del MID, fue aún más directo y remarcó que “somos los únicos que decimos que se tienen que sacar de encima a Adorni porque le hace mal al gobierno”, afirmó, dejando expuesta la incomodidad de sectores aliados que ven en el vocero un factor de desgaste político.

A estas voces se suma la de Marcela Pagano, quien rompió con La Libertad Avanza y avanzó con denuncias judiciales. La periodista cuestionó el presunto uso de recursos públicos y pidió que el presidente tome medidas, en un contexto donde las acusaciones sobre compras de propiedades, viajes y movimientos patrimoniales sin justificación clara comenzaron a escalar en la agenda mediática.

Mas cerca en el tiempo, el antecesor de Adorni en la jefatura de Gabinete, Guillermo Francos, también dilapidó al periodista, y si bien reconoció que esta bajo fuego mediático constante, consideró que "se equivocó" al no dar o no poder dar explicaciones sobre su patrimonio y sus gastos.

Entre los episodios que más impacto generaron aparecen el viaje oficial en el que la esposa de Adorni fue incluida en la comitiva, luego se sumó el rechazo por el uso de vuelos privados y contradicciones en torno a desplazamientos al exterior, como el caso de Aruba. Estos hechos, sumados a versiones sobre adquisiciones inmobiliarias que no se condicen con sus ingresos declarados, profundizan el ruido interno con impacto incluso en los territorios, dónde muchos ediles libertarios empezaron a exigir pedidos de explicación del funcionario nacional.

Es que en rigor de verdad, el cotidiano de funcionarios y concejales de La Libertad Avanza se convirtió en una pregunta constante sobre las irregularidades de Adorni, que además no tiene ni tendrá respuesta hasta que el jefe de Gabinete pueda explicar como adquirió varias propiedades desde que llegó al gobierno.

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Incluso dentro del ala más cercana comenzaron a marcar distancia. La ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se corrió de los medios durante dos semanas para evitar  tener que respaldarlo y cuando reapareció deslizó un par de frases no del todo amigables con el ex vocero al afirmar que “es imposible que yo diga qué hubiera hecho en su lugar” y considerar que “quizás no tiene el cuero tan duro como yo”. 

Bullrich y Adorni son potenciales candidatos libertarios para suceder a Jorge Macri en la jefatura de Gobierno porteño, aunque claramente la senadora corre ahora con fuerte ventaja.

Cuando el adversario se está equivocando, no hay que interrumpirlo

En paralelo, el frente opositor observa la crisis con una lógica distinta. En sectores del peronismo consideran que la continuidad de Adorni debilita al Gobierno y, por lo tanto, les resulta funcional. No hay un impulso homogéneo para exigir su salida, sino más bien una estrategia de dejar que el desgaste avance. Bajo esa hipótesis, el vocero se convierte en un “flanco débil” que erosiona la imagen de la administración nacional sin necesidad de intervención directa.

Sin embargo, el conflicto podría escalar aún más. En los pasillos del Congreso circulan versiones que indican que desde el oficialismo habilitaron al entorno del jefe de ministros a preparar un contraataque político en su próximo informe de gestión, con posibles “carpetazos” dirigidos a diputados del peronismo y a figuras de peso como Sergio Massa. De concretarse, el episodio podría transformar una crisis de imagen en un enfrentamiento institucional de mayor alcance.

El cuadro se completa con un dato clave: las críticas ya no provienen únicamente de la oposición, sino de dirigentes que, en mayor o menor medida, forman parte del entramado político que sostiene al Gobierno. La combinación de denuncias, internas y disputas de poder deja a Adorni en una posición frágil, donde cada nuevo episodio amplifica la presión sobre su continuidad y las encuestas y focus group le indican al gobierno que el caso caló hondo en el humor social.

Sin embargo, por ahora, la Casa Rosada evita definiciones tajantes. Pero el diagnóstico empieza a repetirse incluso entre aliados: el vocero, que supo ser uno de los rostros más visibles del oficialismo, hoy se convirtió en un problema político. Y en ese contexto, las voces que piden su salida ya no son aisladas, sino parte de una tendencia que crece.

 

Nota: La imagen que acompaña este artículo fue generada por inteligencia artificial

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