Política
Rosca amarilla

Ritondo junta al PRO bonaerense y define hasta donde seguir pegado a Milei sin desaparecer

Tras la cena de la Fundación Pensar que encabezaron María Eugenia Vidal y Mauricio Macri, el partido se reúne para formalizar autoridades, pero el ruido de fondo es otro.

Andrea Lazaro
14/04/2026
Ritondo junta al PRO bonaerense y define hasta donde seguir pegado a Milei sin desaparecer

El PRO se mueve. O al menos intenta mostrar que está vivo. Después de la cena del lunes por la noche de la Fundación Pensar, que funcionó como vidriera política para Mauricio Macri y punto de encuentro de la dirigencia amarilla, el partido en la provincia tiene este martes una reunión que viene con doble lectura: protocolo hacia afuera, rosca intensa hacia adentro.

El encuentro será encabezado por Cristian Ritondo y tendrá lugar en la sede porteña de la calle Balcarce. En los papeles, se trata de la asunción formal de las autoridades elegidas el 28 de febrero. En la práctica, es otra cosa: una instancia para medir fuerzas, ordenar tensiones y discutir qué hacer frente a un escenario en el que el PRO aparece cada vez más corrido por La Libertad Avanza. Pero, sobre todo, definir que posición tomar frente a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

En tanto, la postal del lunes dejó señales. Mauricio Macri volvió a escena con un mensaje que bajó línea: “Lo peor que hay en el mundo es improvisar. Argentina sufrió demasiadas improvisaciones”. A su lado, María Eugenia Vidal reforzó la idea de que el partido quiere “ser protagonista del próximo paso”. Todo en un contexto donde el espacio intenta reconstruir identidad después de haber sido clave en la llegada de Milei al poder.

Ese telón de fondo atraviesa la reunión bonaerense. Aunque no hay temario oficial, todos saben de qué se va a hablar cuando empiece a circular el almuerzo: si el PRO tiene resto para pararse como alternativa o si termina consolidando un rol subordinado al Gobierno.

Entonces entran en conflicto las dos caras del partido. Por un lado, la de los que todavía empujan la idea de sostener una identidad propia, con candidatos y sin diluirse del todo. Es el sector que recoge la línea que Macri explicitó en Parque Norte: ser “el próximo paso” después de Milei, sin romper pero tampoco entregarse. Ahí se anotan Vidal, Fernando De Andreis, Soledad Martínez y Pablo Petrecca, entre otros.

Del otro lado, los que miran números y territorio y no dudan: sin acuerdo con los libertarios, no hay futuro competitivo. En ese esquema se mueven dirigentes que vienen trabajando hace meses en una convergencia más profunda con la Casa Rosada, convencidos de que la única forma de no quedar afuera del mapa es jugando dentro del armado libertario.

En el medio, el PRO bonaerense trata de ordenar su conducción. Ritondo seguirá al frente, con Soledad Martínez y Pablo Petrecca como vicepresidentes. La Asamblea partidaria, que tiene la llave para habilitar alianzas, también quedó definida. Nada de eso es menor: ahí se va a terminar resolviendo si vuelven a confluir electoralmente con Milei.

Otro tema que divide aguas son las PASO. Mientras el Gobierno nacional analiza avanzar con su eliminación, dentro del PRO hay posiciones cruzadas. Algunos las necesitan para ordenar internas en municipios donde tienen peso propio y no quieren que las listas se definan desde la Casa Rosada. Otros creen que el sistema quedó viejo o directamente sobra, sobre todo si avanza la Boleta Única.

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Incluso aparece una tercera vía: hacerlas optativas, sólo cuando haya competencia real. La discusión, lejos de ser técnica, es política. Sin PASO, muchos en el PRO admiten por lo bajo que se achican sus chances de disputar poder en la provincia.

El dato que sobrevuela todas las conversaciones es el mismo: el PRO ya probó lo que es ir pegado a Milei y también lo que es competir por afuera. En 2025 hubo intendentes que aceptaron la alianza y otros que jugaron distinto. Después, todos volvieron al mismo paraguas. Pero las diferencias quedaron.

Por eso, más allá del acto formal, lo que se discute es otra cosa. Si el PRO todavía puede ser algo más que un socio menor del oficialismo o si va camino a convertirse en una estructura que negocia lugares para no quedar absorbida con el riesgo de hundirse junto a los libertarios.

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