Le cantaron las 40 a Sturzenegger al intentar despegarse del 2001 y terminó recalculando
Intentó desligarse de la crisis de 2001, pero en el Senado lo cruzaron con datos y archivo, dejándolo expuesto en pleno debate.
El paso de Federico Sturzenegger por el Senado no terminó siendo una exposición técnica sobre propiedad privada, sino un intento fallido de reescribir su prontuario económico. Pero esta vez, desde las bancas del peronismo no dejaron pasar la jugada: le recordaron, sin rodeos, que su nombre aparece una y otra vez en algunos de los capítulos más críticos de la historia reciente argentina.
Todo comenzó con una escena que rápidamente cambió de tono. Con su habitual gesto sobrador, el ministro buscó descalificar a la oposición hablando de una “mezcolanza terrible” en sus “percepciones históricas”, negando haber tenido responsabilidad en episodios como el blindaje o el corralito. La estrategia fue clara: despegarse de 2001 como si se tratara de un espectador ocasional.
Pero la respuesta fue inmediata y demoledora. El senador Martín Soria lo cruzó con precisión quirúrgica: le recordó que fue secretario de Política Económica durante el gobierno de Fernando de la Rúa y que renunció apenas dos días antes de que Domingo Cavallo anunciara el corralito. Un dato incómodo que no es interpretación política, sino registro histórico.
Los archivos son contundentes. Sturzenegger integró el equipo económico en 2001 y participó del esquema que derivó en el megacanje de deuda, una operación que terminó incrementando significativamente los compromisos del país y por la cual fue posteriormente procesado junto a otros funcionarios. Incluso, en el contexto de aquella crisis, también fue señalado como parte de los responsables de un modelo basado en endeudamiento creciente, ajuste y pérdida de reservas ¿Déjà Vu?
Soria no se quedó ahí. “La Argentina debe ser uno de los únicos países que se tropieza tres veces con el mismo Sturzenegger, y ojalá esta sea la vencida”, lanzó, sintetizando en una frase lo que sobrevoló todo el debate: la reiteración de nombres en distintos ciclos de endeudamiento. Porque el actual ministro no solo carga con su paso por la Alianza, sino también con su rol clave durante el gobierno de Mauricio Macri, donde fue presidente del Banco Central en los primeros años de una gestión marcada por un fuerte proceso de toma de deuda externa.
El Gobierno manda a Sturzenegger a defender la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”.
— Martin Soria (@MartinSoria_) April 8, 2026
Él, junto a Cavallo y De La Rua, le confiscó los ahorros a todos los argentinos con el Corralito del 2001
Lo dijo Milei: resultados distintos son imposibles con los mismos de siempre pic.twitter.com/u0CYRfQzqP
Cuando el pasado vuelve
La intervención de la senadora Florencia López terminó de cerrar el cerco. Con tono filoso, puso en evidencia la contradicción central del oficialismo: prometer “cambio” mientras recicla a los mismos protagonistas de las políticas que llevaron al país a crisis profundas.
López recordó su participación en el megacanje y advirtió sobre el uso de discursos técnicos para maquillar decisiones que ya demostraron consecuencias negativas. En otras palabras, lo acusó de esconder detrás de conceptos sofisticados un historial económico difícil de defender.
El cambio... pic.twitter.com/syCFtpOZHd
— damian rodriguez (@Argen779) April 9, 2026
El intercambio dejó una imagen clara: lejos de imponerse en el debate, Sturzenegger quedó expuesto. La sonrisa inicial se desdibujó a medida que avanzaban las intervenciones y los cuestionamientos se apoyaban no en opiniones, sino en hechos documentados.
Porque más allá de las chicanas, lo que se discutió en el recinto fue algo más profundo: si es posible construir credibilidad económica negando antecedentes que están registrados en la propia historia reciente. Y en ese terreno, esta vez, no hubo margen para la ambigüedad.
Lo que pretendía ser una defensa de un proyecto terminó transformándose en un juicio político implícito sobre su trayectoria. Y allí, con los archivos sobre la mesa, el ministro quedó contra las cuerdas.



