Chagas, sífilis, VIH y VHB: una científica bióloga argentina se integra a una red global para prevenir su transmisión
Aunque existen herramientas para evitarlo, la falta de acceso a controles y diagnósticos sigue dejando expuestas a las poblaciones más vulnerables, donde infecciones prevenibles continúan avanzando.
Una científica bióloga argentina especializada en Chagas fue seleccionada para integrar una junta asesora global orientada a prevenir la transmisión de infecciones como el VIH, la sífilis y el virus de la hepatitis B (VHB). Se trata de la doctora en Biología Gabriela Rozas Dennis, quien formará parte del proyecto internacional SafeStart+, enfocado en mejorar el acceso a controles, diagnósticos y tratamientos, especialmente en contextos vulnerables.
El acceso al sistema de salud sigue siendo desigual. En los sectores más vulnerables, enfermedades como el VIH, la sífilis, la hepatitis B y el Chagas continúan afectando a poblaciones que, con controles y tratamientos a tiempo, podrían evitar estos cuadros. En ese escenario, las mujeres ocupan un lugar central: durante el embarazo, la atención adecuada resulta clave para prevenir la transmisión a los recién nacidos.
Hoy existen herramientas concretas para evitar que estas infecciones se transmitan de madre a hijo, pero su efectividad depende del acceso a la información, los controles y el diagnóstico temprano. En ese punto se inscribe el proyecto SafeStart+, una iniciativa internacional orientada al cuidado de la salud de las mujeres, sus hijos y sus parejas, con eje en la atención primaria, el diagnóstico oportuno y el trabajo comunitario.
El programa es impulsado por UNITAID, la Agencia de Salud Global; PATH (Program for Appropriate Technology in Health); la Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con VIH en África del Este; y la World Hepatitis Alliance. Apunta a avanzar hacia la eliminación de la transmisión vertical, con foco en garantizar diagnósticos a tiempo y tratamientos disponibles, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.
Para eso, profesionales de distintos países integrarán una Junta Asesora Global con trayectoria en estas enfermedades. Entre ellas fue seleccionada la doctora en Biología Gabriela Rozas Dennis, especialista en Chagas e integrante del Consejo Profesional de Ciencias Naturales, donde actualmente se desempeña como delegada en Bahía Blanca. Formará parte del espacio hasta 2029.
En una primera etapa, el trabajo estará enfocado en relevar las realidades territoriales, identificar problemáticas e intercambiar experiencias e informes. Luego, avanzará la articulación con actores estatales, hospitales y redes comunitarias.
La doctora subrayó que el problema excede lo estrictamente sanitario. “No pasa por el simple hecho del virus o el patógeno, sino también por el entorno social”, indicó en diálogo con Código Baires, y remarcó la necesidad de fortalecer el trabajo territorial y la capacitación. “Se necesita que desde los ámbitos de salud se esté atento, que haya personal totalmente capacitado en cada una de estas infecciones”, agregó.
En paralelo, advirtió sobre el contexto actual: “En varios lugares hay aumento de casos de sífilis”, lo que refuerza la necesidad de profundizar las estrategias de prevención y educación.
Una de las enfermedades en foco es el Chagas, especialidad de Rozas Dennis. En ese sentido, señaló que “tenemos un millón y medio de personas” en Argentina y planteó la necesidad de actualizar el enfoque sobre la enfermedad. “Hay mucho concepto que ha quedado atrás. Antes se hablaba del rancho de adobe o de la vinchuca, pero hoy la vía principal de transmisión es a través de la mamá”, explicó, y advirtió que muchas personas pueden estar infectadas sin haber tenido contacto con el insecto vector.
Por eso, insistió en la importancia del diagnóstico temprano y del fortalecimiento del sistema de salud. “Hay que tener muy en claro cuáles son las vías de transmisión y detectarlo lo más rápidamente posible”, sostuvo.
Además, el abordaje pone el foco en las mujeres, ya que la transmisión puede darse durante el embarazo, aunque con controles adecuados y tratamiento es posible evitarla.
El problema, en definitiva, no es la falta de herramientas, sino las condiciones de acceso: que los controles lleguen a tiempo, que los tratamientos estén disponibles y que la prevención deje de depender del contexto en el que nace cada persona.




