Macri mueve el tablero y pone en duda la sociedad con Milei
El ex presidente encabeza el relanzamiento del PRO, busca recuperar identidad y marca distancia de Milei, en una alianza cada vez más tensa rumbo a 2027.
El PRO busca reordenarse, pero también redefinir su lugar en un tablero político que cambió drásticamente desde la irrupción libertaria. En ese contexto, Mauricio Macri reaparece con protagonismo al encabezar este jueves un plenario clave en Parque Norte, donde intentará relanzar su espacio y marcar una hoja de ruta de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La convocatoria, que reunirá a gobernadores, legisladores, intendentes y referentes de todo el país, no solo apunta a mostrar volumen político, sino a ordenar una interna atravesada por tensiones y fugas. En los últimos meses, el PRO sufrió un fuerte drenaje de dirigentes hacia Javier Milei, lo que debilitó su estructura y dejó al partido en una posición incómoda: aliado clave del oficialismo, pero cada vez más desdibujado.
El encuentro, organizado por Fernando de Andreis, contará con figuras de peso como María Eugenia Vidal, Jorge Macri, Rogelio Frigerio e Ignacio Torres, entre otros. Se espera que el expresidente sea el encargado del cierre, con un discurso que, aunque sin nombres propios, ratifique la intención de competir con candidato propio en los próximos comicios.
Por detrás de la propuesta en escena hay un dilema más profundo. Durante el último año, el PRO acompañó casi sin fisuras al Gobierno en el Congreso, facilitando la aprobación de iniciativas clave como la reforma laboral o el Presupuesto. Esa sociedad táctica, sin embargo, empieza a mostrar grietas: mientras el oficialismo acumula poder, el macrismo corre el riesgo de convertirse en un socio menor, funcional pero prescindible.
Socios incómodos
En ese marco, el malestar con el círculo íntimo del Presidente es un secreto a voces. Si bien Milei supo referirse a Macri como “el Presi”, en la práctica el vínculo quedó condicionado por decisiones que marginaron al ex mandatario. La influencia de Karina Milei en el armado político y su preferencia por mantener distancia con el PRO alimentaron una relación tirante, con gestos de desconfianza mutua.
La tensión no es nueva. En 2023, el respaldo del PRO fue decisivo para el triunfo de Milei en el ballotage frente a Sergio Massa, al transferir buena parte del caudal electoral de Patricia Bullrich (la primera en saltar desesperadamente del barco). Sin embargo, ese capital político no se tradujo en poder real dentro del esquema libertario. Para las legislativas de 2025, el macrismo aceptó condiciones cuasi humillantes, que implicaron resignar identidad: listas bajo sello violeta, escasa representación y subordinación estratégica.
Ese escenario explica parte del movimiento actual de Macri. Puertas adentro, el ex presidente nunca terminó de avalar una integración plena con La Libertad Avanza y ahora busca recuperar autonomía. La idea de impulsar un candidato propio en 2027 no solo apunta a reconstruir el perfil del PRO, sino también a condicionar al oficialismo en un eventual escenario electoral fragmentado.
Las diferencias también se expresaron en episodios recientes. Macri fue crítico de la designación de Manuel Adorni en un rol de mayor peso dentro del Gobierno tras la salida de Guillermo Francos, y en su entorno no ocultan incomodidad frente a los escándalos que golpearon a la Casa Rosada a causa de las desprolijidades de Adorni. En ese sentido, el momento elegido para su reaparición no parece casual.
Con una estructura golpeada, menos bancas en el Congreso y un electorado disputado por libertarios, el PRO enfrenta un desafío existencial: seguir como sostén del oficialismo o reconstruirse como alternativa. La jugada de Macri abre un nuevo capítulo en esa tensión, con un interrogante de fondo que empieza a sobrevolar el escenario político: si el espacio amarillo decide competir por fuera, ¿cuánto puede afectar eso a las chances de reelección de Milei?
El plenario de este jueves será, en definitiva, algo más que una reunión partidaria. Será una señal política hacia adentro y hacia afuera, en una relación que, lejos de consolidarse, parece entrar en una fase de desgaste donde las lealtades ya no están garantizadas. Y donde, si el PRO decide dejar de ser furgón de cola, el tablero podría volver a reconfigurarse.



