Política
A 50 años

Cuando el pueblo empieza a olvidar: Uno de cada cuatro argentinos niega la dictadura

Un informe de Zuban Córdoba revela el avance del negacionismo y muestra cómo el consenso sobre la dictadura se debilita en un contexto de creciente desencanto democrático.

Nazareno Napal
18/03/2026
Cuando el pueblo empieza a olvidar: Uno de cada cuatro argentinos niega la dictadura

A casi medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, un nuevo estudio nacional vuelve a encender alarmas sobre la memoria colectiva en la Argentina: uno de cada cuatro ciudadanos ya no reconoce ese período como una dictadura. El dato, surgido de un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, refleja un escenario de disputas sobre el pasado reciente en un contexto de creciente malestar con el presente democrático.

El informe muestra que, si bien persiste una mayoría que identifica al período 1976-1983 como una dictadura responsable de un plan sistemático de desapariciones y violaciones a los derechos humanos (57,1%), un 25,2% lo interpreta como un “proceso de reorganización nacional” en el marco de una supuesta guerra contra el terrorismo. A ese núcleo se suma un 17,7% que no toma posición, lo que evidencia que el consenso social construido durante décadas ya no es uniforme. 

En esa misma línea, el 68,8% de los encuestados coincide en que la dictadura implicó violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades, pero un 18,6% rechaza esa caracterización. El dato, lejos de ser marginal, muestra que el negacionismo no sólo existe sino que gana terreno en el debate público, impulsado por discursos que relativizan el terrorismo de Estado y reponen interpretaciones como la teoría de los dos demonios.

El estudio también indaga en la importancia de la memoria: el 57,4% considera que es “muy importante” mantenerla viva, y un 16,2% la califica como “algo importante”. Sin embargo, ese consenso convive con señales de desgaste especialmente cuando se analizan variables como la educación y las nuevas generaciones. Apenas el 15,8% cree que el sistema educativo prepara adecuadamente para la vida democrática, mientras que casi ocho de cada diez lo consideran insuficiente o directamente inexistente esa tarea.

Democracia, desencanto y disputa por el pasado

En paralelo, la encuesta revela una tensión central: aunque el 66,3% sostiene que la democracia es el mejor sistema de gobierno, crece la insatisfacción con su funcionamiento. El 48,6% lo califica como inadecuado, frente a un 42% que lo considera positivo. Esta brecha entre el apoyo teórico y la experiencia cotidiana aparece como un terreno fértil para la proliferación de discursos que relativizan los consensos históricos.

Además, el respaldo a la democracia no es homogéneo: entre los mayores de 60 años alcanza el 80%, mientras que entre los jóvenes de 18 a 30 años cae al 56,2%. Esta diferencia generacional se combina con una menor intensidad en la valoración de la memoria, lo que refuerza las advertencias sobre un posible debilitamiento de los pilares construidos desde el retorno democrático.

El contexto político también influye en esta reconfiguración del sentido común. Desde antes de asumir, el presidente Javier Milei ha difundido posturas que cuestionan consensos históricos, incluyendo el número de desaparecidos y las interpretaciones sobre los años ‘70. En esa línea, figuras cercanas al oficialismo, como Agustín Laje, han reforzado discursos que critican lo que denominan una visión “sesgada” de la historia reciente.

En ese escenario, el informe de Zuban no sólo expone datos, sino que plantea una advertencia de fondo: la memoria sigue siendo un valor importante en la sociedad argentina, pero ya no es un consenso incuestionable. A 50 años del golpe, la discusión ya no gira únicamente en torno a qué ocurrió, sino sobre cómo se interpreta ese pasado y qué lugar ocupa en una democracia que, aunque mayoritariamente elegida, enfrenta un creciente desencanto.

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