El campo bonaerense cuestionó la desregulación de la vacuna contra la aftosa
Productores rurales cuestionaron la decisión del Senasa de desregular la vacunación contra la aftosa y advirtieron por posibles riesgos sanitarios y comerciales.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) cuestionó con dureza la decisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentario (SENASA) de desregular la aplicación de la vacuna contra la fiebre aftosa, una medida que habilita a los productores a elegir directamente a un veterinario acreditado por el organismo, por fuera del sistema de fundaciones que históricamente organizó las campañas sanitarias.
La entidad rural, que nuclea a decenas de asociaciones de Buenos Aires y La Pampa, calificó la medida como “inconsulta” y advirtió sobre posibles consecuencias para el sistema sanitario argentino. En ese marco, recordó que las fundaciones tuvieron un rol clave para superar brotes de la enfermedad en el pasado, especialmente durante las crisis registradas en 2001 y 2006.
Desde Carbap también remarcaron que actualmente el esquema sanitario muestra buenos indicadores. Según señalaron, diversos informes del propio organismo sanitario “muestran la ausencia de circulación viral y niveles de inmunidad poblacional más que adecuados”, lo que refuerza la preocupación por la modificación del sistema en medio de una campaña de vacunación en curso.
En un comunicado, la entidad presidida por Ignacio Kovarsky sostuvo: “En medio de la actual campaña de vacunación, sin ningún tipo de justificación técnica que lo avale, de manera absolutamente inconsulta, sin evidencias económicas que lo respalden y en forma absolutamente inoportuna, se pretende modificar mediante un acto administrativo la estructura central de la campaña de vacunación”.
Además, Carbap consideró problemático que la medida no haya pasado por los ámbitos técnicos previstos para discutir este tipo de cambios. “Resulta preocupante que la medida haya evitado la discusión técnica en ámbitos como la Conalfa y las Coprosas, que son precisamente los espacios previstos por la normativa para debatir este tipo de cuestiones”, señalaron.
#CARBAPdice
— CARBAP (@CARBAP_ARG) March 16, 2026
La sanidad animal es un pilar estratégico para la producción ganadera y para la inserción de la Argentina en los mercados internacionales.
La fiebre aftosa no se desregula. Se previene.
Comunicado completo ??https://t.co/6WSLUx4nvd@lacha @carlosetchepare… pic.twitter.com/Kx9nlC45hr
La modificación fue oficializada la semana pasada a través de la Resolución 201/2026, mediante la cual el Senasa introdujo cambios en el esquema de vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina. La nueva normativa establece que los titulares de establecimientos inscriptos en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) podrán seleccionar libremente a un veterinario privado acreditado para adquirir, conservar y aplicar las vacunas durante las campañas oficiales o en vacunaciones estratégicas.
En paralelo, desde el Gobierno nacional defendieron la desregulación con el argumento de que permitirá reducir costos y agilizar los procesos sanitarios. Sin embargo, la entidad rural puso en duda esa explicación y aseguró que no existe un fundamento económico claro para justificar la modificación del sistema.
“Cada fundación, ente o veterinario particular tiene su propia estructura de costos. En algunos casos, las entidades rurales pueden absorber gastos como electricidad, administración o alquiler, lo que permite ofrecer un costo menor por dosis aplicada. En otros casos, esas estructuras deben financiarse íntegramente con la actividad, lo que naturalmente se refleja en el precio final”, explicaron.
En esa línea, Carbap relativizó el impacto del costo de la vacuna y sostuvo que “para quienes sostienen que el precio de la vacuna es la única variable relevante, cabe recordar que actualmente el costo de la dosis aplicada equivale a menos de 600 gramos de novillo, cuando históricamente equivalía aproximadamente a un kilo”.
Temor por antecedentes y mercados internacionales
Más allá de los costos, la principal preocupación del sector radica en el posible impacto sanitario y comercial que podría generar una modificación del sistema. Según Carbap, el modelo que ahora se busca implementar ya tuvo resultados negativos en el pasado.
La entidad recordó que a comienzos de los años 2000 el país atravesó una fuerte crisis sanitaria vinculada a la fiebre aftosa. En mayo de 2000, Argentina había sido declarada zona libre de la enfermedad sin vacunación, pero apenas diez meses después las autoridades sanitarias debieron reconocer la existencia de más de 2.000 focos distribuidos en gran parte del territorio.
Ese brote provocó el cierre de alrededor de un centenar de frigoríficos, la pérdida de 75 mercados internacionales y una fuerte caída en el precio de la hacienda. A partir de entonces, el Senasa y los productores debieron reimpulsar el sistema de fundaciones que había sido desmantelado a fines de los años noventa.
En este contexto, Carbap advirtió que una modificación abrupta del esquema sanitario podría generar nuevas dificultades para el comercio exterior. “Modificar de manera intempestiva el principal programa sanitario de nuestras carnes bovinas, sin los consensos necesarios y considerando nuestros antecedentes, en una región donde países vecinos avanzan hacia el estatus de libres de aftosa sin vacunación, puede generar un problema adicional o incluso una nueva barrera comercial innecesaria”, indicaron.
Por último, la entidad también planteó interrogantes sobre la implementación práctica del nuevo sistema. En particular, alertó que la normativa no define con claridad quién garantizará que la vacunación se cumpla en tiempo y forma, quién controlará su ejecución ni cómo se asegurará la cobertura en los establecimientos ganaderos de menor escala.



