Cerró la estación experimental del INTA en el AMBA

La medida del gobierno libertario podría representar un problema para el futuro del abastecimiento de verduras y frutas en el Gran Buenos Aires.

Franco Coscarelli
03/03/2026
Cerró la estación experimental del INTA en el AMBA

La motosierra de Milei no se detiene y esta vez cortó un enlace clave entre el desarrollo científico estatal y los productores del cordón frutihortícola del Gran Buenos Aires. El cierre de esta sede del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, con 15 años de historia, podría representar un problema para el abastecimiento de productos frescos en el AMBA y CABA

La planta estaba ubicada en el municipio de Ituzaingó, pero tenía nueve agencias de extensión y 77 dependencias distribuidas a lo largo del territorio bonaerense. El cierre alcanza a toda la red que integraba a la estación experimental.

Su objetivo era acompañar a pequeños y medianos productores urbanos y periurbanos, a través de programas de agricultura familiar, sistemas agroecológicos y mejoras de la productividad, con un trabajo centrado en el conurbano, incluida La Plata. En esta zona el respaldo técnico que brindaba el estado representaba una gran ayuda para la producción local.

A pesar de no dar razones, el cierre de la Estación Experimental se enmarca en la reorganización estatal que lleva adelante el gobierno de Javier Milei. A pesar de que una parte del personal fue reubicada a otras dependencias, decenas de trabajadores, entre los que se encontraban investigadores, técnicos y personal administrativo, se encontraron con un panorama desolador al perder su empleo.

Desde su cuenta en X, el Ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, denunció el hecho y señaló que no se dieron razones detrás del cierre de la Estación.

Además del apoyo a productores, la planta articulaba trabajos con múltiples municipios, desarrollando ensayos adaptados a las condiciones locales de cada comuna. Estas medidas acercaban el desarrollo científico estatal a los territorios que lo necesitaban, un claro ejemplo de ciencia aplicada.

El cierre venía siendo gestionado desde el año pasado por el Consejo Directivo del INTA, integrado por representantes del Gobierno y entidades del sector agropecuario. En aquel momento, la decisión había encontrado la resistencia de ATE.

El cierre representa no sólo la pérdida laboral de los trabajadores de esta área del INTA, o los problemas de abastecimiento que podrían ocurrir por la falta de asesoramiento y ayuda a los productores del cordón frutihortícola, es una nueva desconección y un avance sobre las condiciones de bienestar que debe asegurar el Estado.

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