Otra empresa que no resiste la crisis: Manki baja la persiana tras una década en el mercado
El cierre de Manki refleja el impacto de la crisis económica, la caída del consumo y la apertura importadora en la industria textil nacional.
El cierre de la firma de indumentaria Manki volvió a encender las alarmas en la industria textil argentina, uno de los sectores más golpeados por la crisis económica y el retroceso de la producción nacional. La empresa anunció el fin de sus operaciones tras más de una década en el mercado, en un contexto marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y la pérdida de empresas y puestos de trabajo.
La decisión fue comunicada a través de sus redes sociales, donde la marca expresó el impacto de la medida. “Fin de una era. Llegó el día de anunciar algo muy doloroso para nosotros y todos los amantes de Manki. Después de 10 años de crecimiento y dedicación tenemos que cerrar”, señalaron. En el mensaje, explicaron además que la estrategia de expansión terminó afectando la sustentabilidad del negocio: “Siempre apostamos a crecer y crecer, pero llegó un momento en que eso nos jugó en contra”.
La empresa confirmó que ya cerró seis de sus siete locales propios y que mantendrá únicamente su sede en el barrio porteño de Recoleta y la venta online hasta agotar el stock, con productos a precios por debajo del costo. Asimismo, indicaron que existe la posibilidad de que la marca continúe bajo una nueva administración. “Cerramos esta etapa con orgullo, responsabilidad y muchísimo dolor. No es un adiós. Es un hasta luego”, concluyeron.
El caso se inscribe en un escenario crítico para el sector manufacturero, en particular el textil, en medio de las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Referentes de la industria advierten que la apertura de importaciones y el atraso cambiario generan fuertes dificultades para la producción local, con un impacto directo en el empleo y la continuidad de las empresas.
Según datos de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria, el sector cerró 2025 con una pérdida acumulada del 13% de los puestos de trabajo y del 8% de las empresas. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se destruyeron alrededor de 16.000 empleos y dejaron de operar 466 firmas vinculadas a la producción textil, la confección y actividades relacionadas.
El mayor impacto se registró en el rubro de confección, con 4.650 empleos menos y el cierre de 203 compañías. Entre los segmentos más afectados se encuentran la producción de ropa interior y medias, con una caída del 21% del empleo; la indumentaria deportiva, con una baja del 19%; y la confección de tejidos de punto, que también sufrió un retroceso del 19%.
A nivel general, la retracción productiva se replica en toda la economía. Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 21.000 empleadores y cerca de 270.000 puestos laborales en el país, mientras distintas consultoras privadas estiman el cierre de más de 21.000 empresas en los últimos dos años.
En ese marco, referentes industriales advierten que la flexibilización del comercio exterior favoreció el ingreso masivo de indumentaria extranjera, impulsado por el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu, lo que incrementa la competencia para las empresas nacionales en un contexto de costos elevados y caída del poder adquisitivo.
El cierre de Manki se suma así a una serie de casos que reflejan el deterioro de la industria nacional, particularmente en el sector textil, donde empresarios y trabajadores alertan sobre la continuidad de despidos, el achicamiento de la producción y la pérdida de marcas locales frente a un escenario económico cada vez más desafiante.
*La imagen con la que fue ilustrada esta nota fue generada con inteligencia artificial*



