Política
Apertura de sesiones

Kicillof le habló a los argentinos y explicó la crisis: "No sos vos. Es Milei"

El gobernador bonaerense enfocó su discurso con dureza contra la gestión libertaria y advirtió que las políticas económicas están destruyendo la industria y al producción.

Kicillof le habló a los argentinos y explicó la crisis: ”No sos vos. Es Milei”

En la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, el gobernador Axel Kicillof convirtió su discurso en una pieza de confrontación directa contra el rumbo económico del presidente Javier Milei. Sin medias tintas, sostuvo que la crisis actual no es producto de una fatalidad histórica sino de decisiones políticas concretas, y sintetizó su acusación en una frase de alto voltaje: “Argentina no sos vos, es Milei”.

El mandatario provincial planteó que el país atraviesa una combinación de recesión e inflación que desmintió los pronósticos oficiales de “V corta” y recuperación rápida. Para argumentarlo, enumeró datos sobre caída del consumo, aumento de la morosidad, cierre de empresas y destrucción del empleo registrado. “La macro está mal y la micro está horrible”, afirmó.

Más allá de los números, el núcleo de su crítica fue conceptual. Según Kicillof, el Gobierno nacional aplica un esquema clásico: dólar artificialmente bajo, apertura importadora, tasas de interés elevadas y salarios contenidos como ancla inflacionaria. Un combo que —sostuvo— desalienta la producción y premia la especulación financiera.

 

 

El gobernador describió lo que considera el corazón del programa libertario: un modelo que favorece la renta financiera y a sectores primarios exportadores, mientras debilita la industria, las pymes y el trabajo formal. En ese marco, rechazó la idea de que la crisis sea responsabilidad individual de trabajadores o empresarios. “No sos vos”, repitió, en un intento de disputar el sentido cultural del ajuste.

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También apuntó contra lo que definió como una “motosierra” aplicada sobre jubilaciones, universidades, obra pública y transferencias a las provincias. Según su planteo, el superávit fiscal nacional se explica, en parte, por la retención de recursos que corresponden a las jurisdicciones. En el caso bonaerense, habló de una quita equivalente a un tercio del presupuesto provincial.

En el plano ideológico, el mandatario fue aún más lejos. Cuestionó el discurso “anarco-capitalista” que demoniza al Estado y advirtió que, en un contexto internacional de mayor proteccionismo, la Argentina avanza en sentido contrario. “La mano invisible no va a defender la producción nacional”, afirmó, al tiempo que vinculó soberanía con industria y trabajo argentino.

Kicillof también relacionó el deterioro económico con el aumento de tensiones sociales, incluyendo la inseguridad. Sin desligar responsabilidades provinciales, sostuvo que no puede construirse paz social con destrucción del empleo y precarización de ingresos.

Lejos de limitarse a la crítica coyuntural, el mandatario planteó que lo que está en juego es el tipo de país: industria o primarización, trabajo formal o precarización, Estado activo o “ley de la selva”. En esa línea, rechazó el modelo que —según dijo— el oficialismo propone emular y advirtió que seis años más en este rumbo podrían alterar de forma estructural la identidad productiva argentina.

El mensaje final buscó marcar una diferencia estratégica: “Al odio no se le responde con odio”. Sin embargo, el tono general fue inequívoco: la Provincia se posiciona como oposición frontal al experimento libertario y como núcleo de construcción de una alternativa.

Más que una apertura de sesiones, fue un discurso de disputa nacional.

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