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Kicillof en modo candidato: "Es necesario cambiar el rumbo nacional"

El mandatario bonaerense advirtió sobre los efectos del modelo de dólar planchado artificialmente y un superávit sostenido en torno a entelequias financieras.

Kicillof en modo candidato: ”Es necesario cambiar el rumbo nacional”

En la Legislatura bonaerense, el gobernador defendió un Estado activo, inversión en infraestructura y agregación de valor frente a lo que definió como un modelo “extractivista financiero”.

Más allá de las críticas al Gobierno nacional, el discurso de Axel Kicillof tuvo un segundo eje central: la defensa explícita de un modelo productivo basado en industria, obra pública y desarrollo federal, en contraposición al esquema económico impulsado por Javier Milei.

Kicillof planteó que el programa libertario combina dólar barato, apertura importadora y tasas altas, una fórmula que —según describió— favorece la especulación financiera y desalienta la producción local. Frente a eso, reivindicó el rol del Estado como planificador e inversor.

Los números que exhibió apuntaron a reforzar esa idea. En salud, destacó la construcción de 202 nuevos centros de atención primaria y la ampliación de hospitales provinciales. En educación, mencionó 296 edificios nuevos y más de 8.500 intervenciones de infraestructura. En seguridad, habló de la incorporación de casi 10 mil patrulleros y una expansión del sistema penitenciario.

Pero el corazón del mensaje estuvo en la infraestructura y el desarrollo territorial. Subrayó la continuidad del Plan Maestro del Salado, obras en la cuenca del Luján y Reconquista, caminos rurales y proyectos energéticos estratégicos. En paralelo, denunció que más de mil obras fueron paralizadas por Nación.

El gobernador insistió en que la obra pública no es gasto sino motor económico: genera empleo, integra regiones y sostiene la actividad cuando el sector privado se retrae. Desde esa lógica también defendió programas como Mercados Bonaerenses, el financiamiento a frigoríficos municipales y el impulso al agregado de valor en origen.

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Otro punto relevante fue el anuncio de un proyecto para regular el trabajo en plataformas digitales, con el objetivo de incorporar derechos y cobertura a repartidores y conductores. En el marco de una economía crecientemente precarizada, el planteo busca mostrar una diferencia conceptual con el oficialismo nacional.

Kicillof encuadró estas políticas dentro de una idea más amplia: desarrollo federal. “Todos los municipios importan”, sostuvo, al reivindicar la descentralización y la inversión territorial como herramientas contra el despoblamiento y la desigualdad regional.

El contraste con el modelo libertario fue explícito: mientras el Gobierno nacional reduce el Estado y apuesta a la desregulación, la Provincia se presenta como “escudo y red”, con planificación, financiamiento y presencia territorial.

En definitiva, el mandatario no solo cuestionó el rumbo nacional; intentó demostrar que existe otra matriz posible: menos especulación y más producción, menos primarización y más industria, menos concentración y más federalismo. 

"No existe un municipio o un gobierno provincial que pueda reemplazar a un Estado nacional que deserta. Es necesario cambiar el rumbo nacional", remarrcó el mandatario.

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