Política
Apertura de Sesiones

Kicillof defendió la salud pública y denunció que “el modelo económico enferma”

Kicillof repasó su gestión en materia de Salud y criticó la falta de apoyo del gobierno nacional

Kicillof defendió la salud pública y denunció que “el modelo económico enferma”

En la apertura de sesiones, el gobernador Axel Kicillof utilizó el capítulo de salud para trazar una de las críticas más profundas al gobierno de Javier Milei, combinando balance de gestión con una impugnación ideológica del rumbo nacional.

Lejos de presentar sólo cifras, Kicillof planteó una definición conceptual: la salud como derecho y no como mercancía. Esa frase no fue retórica. Funcionó como eje ordenador de todo el apartado. El mandatario contrapuso dos modelos: uno basado en la universalidad y el financiamiento estatal, y otro apoyado en la lógica de mercado.

El gobernador recordó que en 2019 encontró un sistema “devastado” y describió un proceso de reconstrucción estructural apoyado en un Plan Quinquenal. Los datos enumerados apuntan a mostrar escala: provincialización y puesta en marcha de hospitales, 202 nuevos Centros de Atención Primaria, duplicación de equipamiento de alta complejidad, 426 ambulancias y digitalización de historias clínicas.

El énfasis en la Atención Primaria no es menor. Implica un cambio de enfoque: resolver cerca del barrio lo que antes saturaba hospitales centrales. Esa estrategia, según el discurso, se complementa con integración entre efectores municipales y provinciales, algo históricamente fragmentado en Buenos Aires.

También resaltó la incorporación de tecnología —historia clínica digital y teleconsultas— como parte de una modernización que busca eficiencia sin resignar cobertura pública.

Un punto distintivo fue la centralidad otorgada a la salud mental. Kicillof habló de un “giro histórico”, con ampliación de dispositivos comunitarios y programas en escuelas que alcanzaron a medio millón de estudiantes. En un contexto social atravesado por crisis económica, el mensaje es claro: la salud mental dejó de ser un área periférica para transformarse en política estructural.

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El impacto del ajuste nacional

El tramo más político llegó cuando vinculó directamente la situación sanitaria con el ajuste nacional. Denunció caída del presupuesto, aumento de medicamentos tras la desregulación, cierre de empresas privadas de salud y pérdida de cobertura de obras sociales.

El dato más sensible fue la referencia al aumento de mortalidad infantil y materna, además de enfermedades como sífilis y sarampión. Allí el discurso abandonó el terreno administrativo y se instaló en el plano moral: “La motosierra tiene consecuencias trágicas”.

El planteo es contundente: el ajuste no es neutro; impacta en vidas concretas y traslada presión al sistema público.

Como respuesta, anunció el impulso de la ley de Producción Pública de Medicamentos y la creación del programa Medicamentos Bonaerenses. La propuesta combina reducción de costos, soberanía sanitaria y ampliación de acceso, en línea con su crítica a la dependencia exclusiva del mercado.

El cierre fue político y simbólico: “Hoy en la Argentina se está aplicando un modelo económico que enferma”. Con esa frase, Kicillof llevó la discusión sanitaria al corazón del debate económico nacional.

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