El senado le dio luz verde a la reforma laboral
El nuevo régimen de trabajo que comenzará a implementarse en el país representa una victoria clave del oficialismo y una pérdida terrible para los argentinos. Desde la oposición adelantaron que el proyecto es “anticonstitucional” y que irá “derecho a conflicto judicial”.
En el cierre de la jornada del viernes, el Gobierno de Javier Milei le puso un puntapié en el traste a los derechos laborales y los mandó al fondo del agua con zapatos de cemento. Lo que el mandatario libertario calificó como “modernización laboral” acabó siendo aprobado por el Senado con 42 votos afirmativos, 28 negativos y 2 abstenciones.
Cómo ya ocurrió con otras propuestas liberales, a los pulgares levantados de los violetas se sumaron los votos positivos del PRO, la UCR, los partidos provinciales aliados y el peronismo disidente. En la vereda de enfrente se encontraron los senadores justicialistas, mientras que las dos abstenciones fueron una cuestión de normativa a la hora del voto.
Al inicio de la sesión el bloque Justicialista, presidido por el formoseño José Mayans, intentó mandar la reforma de vuelta a comisión con una moción presentada por Mariano Recalde. El senador porteño argumentó que el dictamen es “prácticamente igual” y que el cambio de Diputados no alcanza para que el peronismo modifique su voto. Continuando, apuntó contra la extensión de los proyectos enviados por el oficialismo calificando la reforma laboral como “una ley ómnibus” y “monstruosa”, ya que posee más de 200 artículos entre eliminaciones y modificaciones a estatutos actuales. Además, remarcó el corto tiempo de para el tratamiento de la reforma.
El pedido fue rechazado plenamente 43 a 29 en lo que fue un augurio de lo que sucedería luego de las 4 horas que duró el debate para ponerle, o no, la soga al cuello a los laburantes.
Con un inicio accidentado para el peronismo, el libertario Juan Cruz Godoy pasó a confirmar que se aceptarían los cambios que realizó la Cámara de Diputados, refiriéndose a la eliminación del artículo que modificaba las licencias médicas. Luego dio un discurso sobre el estancamiento del trabajo registrado desde 2012 comparado con el aumento de los juicios laborales desde esa fecha, a lo que Recalde le recalcó que “esta ley viola principios establecidos en la Constitución y tratados internacionales, viene complicada en su constitucionalidad y va a generar mucha litigiosidad”.
Uno de los puntos más polémicos que se citaron en los discursos fue el del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el cual fue considerado por el peronismo como un fondo para la timba que le quitará 4 billones de pesos al estado para subsidiar los despidos de la nueva era del gobierno de Milei robando dinero directamente de los jubilados y pensionados. Las advertencias fueron lanzadas desde el lado justicialista, “en donde los toquen (los fondos de los trabajadores) los vamos a meter presos”.
En relación al FAL, Jorge Capitanich resaltó la importancia de la nueva ola tecnológica, la llamada cuarta revolución industrial impulsada por el desarrollo de las inteligencias artificiales. En ese contexto, el chaqueño afirmó que se debería haber discutido “un marco en las relaciones laborales que genere condiciones de negociación laboral para los nuevos trabajos surgidos del cambio tecnológico, pero con este proyecto lo que estamos dando es un subsidio para que aumente la tasa de desempleo”.
La senadora peronista por La Rioja, Florencia López, también apuntó contra el desvío de las discusiones importantes refiriéndose a que desde el gobierno “pusieron la excusa de la producción para quitar el agua de los glaciares; la excusa de la seguridad para meter a los chicos presos y, hoy, ponen la excusa de la creación de trabajo para eliminar todos y cada uno de los derechos de los trabajadores”. Incluso, más temprano, Recalde ya había dicho algo similar al inferir que el oficialismo instaló la discusión por las licencias médicas para tapar otros temas polémicos de la reforma, cómo el FAL.
Es que, entre las eliminaciones que propone la “modernización laboral” de Milei, también se encuentra la eliminación de varios estatutos profesionales, como el del periodista que no solo resguarda a los trabajadores de prensa frente a la explotación laboral, sino que también incorpora las particularidades propias de la profesión y, al mismo tiempo, asegura la libertad de prensa y el ejercicio del periodismo.
Con la mayoría de las intervenciones finalizadas, los dos últimos oradores de la sesión fueron primero José Mayans y por último Patricia Bullrich. El presidente del bloque justicialista indicó que Argentina tiene “el valor salarial más bajo de Latinoamérica” y disparó contra el oficialismo y sus aliados diciendo que “en medio de una reforma laboral ¿Hablan de costos? ¿Quieren sueldos de esclavitud?“, a la vez que calificó al proyecto como “una ley gorila, hecha por gorilas”.
Por otro lado, Bullrich decidió marcarle la cancha al sindicalismo, condenando los paros generales que en otros países “no existen más”, y luego procedió a su típica oratoria sin sentido, inconclusa y desconexa para acabar criticando los planes sociales. “No podemos volver a los planes. ¿Hay algo más precarizado que un plan social? ¿Saben lo que tenían? A un gerente de la pobreza” afirmó, aunque el gobierno actual aumentó la cantidad de ayuda social que brinda y poco hizo para cambiar la situación de millones de argentinos.
A la hora de la votación se dio un nuevo debate, Victoria Villarruel, Presidenta del Senado, explicó que según el artículo 81 de la Constitución Nacional la Cámara sólo podía votar por la aprobación del proyecto modificado y sin modificar, a lo que el peronismo se opuso al no querer dar el visto bueno a ninguna de las dos versiones de la reforma laboral.
Bullrich coincidió con la oposición y pidió que se habilite el rechazo al proyecto. De este intercambio provienen las dos abstenciones, los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, quienes respetaron el artículo citado por la Vicepresidenta de la Nación.
Con la última discución finalizada, y con la aprobación de la baja de la edad de imputabilidad obtenida horas antes, la votación tuvo lugar y la reforma laboral que destruye los derechos de los trabajadores fue aprobada por amplia mayoría, 42 votos afirmativos, 28 negativos y 2 abstenciones. Ahora resta esperar a ver que traerá la cosecha de tal plantación de odio hacia la clase obrera.



