Tras semanas de negociación, el peronismo bonaerense definió cargos y evitó la fractura del bloque
Mario Ishii quedó como vice primero y Ayelén Durán como vice segunda tras la disputa interna; el oficialismo logró preservar la unidad, aunque no todos quedaron contentos.
La definición de las nuevas autoridades del Senado bonaerense terminó de resolverse tras una extensa jornada de negociaciones y dejó al descubierto las tensiones internas del peronismo provincial, atravesado por la disputa entre los sectores alineados con el kirchnerismo, y el espacio que responde al gobernador Axel Kicillof.
El acuerdo, sellado sobre el cierre de una sesión que se inició minutos antes del límite reglamentario, confirmó al histórico dirigente peronista Mario Ishii como vicepresidente primero de la Cámara alta provincial, mientras que la senadora Ayelén Durán (referenciada en el Movimiento Derecho al Futuro), quedó en la vicepresidencia segunda.
La discusión central giró en torno a la vicepresidencia primera, un cargo estratégico dentro de la estructura institucional de la provincia, ya que ocupa el segundo lugar de línea sucesoria después de la vicegobernadora Verónica Magario, presidenta del Senado. El sector cercano al gobernador impulsaba a Durán para ese puesto, pero el kirchnerismo logró reunir los votos necesarios para imponer a Ishii, evidenciando su peso interno dentro del oficialismo.
Equilibrios internos y unidad del bloque
La resolución también incluyó la designación de Sergio Berni como presidente del bloque oficialista de Unión por la Patria en la Cámara alta. Con esta definición, el espacio evitó una posible fractura en la bancada, integrada por 24 senadores, número que le garantiza el quórum propio.
En el reparto de cargos, el oficialismo buscó mantener un delicado equilibrio entre sus distintos sectores. Mientras el kirchnerismo logró quedarse con la vicepresidencia primera y la conducción del bloque, el kicillofismo retuvo la vicepresidencia segunda y sumó la sexta, ocupada por Germán Lago.
La nómina de autoridades se completó con Gonzalo Cabezas en la vicepresidencia tercera por La Libertad Avanza; Valeria Arata, del Frente Renovador, en la cuarta; y Alex Campbell, del PRO, en la quinta. La presidencia del cuerpo continúa en manos de Magario.
Las negociaciones involucraron a los distintos sectores del peronismo bonaerense, kirchnerismo, kicillofismo y massismo, y se extendieron durante semanas, en un contexto de versiones sobre una eventual ruptura del bloque oficialista que finalmente no se concretó.
La designación de autoridades estaba pendiente desde diciembre, cuando la sesión preparatoria había dejado expuestas las diferencias dentro del oficialismo provincial. Desde entonces, las conversaciones se prolongaron durante casi tres meses hasta alcanzar un acuerdo.
La puja reflejó la disputa por el liderazgo político dentro del peronismo bonaerense, con el sector kirchnerista buscando sostener su influencia legislativa y el espacio cercano al gobernador intentando ampliar su poder en la estructura institucional de la provincia. Pese a la tensión, el resultado final permitió preservar la unidad formal del bloque y evitar escenarios de ruptura que se mencionaron en los días previos a la sesión.
Cambios administrativos y legislativos
Además de la definición política, la sesión incluyó movimientos en la estructura administrativa del Senado. Roberto Feletti continuará como secretario administrativo, mientras que Gustavo Soos asumió como prosecretario administrativo en reemplazo de Martín Di Bella.
En el área legislativa, Mariano Ríos Ordóñez fue designado secretario legislativo tras el fallecimiento de Luis Lata, y Miguel Ángel Bampini continuará como prosecretario. Di Bella, en tanto, pasará a desempeñarse como jefe de Gabinete de la Cámara alta.
Durante la sesión también prestaron juramento las senadoras Roxana López, por Unión por la Patria, y Marisa Pirillo, por La Libertad Avanza, quienes asumieron en reemplazo de Gabriel Katopodis y Diego Valenzuela, respectivamente.
La definición de las autoridades del Senado bonaerense dejó como saldo un reordenamiento del poder interno dentro del oficialismo provincial y expuso las tensiones entre los distintos espacios del peronismo. Aunque el acuerdo evitó una ruptura, la disputa por los cargos evidenció la competencia por el liderazgo político en la provincia y anticipa nuevos capítulos en la dinámica interna del oficialismo.

