Gripe aviar: confirman un tercer brote en Buenos Aires y suspenden exportaciones
El SENASA confirmó un nuevo foco en Lobos. Argentina perdió su estatus sanitario y se restringió la comercialización de productos aviares en mercados externos.
El avance de la gripe aviar en la provincia de Buenos Aires sumó en los últimos días nuevos episodios que encendieron las alertas sanitarias y comerciales. Tras la detección inicial en aves silvestres y su posterior llegada a un establecimiento productivo, las autoridades confirmaron un tercer caso en el territorio bonaerense, lo que derivó en la pérdida del estatus sanitario del país y la suspensión de exportaciones aviares.
El brote fue confirmado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que informó la detección de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en aves de corral de un establecimiento ubicado en Lobos. Se trata de un criadero de reproductores padres pesados, donde se activaron de inmediato las acciones previstas en plan de contingencia, que incluyen la interdicción del establecimiento, la delimitación de una zona de control sanitario y la aplicación de medidas de bioseguridad, monitoreo epidemiológico y restricción de movimientos.
Este nuevo episodio representa el tercer caso confirmado en la provincia en menos de una semana. El primero se había registrado el 23 de febrero en la Reserva Laguna La Salada Grande, en General Madariaga, donde se detectó un virus en aves silvestres tras reportes de mortandad y síntomas compatibles con la enfermedad. Entre las especies afectadas se encontraban gaviotas capucho café, cisnes coscoroba y cisnes de cuellos negro.
En aquel momento, las autoridades sanitarias habían aclarado que el hallazgo en fauna silvestre no afectaba el estatus sanitario ni las operaciones comerciales de Argentina, que se habían autodeclarado libre de influenza aviar de alta patogenicidad, especialmente en establecimientos avícolas comerciales y en criaderos domésticos, para evitar el contacto entre aves silvestres y de corral.
Sin embargo, un día después se confirmó el salto del virus a la producción avícola. El 24 de febrero, el SENASA detectó un caso positivo en un criadero de reproductores pesados ubicados en Ranchos, partido de General Paz. El establecimiento había notificado la presencia de signos clínicos compatibles con la enfermedad, lo que motivó la toma de muestras y su posterior confirmación en laboratorio.
A partir de ese diagnóstico, el organismo sanitario activó el protocolo correspondiente, que incluyó la creación de una zona de control sanitario de tres kilómetros alrededor del foco y una vigilancia epidemiológica en un radio de siete kilómetros. Además, se dispuso el despoblamiento del establecimiento afectado y su posterior limpieza y desinfección bajo supervisión oficial.
Como consecuencia de la aparición del virus en aves comerciales, el organismo debió notificar el brote ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo que implicó la suspensión de exportaciones de productos aviares hacia los países que mantenían acuerdos sanitarios con Argentina en base a su condición de país libre de la enfermedad.
Con la confirmación del tercer caso en Lobos, el país perdió formalmente su estatus sanitario, lo que afecta principalmente a la carne aviar fresca, cuya comercialización quedó restringida en alrededor de 40 mercados internacionales, según fuentes oficiales. El plazo para recuperar esa condición comenzará a contarse nuevamente desde la finalización de las tareas de sacrificio sanitario, limpieza y desinfección del establecimiento afectado. Si transcurren 28 días sin nuevos brotes, Argentina podrá volver a autodeclararse libre de influenza aviar ante la OMSA.
Desde el SENASA recordaron que la enfermedad no se transmite a las personas a través del consumo de carne de pollo ni de huevos, por lo que la producción destinada al mercado interno continúa desarrollándose con normalidad. No obstante, el organismo reiteró la importancia de reforzar las medidas de higiene, manejo sanitario y bioseguridad en todos los establecimientos avícolas.
Asimismo, recomendaron a productores y tenedores de aves de traspatio mantener a los animales en espacios protegidos, impedir el contacto con ejemplares silvestres, desinfectar periódicamente las instalaciones y restringir el acceso a fuentes de agua y alimento. En caso de detectar mortandad o síntomas compatibles, como trastornos respiratorios, digestivos o nerviosos, se debe notificar de inmediato a las autoridades sanitarias.
De esta manera, la sucesión de casos en distintos puntos de la provincia refleja la rápida evolución del brote y el desafío sanitario que enfrenta el sector avícola nacional, mientras se intensifican los controles para contener la propagación del virus y recuperar la normalidad comercial.



