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Juan Enrique

El cierre de FATE como el inicio de una "destrucción indsutrial" en Argentina

El economista vinculó el cierre de la histórica empresa con el modelo económico vigente y advirtió sobre recesión, caída del empleo y desindustrialización.

Nazareno Napal
18/02/2026
El cierre de FATE como el inicio de una ”destrucción indsutrial” en Argentina

El economista Juan Enrique analizó el impacto del cierre de la planta de FATE S.A.I.C. y trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo de la economía argentina en su primera columna de 2026. En un contexto atravesado por la discusión sobre la reforma laboral y el modelo económico del gobierno de Javier Milei, el especialista advirtió sobre un proceso de desindustrialización, cuestionó la política cambiaria y puso en duda la sostenibilidad del esquema macroeconómico.

El economista inició su análisis con preocupación por el panorama económico actual. “Lamentablemente las noticias económicas que tenemos que abordar día tras día, semana tras semana, y preocupado por la situación”, expresó al comienzo de su intervención.

Al ser consultado sobre el cierre de la histórica fabricante de neumáticos, Enrique aseguró que la crisis no es reciente y responde a un proceso más profundo vinculado al modelo económico vigente. “Esto no es de hoy, ya venía una situación complicada por la caída de ventas, por un deterioro muy fuerte, sobre todo en el sector automotriz”, señaló. En ese sentido, explicó que venía monitoreando el desempeño de distintas compañías del rubro y mencionó su seguimiento de empresas como BYD, Volkswagen, Toyota y Ford antes de conocer la noticia del cierre.

En diálogo con Código Baires, el economista vinculó directamente la decisión empresarial con la política económica del Gobierno. “El día que se definió el modelo económico que iba a aplicar Javier Milei… era sabido cuáles van a ser las empresas que van a cerrar”, sostuvo, y advirtió que el escenario podría derivar en la salida del sector automotriz del país.

“Todo lo que es el sector automotriz, el hub automotriz en términos globales en la República Argentina va a cerrar… este derrotero lleva a que toda la industria automotriz se vaya de la Argentina”, afirmó. Según explicó, el impacto laboral podría ser significativo: “Estamos hablando de 500 mil trabajadores”.

Respecto de la responsabilidad del cierre, el economista consideró que también existe un componente político en la decisión empresarial. Según planteó, se trataría de una estrategia de presión en medio de tensiones con el Gobierno.

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“Yo creo que esto es una jugada de la empresa… un tablero de ajedrez”, señaló. Aclaró que su posición busca defender “la industria nacional, los trabajadores y la historia de un barrio”. Enrique sostuvo que la compañía no atravesaba un deterioro financiero que justificara el cierre inmediato. “Una empresa tiene que pasar por distintos períodos para el momento de cerrar… primero tener pérdidas, segundo pedir un procedimiento preventivo… no se hizo nada de todo eso”, explicó, y concluyó que el conflicto es interpretado políticamente tanto por el sector empresario como por el Gobierno.

Críticas al tipo de cambio y la apertura importadora

Enrique atribuyó la crisis industrial a la política cambiaria y comercial del Gobierno, a la que definió como el principal factor de pérdida de competitividad. “Esto es consecuencia del dólar barato, que transforma a la Argentina en cara… hace que lo que se haga acá sea caro y que sea más barato traer un neumático de Taiwán”, explicó. Según su visión, la combinación de tipo de cambio bajo y apertura importadora implica “decididamente destrucción de la industria”.

El economista desarrolló su argumento al afirmar que el tipo de cambio refleja la productividad de una economía. “Si vos tenés un tipo de cambio artificial, que lo mantenés con endeudamiento y apertura importadora, queda claro que es destrozar deliberadamente la industria”, sostuvo.

El economista también vinculó la política económica local con el escenario internacional. A su entender, existe una alineación estratégica con Estados Unidos que impacta en la estructura productiva argentina. “A mí me queda muy claro en la sumisión de Milei con Donald Trump… se está polarizando el mundo en términos industriales”, sostuvo. En ese sentido, afirmó que el objetivo sería impedir el desarrollo industrial del país: “No quieren que Argentina tenga un hub industrial… el punto acá es destrozar la industria argentina, como pasó en los 70, como pasó en los 90”.

Para Enrique, el cierre de FATE simboliza un punto crítico del proceso. “Esto tiene que movilizar a todos los argentinos… FATE era la empresa de neumáticos nacionales”, afirmó, y advirtió sobre un efecto en cadena en la producción automotriz: “Empezamos por el neumático, después seguimos por el volante, después por las puertas, después por el techo… acá se termina la industria automotriz”.

Dificultades para recuperar el entramado industrial

El economista también analizó las consecuencias estructurales del proceso de desindustrialización y advirtió sobre la dificultad de revertirlo. En ese sentido, remarcó el rol histórico de la educación técnica en el desarrollo productivo argentino. “Todo arranca en las escuelas técnicas… Argentina ha sido precursor de la enseñanza técnica en la región”, afirmó, al tiempo que destacó hitos industriales del país, como el desarrollo nuclear y tecnológico.

Según detalló, solo 50 de los 200 países del mundo cuentan con industria automotriz, y Argentina formaba parte de ese grupo. Recordó además la reducción de terminales en el país, mencionando la salida de Nissan y Mercedes-Benz. “En el tramado industrial total trabajan 3 millones de argentinos y la industria representa el 47% de la materia prima industrial que se exporta”, indicó, y lamentó que “muchos argentinos no vean esta situación”.

Finalmente, Enrique se refirió al panorama macroeconómico y cuestionó la sostenibilidad del esquema actual. “No hay ningún superávit fiscal… no hay ninguna baja de la inflación… no hay ninguna estabilidad cambiaria”, afirmó. También denunció un deterioro social y financiero, al mencionar deudas con jurisdicciones como la Provincia de Buenos Aires y la situación de jubilados y servicios públicos.

Para el economista, el país atraviesa un proceso de transformación estructural basado en el endeudamiento y la cesión de recursos estratégicos. “No hay ninguna macroeconomía ordenada… hay una destrucción de la República Argentina con entrega del patrimonio soberano nacional y también de recursos naturales”, concluyó.

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