La actividad industrial se derrumba y queda cerca del 50% de uso de su capacidad productiva
La utilización de la capacidad instalada cayó al 53,8% en diciembre, con fuerte impacto en automotriz, textil y metalmecánica, según el INDEC.
La industria argentina cerró 2025 con una caída sostenida en su capacidad instalada, reflejo de un año complejo para la producción manufacturera. Según informó el Indec, el nivel general alcanzó el 53,8% en diciembre, el más bajo de todo el año, y continúa muy por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Algunos sectores muestran un deterioro más marcado. La industria textil, afectada por la llegada de importaciones, operó al 35,2% de su capacidad y ya registró más de 600 despidos en distintas plantas del país. La industria automotriz, por su parte, llegó a apenas el 31,2%, con ejemplos concretos como la plata de general Motors en Santa Fe, que a comienzos de 2026 decidió mantener suspensiones al personal, y la planta de Ford en Pacheco, donde se advirtió sobre posibles cierres si no mejoran las condiciones de exportación.
La metalmecánica, excluyendo automotores, operó al 38,9%, golpeada por menores pedidos de aparatos de uso doméstico y maquinaria agropecuaria, así como por cierres puntuales como el de una contratista de Ternium en San Nicolás, que afectó a 110 trabajadores tras perder una licitación en Río Negro. Otros sectores en retroceso fueron minerales no metálicos (51,1%), edición e impresión (46,5%) y productos de caucho y plástico (33,4%).

El conjunto del panorama industrial muestra un proceso de desaceleración creciente, con caídas interanuales más fuertes en metalmecánica, plástico y automotriz. Analistas destacan que estas cifras reflejan no solo una menor producción, sino también el impacto de políticas de apertura de importaciones y dificultades para sostener la actividad exportadora.
En contraste, algunos sectores lograron mantenerse por encima del promedio general, como la refinación del petróleo, papel y cartón, productos alimenticios y bebidas, sustancias y productos químicos e industrias metálicas básicas, que mostraron un desempeño relativo más estable, aunque no exento de retrocesos en ciertos casos.
El cierre del año deja un mapa industrial heterogéneo: mientras sectores estratégicos como alimentos y siderurgia logran sostener la actividad, áreas históricamente intensivas en mano de obra y sensibles a la competencia externa atraviesan su momento más crítico desde 2024.


