La destrucción del empleo público: ¿Cuántos trabajadores echó Milei?
Un informe del CEPA desglosó los despidos en el Estado y reveló cuáles fueron las dependencias más afectadas por la motosierra libertaria.
Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, el Estado nacional se convirtió en uno de los principales blancos de la motosierra con la que hizo campaña durante todo el 2023.
En ese marco, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en lo que va de gestión se perdieron 63.234 puestos de trabajo, lo que equivale a una caída del 18,4 por ciento de la planta del Sector Público Nacional. En términos concretos, el recorte se traduce en casi 80 despidos por día. Además, siempre hay que tener e cuenta que,más allá del discurso de la eficiencia estatal y de recortar donde sea a como dé lugar, los militantes libertarios arribaron al Estado sin mucho problema de la contradicción entre su discurso y los hechos.

Volviendo a los despidos, vale mencionar que el dato no sólo expone la magnitud del ajuste, sino también su orientación política. Lejos de tratarse de una “optimización” administrativa, el relevamiento advierte sobre un proceso de desmantelamiento de las capacidades operativas del Estado, con impacto directo en áreas estratégicas y servicios esenciales.
Empresas públicas, las más golpeadas
En números absolutos, el mayor volumen de despidos se concentró en las empresas y sociedades del Estado, seguidas por los organismos descentralizados y la administración centralizada. Sin embargo, en términos proporcionales, el golpe más fuerte recayó sobre la propia estructura central del Poder Ejecutivo, dejando en evidencia un vaciamiento deliberado de funciones básicas del Estado nacional.
El ranking de cesantías lo encabeza Correo Argentino, con 5.284 trabajadores despedidos, seguido por Operadora Ferroviaria S.E. con 3.637, Banco Nación con 2.208 y Aerolíneas Argentinas con 1.872 desvinculaciones. Se trata de áreas clave para la conectividad, el crédito productivo y el transporte, sectores históricamente vinculados al desarrollo federal.

El caso más extremo, en términos proporcionales, se dio en la exTélam, donde se eliminó cerca del 79 por ciento del personal, dejando virtualmente desmantelada la agencia pública de noticias. A esta lista se suman ENARSA Patagonia, Educar S.A., Casa de la Moneda y Contenidos Públicos S.E., todas con recortes de magnitud que comprometen seriamente su funcionamiento.
En otro orden, dentro de la Administración Pública Nacional, el mayor ajuste en términos absolutos se registró en ARCA, con 3.302 puestos eliminados, seguido por el CONICET, que perdió 2.094 trabajadores, y ANSES, con una reducción de 1.659 empleados. El impacto sobre el sistema científico y el organismo previsional vuelve a dejar en evidencia el carácter estructural del recorte, que no distingue entre áreas sensibles y muestra -en palabras del dirigente del Frente Renovador Daniel Arroyo- que la gestión libertaria se maneja con total crueldad e ignorancia en algunas cuestiones.
En términos proporcionales, el golpe más severo recayó sobre el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, que perdió el 64,4 por ciento de su planta, seguido por la Junta de Seguridad en el Transporte, con una reducción del 47,5 por ciento, y el INAES, que sufrió un recorte del 44,6 por ciento de su dotación.
Mientras el Gobierno celebra la baja del gasto público como un “logro” macroeconómico, los números del CEPA muestran el otro lado del modelo: desempleo, debilitamiento institucional y pérdida de capacidad estatal. La motosierra no sólo pasó por los salarios, sino también por áreas estratégicas que sostienen políticas públicas, investigación científica y servicios esenciales.



