El Senado bonaerense también es escenario de la interna del PJ
Las tribus del peronismo pulsean por la titularidad de la Secretaría Administrativa de la Cámara alta.
Todavía no comenzó el año legislativo, pero el Senado bonaerense puede ser escenario de un nuevo capítulo de la disputa entre las tribus del peronismo.
En ese sentido, desde el cristinismo duro buscan desplazar de la Secretaría Administrativa al exdiputado nacional Roberto Feletti, en el marco de un acuerdo que La Cámpora tendría que resolver con sectores del PRO y el bloque libertario para poder avanzar en su jugada.
Las relaciones en el Senado vienen tensas desde fin de año, cuando Sergio Berni denunció irregularidades por parte de Verónica Magario dado que no se terminaron de conformar las autoridades de la Cámara alta.
En esta nueva entrega de las disputas dentro del arco oficialista, La Cámpora salió a buscar votos en La Libertad Avanza con el objetivo de quedarse con la secretaría Administrativa o, en su defecto, con la prosecretaría Administrativa, hoy en manos de Martín Di Bella.
Al respecto, en el camporismo sostienen que, si acceden a este último cargo, exigirán la potestad de una firma cruzada con Feletti, de modo tal que ningún expediente pueda avanzar sin el aval de ambas partes. La intención es clara: condicionar el manejo de la caja y el control de la estructura administrativa del Senado.
Sin embargo, correr a Feletti no resulta sencillo. A diferencia de la Cámara de Diputados, donde el cargo de secretario Administrativo tiene un mandato de dos años, el reglamento del Senado no fija plazos específicos. En esa línea, el recambio quedaría supeditado a una decisión política de la presidenta del cuerpo, es decir, de la propia vicegobernadora.
Estos vacíos normativos abren zonas grises donde termina imponiéndose quien tenga mayor músculo político. De todos modos, como ocurre con el resto de las autoridades, Feletti está formalmente a tiro de los senadores. Su designación se concreta por mayoría simple, pero para removerlo se requieren dos tercios de los votos. Ahí es donde el kirchnerismo necesita sumar aliados por fuera de su círculo.
En ese marco, desde La Cámpora insisten en que el mandato de Feletti está vencido. Así lo plantearon en diciembre en una nota dirigida a Magario, en la que reclamaron una sesión para definir las vicepresidencias pendientes. En ese escrito, además, dejaron asentado que las autoridades debían “abstenerse de realizar cualquier acto administrativo”, una advertencia que fue leída como el primer paso para avanzar sobre el cargo del funcionario.
Para alcanzar los dos tercios se necesitan 31 votos. Obviamente, los legisladores que adhieren al Movimiento Derecho al Futuro se opondrán, mientras que el massismo se mandtendría neutral en la disputa. Por eso, la movida para llegar al númeró implica necesariamente un acuerdo con La Libertad Avanza y con el PRO, un escenario que hoy aparece como cuesta arriba.



