Otro año en rojo para la metalurgia, golpeada por la recesión y el avance de las importaciones
La actividad cayó 0,9% en 2025, la capacidad instalada se desplomó al 44% y el empleo volvió a retroceder en un sector cada vez más presionado por las importaciones.
La industria metalúrgica volvió a cerrar un año marcado por la recesión y sin señales de recuperación. En diciembre, la actividad se desplomó 7,1% interanual y terminó de sellar un 2025 con una contracción acumulada de 0,9%, que se suma a la fuerte caída del 12,1% registrada en 2024. A dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, el sector se mantiene muy lejos de sus niveles máximos y atraviesa uno de los peores momentos de las últimas décadas.
De acuerdo al informe del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la actividad se ubica 19,8% por debajo de sus picos recientes, un nivel comparable al peor tramo de la pandemia en 2020. A este cuadro se suma el derrumbe del uso de la capacidad instalada, que cayó al 44%, uno de los registros más bajos de la serie histórica y una clara señal del carácter recesivo que domina al entramado industrial.
“El cierre de 2025 muestra un retroceso incluso frente a un año ya muy regresivo como fue 2024, lo que pone de manifiesto las dificultades que atraviesa la industria metalúrgica. Este escenario vuelve indispensable la implementación de una política industrial integral”, advirtió el presidente de Adimra, Elio Del Re.
Un derrumbe que se siente en todo el país
El deterioro se refleja con fuerza en el plano territorial. Todas las provincias registraron caídas interanuales en diciembre, con la provincia de Buenos Aires encabezando nuevamente los peores resultados (-9,2%), consolidándose como el principal arrastre negativo del promedio nacional. Le siguieron Córdoba (-8,6%) y Santa Fe (-7,3%), mientras que Mendoza (-2%) y Entre Ríos (-1,6%) mostraron retrocesos más moderados. En el caso bonaerense, el último mes del año profundizó una tendencia negativa que se inició a mitad de 2025, luego de un primer cuatrimestre con leves subas que no lograron sostenerse.
El impacto del parate también se siente en el empleo. Las empresas metalúrgicas registraron una caída interanual del 2,5% en la cantidad de puestos de trabajo, sin variaciones respecto a noviembre. En Santa Fe, la situación derivó en la suspensión de más de 1.500 trabajadores del sector, según datos oficiales, y elevó el nivel de conflictividad laboral en distintas plantas del país.
A este escenario se suma el avance de las importaciones, que continúan presionando sobre la producción nacional. En noviembre, último dato disponible, las compras externas de productos metalúrgicos crecieron 18,9% interanual, mientras que las exportaciones cayeron 10,4%. “El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional. A ello se suma un consumo en marcado retroceso, configurando un panorama preocupante para el sector y para el empleo industrial que genera”, agregó Del Re.
El panorama sectorial tampoco ofrece alivio. La mayoría de las ramas cerraron el año en negativo, con fuertes caídas en Fundición (-19,8%), Equipo Eléctrico (-7,1%), Autopartes (-5,8%), Bienes de Capital (-5,4%), Maquinaria Agrícola (-8,5%), Otros Productos de Metal (-5,8%) y Equipamiento Médico (-2,8%). Solo Carrocerías y Remolques logró sostener un leve crecimiento del 1,5%, aunque mostrando señales de desaceleración hacia el final del año.
El análisis por cadenas de valor refuerza el diagnóstico recesivo: las empresas vinculadas a la agroindustria, la energía eléctrica, la minería, el petróleo y gas, así como los sectores asociados al consumo final, la industria automotriz y la construcción, continuaron mostrando resultados negativos.
En este contexto, la conflictividad gremial comenzó a escalar. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) suspendió un paro por tiempo indeterminado en la planta de Acindar tras un principio de acuerdo por despidos, mientras avanza en medidas de fuerza a nivel nacional en rechazo a la reforma laboral y debate acciones en el ámbito de la CGT. Desde Adimra manifestaron un aval general a la flexibilización laboral impulsada por el Gobierno, aunque con reparos, y advirtieron que su aprobación no revertirá por sí sola la profunda crisis que atraviesa el sector.
Con indicadores que siguen en rojo y sin un horizonte claro de reactivación, la industria metalúrgica se consolida como uno de los sectores más golpeados por el rumbo económico actual, en un escenario que combina caída de la producción, pérdida de empleo y mayor dependencia de las importaciones.




