El conflicto aéreo entra en horas clave tras vencer la conciliación obligatoria
La audiencia de este viernes será clave para definir si se extiende la tregua o si vuelven las medidas de fuerza en plena temporada alta.
El conflicto entre los controladores aéreos y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) vuelve a quedar al borde de un nuevo capítulo este viernes, cuando vence la conciliación obligatoria que mantiene en pausa las medidas de fuerza y obliga a las partes a sentarse otra vez a negociar.
La audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo está prevista para las 11:15 y aparece como la última instancia formal antes de que el escenario vuelva a tensarse. Si no hay acuerdo, el Gobierno todavía tiene la posibilidad de extender la conciliación obligatoria por cinco días hábiles, una definición clave para la continuidad del servicio aéreo durante el fin de semana y en pleno recambio de quincena.
La medida había sido dispuesta en diciembre, luego de que la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa) anunciara un plan de lucha con interrupciones programadas entre el 17 y el 29 de ese mes, que amenazaban con afectar vuelos nacionales e internacionales en plena temporada alta. El conflicto se desató tras el rechazo del gremio a la propuesta de aumento salarial presentada por la empresa.
Al dictar la conciliación obligatoria, la Secretaría de Trabajo informó que la decisión fue tomada a pedido de EANA y que el período conciliatorio comenzó a regir el 23 de diciembre a las 8, con un plazo de 15 días. Durante ese lapso, ambas partes debían “retrotraer la situación al estado anterior al inicio del conflicto”, mientras que el gremio fue intimado a “dejar sin efecto toda medida de acción directa y a prestar servicios de manera normal y habitual durante la vigencia del período conciliatorio”.
En la resolución oficial, el organismo sostuvo que era “necesario disponer las medidas pertinentes para promover una solución pacífica y legal al conflicto planteado” y remarcó que “debe otorgarse especial consideración al interés general como principio rector de las relaciones desarrolladas en la materia”.
Desde Atepsa explican que las medidas de fuerza se originaron en el incumplimiento de acuerdos salariales y laborales firmados tras paritarias cerradas hace más de tres meses. Entre los reclamos figuran violaciones al Convenio Colectivo de Trabajo, despidos sin causa, falta de diálogo con la empresa y el fuerte deterioro del salario del sector. “Durante todo este tiempo, la empresa no realizó ninguna oferta respecto a los puntos centrales del conflicto: despidos de trabajadores con estabilidad laboral, falta de revisión de los ítems del Convenio Colectivo de Trabajo y ausencia de una política salarial que permita una recomposición real y sostenida, acorde a la pérdida del poder adquisitivo acumulado”, advirtió el gremio en un comunicado.
El Ministerio de Trabajo ya estaba al tanto del conflicto desde agosto, cuando se había dictado una conciliación obligatoria previa. Ante la falta de avances concretos, el sindicato decidió retomar las protestas en noviembre y diciembre, profundizando la disputa en un contexto de alta demanda aérea.
Desde EANA, en tanto, cuestionaron con dureza la postura sindical y ratificaron su estrategia de negociación. “A pesar de la postura permanente de intransigencia del gremio, se está trabajando ininterrumpidamente para lograr destrabar el conflicto con el objetivo de garantizar la normalidad en la operación de los vuelos en plena temporada alta de verano”, señalaron desde la empresa estatal. En la misma línea, afirmaron que “ratifica su voluntad de apertura al diálogo y de poder seguir negociando para llegar a una solución, ya que considera que la posición beligerante de Atepsa no busca mejores condiciones laborales, sino generar daño”.
En paralelo, el conflicto suma antecedentes que profundizan el clima de tensión. Durante 2024 se sucedieron distintas instancias de protesta, con paros nacionales y medidas parciales que impactaron en vuelos de carga, capacitaciones técnicas y servicios de pasajeros. Además, Atepsa reiteró que, en caso de retomar las medidas de fuerza, quedarán exceptuados los vuelos de emergencia, sanitarios, humanitarios, de Estado y aquellos vinculados a tareas de búsqueda y salvamento.
A ese escenario se agrega un frente judicial abierto. La Justicia investiga un presunto fraude administrativo vinculado a un acta paritaria firmada en 2023, en la que figuran como imputadas la ex presidenta de EANA, Gabriela Logatto, y la titular de Atepsa, Paola Barritta, por la supuesta incorporación de aumentos salariales anticipados que no constarían en los registros oficiales. Además, la empresa presentó una denuncia penal contra el gremio por acciones que, según sostiene, habrían puesto en riesgo la seguridad operacional.
Con la conciliación obligatoria a punto de vencer y sin un acuerdo paritario a la vista, la audiencia de este viernes asoma como un momento decisivo. Si no hay acuerdo ni prórroga, cualquier eventual medida de fuerza deberá ser anunciada con varios días de anticipación, al tratarse de un servicio esencial. Mientras tanto, la incertidumbre vuelve a sobrevolar los aeropuertos y mantiene en vilo a miles de pasajeros en todo el país.



