Ocho de cada diez residuos en las playas bonaerenses son desechos plásticos
El último censo costero reveló que el 78,36% de los residuos encontrados en playas bonaerenses son plásticos, con impacto directo en el ambiente y la fauna marina.
La presencia de basura en las playas bonaerenses volvió a encender las alarmas ambientales: el último Censo Provincial de Basura Costera Marina confirmó que el plástico continúa siendo, por amplio margen, el principal residuo encontrado a lo largo de la costa de la provincia de Buenos Aires. Ocho de cada diez desechos relevados corresponden a este material, una tendencia que no solo se sostiene, sino que se profundiza con el paso de los años.
El relevamiento fue impulsado por la Red Costera Bonaerense (Recobo), un espacio integrado por cerca de cincuenta instituciones gubernamentales y no gubernamentales de 17 municipios. Según los datos oficiales, entre septiembre y octubre de 2025 el 78,36% de los residuos registrados fueron distintos tipos de plásticos, una cifra que marca un nuevo máximo y supera ampliamente la de 2024, cuando representaban el 74,05% del total. El incremento se produce a pesar de las campañas de prevención y concientización desplegadas en los últimos años.
En términos absolutos, el estudio contabilizó 39.826 residuos en una superficie de 172.359 metros cuadrados de playa. El trabajo de campo se llevó adelante en múltiples localidades de la costa bonaerense, entre ellas San Pedro, Punta Lara, Punta Indio, Reserva Natural El Destino, San Clemente del Tuyú, Santa Teresita, Mar de Ajó, Pinamar, Villa Gesell, Mar Chiquita, Mar del Plata, Necochea, Quequén, Marisol (Coronel Dorrego), Coronel Rosales, Villa del Mar, Ingeniero White, Bahía Blanca y Daniel Cerri.
Los resultados confirman que los plásticos dominan ampliamente la composición de la basura costera y generan impactos directos sobre los ecosistemas marinos. Dentro de este grupo, los fragmentos plásticos fueron el residuo más frecuente y representaron el 27,32% del total censado. Se trata de restos que provienen de la degradación de objetos de mayor tamaño que, lejos de desaparecer, se fragmentan progresivamente hasta convertirse en piezas cada vez más pequeñas, incluidos los microplásticos. Estas partículas pueden ser ingeridas por distintas especies y terminar incorporándose a la cadena alimentaria, con consecuencias aún difíciles de dimensionar.
Las colillas de cigarrillo ocuparon el segundo lugar entre los residuos más encontrados, con el 21,34% del total. Aunque su tamaño hace que muchas veces pasen inadvertidas, constituyen un desecho altamente contaminante. Están compuestas principalmente por acetato de celulosa, un tipo de plástico no biodegradable, y durante su degradación liberan nicotina, metales pesados y otros compuestos químicos tóxicos que afectan la calidad del agua y resultan perjudiciales para la fauna costera.
El informe también dio cuenta de la presencia de residuos asociados a la actividad pesquera, como redes, sogas y líneas de pesca abandonadas. Este tipo de basura representa un riesgo particular para la fauna marina, ya que puede provocar enmalles, enredos y lesiones que dificultan el desplazamiento y la alimentación, e incluso ponen en peligro la supervivencia de los animales. Mamíferos marinos, aves y tortugas suelen verse especialmente afectados por estos materiales.
En ese contexto, la bióloga Karina Álvarez, responsable de proyectos de conservación de la Fundación Mundo Marino, advirtió sobre la gravedad del impacto de los residuos de origen humano en la vida marina. “Una gran proporción de los animales marinos que asistimos presentan interacción con residuos de origen antrópico, principalmente plásticos, ya sea por ingestión, enmalles o lesiones asociadas. En el caso de las tortugas marinas, estos residuos representan un problema especialmente grave, ya que suelen confundir bolsas, envoltorios y otros fragmentos plásticos con su alimento natural”, explicó.
La especialista remarcó que las consecuencias clínicas suelen ser severas y requieren atención veterinaria especializada. “En muchos casos, la ingestión de plástico provoca obstrucciones, desnutrición y cuadros clínicos complejos. Reducir la cantidad de residuos que llegan al mar es una medida directa de protección para estas especies”, concluyó.




