La producción industrial llegó al cierre del año en retroceso sostenido
La actividad industrial cerró noviembre con una caída interanual del 8,7% y un retroceso mensual del 0,6%, con bajas en 15 de las 16 ramas productivas.
El freno de la actividad industrial se profundizó en noviembre y dejó señales de alerta sobre el cierre del año. Más allá de los datos generales ya conocidos, los indicadores de tendencia muestran que la desaceleración no fue un hecho aislado: la serie tendencia-ciclo del Índice de Producción Industrial Manufacturero volvió a ubicarse en terreno negativo, con un retroceso mensual del 0,1%, confirmando un deterioro sostenido del entramado productivo.
El impacto fue particularmente severo en los sectores orientados al mercado interno y con alta densidad de empleo. Dentro de ese universo, la industria textil registró uno de los desplomes más pronunciados, con una caída interanual del 36,7%, lo que expone la fragilidad de una rama donde las bajas en la producción suelen trasladarse rápidamente a suspensiones, recortes de turnos y cierres de pequeñas y medianas empresas.
La contracción también se sintió con fuerza en prendas de vestir, cuero y calzado, donde el retroceso general estuvo acompañado por descensos aún más marcados en algunos segmentos. La producción de calzado se hundió 30,9%, mientras que el curtido y la terminación de cueros cayeron 26,6%, reflejando la debilidad del consumo y la falta de margen financiero en cadenas productivas cortas y altamente dependientes del mercado local.
Otro núcleo clave del empleo industrial, la metalmecánica, mostró un deterioro significativo. Dentro del rubro de productos de metal, los envases metálicos retrocedieron 24,7%, y la industria metalúrgica junto a los servicios de trabajo de metales registraron una baja del 18,1%, afectando a talleres, proveedores y contratistas en distintas regiones del país.
En maquinaria y equipo, además de la caída general del sector, se destacó el fuerte desplome de los aparatos de uso doméstico, que registraron una contracción del 39,7%. Este dato da cuenta de la postergación de las decisiones de consumo de bienes durables y del impacto directo sobre plantas que concentran empleo calificado.
El sector automotor también profundizó su ajuste. La producción de vehículos se redujo 28,7% interanual, mientras que la fabricación de autopartes cayó 19,9%, arrastrando a una extensa red de proveedores industriales y logísticos distribuidos en varias provincias.
Si bien desde el Gobierno se destaca que el acumulado de enero a noviembre aún muestra una variación positiva respecto de 2024, la dinámica de cierre del año aparece claramente en descenso. En ese contexto, el deterioro de la actividad ya comenzó a reflejarse en el mercado laboral: datos del Ministerio de Capital Humano indican que el empleo asalariado registrado privado en la industria manufacturera cayó 1,8% en los primeros nueve meses de 2025, en línea con la menor demanda interna y la caída persistente de la producción.




