Motosierra sin freno: más de 60 mil empleos públicos perdidos en dos años de Milei
Desde la asunción de Milei, el ajuste redujo el empleo estatal en más de 60.000 puestos, con fuertes recortes en áreas clave y sin medir el impacto social.
El ajuste sobre el Estado se consolidó como una de las marcas centrales de la gestión de Javier Milei y, con el correr de los meses, sus efectos comenzaron a traducirse en una fuerte contracción del empleo público. Bajo el paraguas del denominado “Plan Motosierra”, el Gobierno avanzó con despidos, no renovaciones de contratos y recortes estructurales que, a dos años de iniciada la administración libertaria, ya dejaron un saldo de más de 60.000 puestos de trabajo menos en el sector público nacional.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la reducción total del empleo en la Administración Pública Nacional (APN), empresas y sociedades del Estado alcanzó las 61.569 bajas desde noviembre de 2023. En términos interanuales, la dotación de la APN cayó un 7,1%, mientras que en las empresas y sociedades estatales el retroceso fue aún mayor, con una merma del 7,8%.
El impacto se reflejó con claridad en las cifras de noviembre de 2024, cuando se registró una reducción de 22.322 puestos de trabajo en comparación con el mismo mes del año anterior. En ambos universos, administración y empresas estatales, la caída rondó el 7,3%, consolidando una tendencia sostenida de achicamiento del Estado que no distingue áreas estratégicas ni funciones sensibles.
El recorte se distribuyó de manera desigual entre los distintos segmentos del sector público. La administración centralizada fue la más golpeada: pasó de 55.858 empleados a 39.011, lo que representa una caída del 30,16%. La administración descentralizada también sufrió un ajuste significativo, con una reducción del 17,76%, al bajar de 136.760 a 116.571 puestos. En tanto, la administración desconcentrada perdió un 9,62% de su personal, mientras que los otros entes registraron una merma del 9,28%. Las empresas y sociedades del Estado no quedaron al margen: el empleo pasó de 110.259 a 89.556 trabajadores, una baja del 18,78%.
Desde el Gobierno defendieron el rumbo del ajuste como una política necesaria para reducir el gasto público. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, justificó los recortes al afirmar: “Recordemos siempre que menos gasto público son menos impuestos y por ende más capacidad de gasto para el sector privado, en otras palabras, es devolverles el dinero a sus verdaderos dueños”. Sin embargo, detrás de esa lógica fiscal, miles de familias quedaron expuestas a una pérdida abrupta de ingresos, sin que se conozcan evaluaciones oficiales sobre el impacto social de la medida.
En el detalle del último año, gran parte de los empleos eliminados correspondieron a la administración centralizada y descentralizada, mientras que las empresas del Estado y sectores como el personal militar y de seguridad también fueron alcanzados por el ajuste. La dinámica de los despidos mostró una aceleración a partir de abril, luego de un primer trimestre con cifras relativamente estables, y se mantuvo en ascenso hasta noviembre.
Pese al fuerte recorte ya ejecutado, el oficialismo anticipó que el proceso no se detendrá. De cara a 2026, el Gobierno prevé relanzar el Plan Motosierra con el objetivo de reducir otro 10% del empleo público, una decisión que amenaza con profundizar los conflictos gremiales, en particular con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). El foco del próximo tramo estaría puesto en organismos descentralizados y áreas clave del Estado, mientras se espera que el vencimiento de contratos y posibles privatizaciones continúen alimentando la poda.
Así, el ajuste avanza como una política de fondo que redefine el tamaño y el rol del Estado, pero también deja interrogantes abiertos sobre sus consecuencias sociales y laborales. Más allá de los números y los discursos oficiales, el recorte se traduce en miles de historias de trabajadores que quedaron fuera del sistema, en un contexto económico que dista de ofrecer respuestas rápidas para su reinserción.





