Los trenes a Córdoba y Tucumán dejan de circular en medio de críticas gremiales

La Fraternidad confirmó la suspensión de los servicios y cuestionó al Gobierno por el recorte ferroviario y el impacto en miles de usuarios que dependen del tren.

Nazareno Napal
30/12/2025
Los trenes a Córdoba y Tucumán dejan de circular en medio de críticas gremiales

La decisión de interrumpir servicios ferroviarios de larga distancia vuelve a encender las alarmas sobre el rumbo del sistema de transporte en la Argentina. En un contexto donde el tren representa una de las pocas alternativas accesibles para viajar a grandes distancias, la cancelación de recorridos clave vuelve a poner en debate las políticas del Gobierno nacional en materia de infraestructura, desregulación y posible privatización.

En las últimas horas se confirmó la suspensión de los trenes que unen Buenos Aires con Córdoba y Tucumán, dos corredores históricos y de alta demanda. La noticia fue difundida por el gremio La Fraternidad, que nuclea a los trabajadores ferroviarios, y llegó acompañada de fuertes cuestionamientos a la gestión de Trenes Argentinos y al futuro del sistema ferroviario en su conjunto.

“Para nosotros nunca es grato dar malas noticias, y mucho menos en vísperas del Año Nuevo”, señalaron desde el sindicato, al confirmar que se concretaba lo que habían anticipado semanas atrás: la cancelación de ambos servicios. Según el comunicado, lo que inicialmente se presentó como una política razonable de reparación de vías terminó convirtiéndose en una justificación para no reponer los trenes, incluso después del descarrilamiento ocurrido el 20 de septiembre de 2025 en la línea a Tucumán.

Desde La Fraternidad advierten que esta situación configura, en los hechos, un “lock-out” contra los trenes de pasajeros de larga distancia, que impacta de lleno en los sectores populares. “Se priva a miles de usuarios de la posibilidad de transportarse a costos accesibles para la gente que menos tiene”, remarcaron, antes de cerrar el comunicado con una consigna que resume su postura política: “Todos los argentinos debemos defender la continuidad de estos servicios, porque es defender nuestra soberanía”.

El malestar del gremio no se limita a estos dos corredores. La cancelación de los trenes a Córdoba y Tucumán se inscribe en un proceso más amplio de recorte del sistema ferroviario. En los últimos meses ya fueron eliminados los servicios a Mendoza, San Luis y La Pampa, además de los trayectos Buenos Aires–Rosario, Buenos Aires–Pehuajó, Pinamar, Bahía Blanca, el servicio turístico Mercedes–Tomás Jofré, La Banda–Fernández y Rosario–Cañada de Gómez.

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Para los trabajadores, esta acumulación de suspensiones no responde a hechos aislados ni a problemas técnicos coyunturales, sino a una orientación política definida. En ese sentido, La Fraternidad denunció lo que considera un ataque directo del Gobierno contra el sistema ferroviario, y asoció la coyuntura actual con antecedentes históricos de desmantelamiento del Estado.

“El país ya vivió en los años sesenta el Plan Larkin, que redujo drásticamente los ferrocarriles, y en los noventa la Reforma del Estado, cuando se regalaron empresas estratégicas como Ferrocarriles Argentinos, Aerolíneas Argentinas, SEGBA, Obras Sanitarias, el Correo y Gas del Estado”, recordaron. Según el gremio, la actual gestión insiste por tercera vez en un modelo que ya fracasó, con consecuencias profundas para la integración territorial y el desarrollo nacional.

La crítica también apunta al trasfondo económico de estas decisiones. “Es la billetera del FMI la que intenta suprimir los ferrocarriles para imponer sus negocios metalmecánicos y petroleros”, denunciaron desde el sindicato, en una lectura que vincula el ajuste del transporte público con las exigencias del organismo internacional y la lógica de mercado que impulsa el Gobierno.

Mientras países de la región avanzan en la recuperación y expansión de los trenes de pasajeros como política estratégica, la Argentina parece transitar el camino inverso. La cancelación de servicios de larga distancia no solo afecta a miles de usuarios, sino que reabre un debate de fondo: si el transporte ferroviario será concebido como un derecho social y una herramienta de integración federal, o como una variable más del ajuste y la desregulación.

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