Sangiorgio advirtió sobre las limitaciones de la política cambiaria

El economista señaló el cóctel peligroso que puede significar la acumulación ficticia de reservas, la fuga de capitales récord y el peso del intervencionismo extranjero para sostener una frágil paz cambiaria.

Octavio del Real
24/12/2025
Sangiorgio advirtió sobre las limitaciones de la política cambiaria

El economista Alejandro Sangiorgio publicó un informe sobre el desempeño cambiario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en octubre de este año y durante el período enero-octubre de 2025.

En esa línea, el especialista señaló las limitaciones del modelo económico encabezado por Javier Milei y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y advirtió sobre la acumulación ficticia de reservas, la fuga de capitales récord y el peso que tuvo el intervencionismo extranjero para sostener una frágil paz cambiaria.

Según reflejó en el documento, octubre cerró con una caída de 992 millones de dólares en las reservas brutas del BCRA, como consecuencia de un déficit de cuenta corriente de 2.599 millones de dólares, el más elevado desde 2017. En ese sentido, el resultado negativo no logró ser compensado por el saldo positivo de la cuenta financiera, que estuvo explicado por ingresos excepcionales y no por un flujo genuino de dólares provenientes del comercio exterior o de inversiones productivas.

Al respecto, Sangiorgio sostuvo que el deterioro del frente externo respondió a un esquema ya conocido: caída de exportaciones tras el fin de medidas transitorias, persistencia del déficit en servicios y un peso cada vez mayor de los pagos de intereses de la deuda. Con ese escenario, aseguró en su informe que el atraso cambiario volvió a jugar un rol central, ya que se fomentaron las importaciones y los gastos en dólares por turismo y consumos con tarjeta, mientras se visualizaba una caída estrepitosa del ingreso de divisas comerciales.

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Ante este escenario, el economista puso especial énfasis en el carácter excepcional del superávit financiero de octubre. Según detalló, el resultado estuvo condicionado por la intervención directa del secretario del Tesoro de Estados Unidos —o, como lo llamó Sangiorgio, el “virrey”— Scott Bessent, quien vendió alrededor de 2.040 millones de dólares en el mercado cambiario local para comprar pesos e invertirlos en Letras del BCRA, en una operación de carry trade orientada a contener las presiones cambiarias en la antesala electoral.

En ese sentido, Sangiorgio recalcó que, si se excluyera esa operación puntual, el Banco Central habría registrado una pérdida de reservas cercana a los 3.000 millones de dólares en el mes. Para el autor, este episodio no sólo expone la fragilidad del esquema cambiario, sino también la creciente dependencia de salvatajes externos para evitar una corrección abrupta del tipo de cambio. Al respecto, sostuvo que “el episodio exhibe la fragilidad del esquema de dependencias entre la Casa Rosada y Washington”, dado que “la FED prioriza la estabilidad sistémica”.

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De enero a octubre, con un panorama no muy diferente

Alejandro Sangiorgio también amplió el análisis al período enero-octubre de 2025. Allí, el informe demuestra que la acumulación de reservas brutas —que alcanza los 9.741 millones de dólares— estuvo motorizada casi exclusivamente por endeudamiento externo. En esa línea, el economista señaló que los desembolsos del FMI, los préstamos de organismos internacionales y las operaciones financieras de corto plazo explican la mejora contable de las reservas, mientras la cuenta corriente muestra un desempeño cada vez más débil.

Uno de los puntos más críticos del trabajo es el nuevo récord histórico de fuga de capitales. Según detalló Sangiorgio, entre enero y octubre la formación de activos externos del sector privado no financiero alcanzó los 29.398 millones de dólares, una cifra que más que duplica los desembolsos del FMI en el mismo período. Al respecto, sostuvo que este proceso refleja “una profunda desconfianza” del sector privado y demuestra la incapacidad del programa económico impulsado por Caputo para retener divisas.

En ese sentido, el informe remarca que una porción significativa de esa fuga se canalizó a través de compras de dólares por parte de personas humanas, pero también mediante mecanismos financieros que permitieron que las empresas eludieran las restricciones cambiarias. Aun tras la reinstalación parcial de controles, el documento demuestra que una parte relevante de la salida de capitales continuó realizándose vía operaciones en el mercado financiero y transferencias al exterior.

Sangiorgio también puso el foco en el proceso de dolarización minorista. En octubre, más de 1,6 millones de personas compraron dólares por casi 4.700 millones, consolidando una dinámica que se aceleró tras la flexibilización del cepo. En esa línea, sostuvo que la magnitud y la velocidad de estas compras responden a “expectativas devaluatorias” y a la búsqueda de cobertura frente a la incertidumbre económica y política.

Finalmente, el informe advierte que el Gobierno parece empecinado en seguir comprando tiempo a través del endeudamiento y la intervención externa, aun cuando los desequilibrios estructurales se profundizan. Al respecto, Sangiorgio aseguró que el esquema cambiario “luce muy inestable”, dado que depende de rescates permanentes mientras la dolarización y la fuga de capitales continúan en ascenso. En esa línea, recalcó que la estabilidad actual no se apoya en una fortaleza genuina, sino en un delicado equilibrio que puede romperse en cualquier momento, dejando al descubierto una bomba de tiempo que el Ejecutivo insiste en patear hacia adelante.

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