Navidad con calculadora: los precios de la mesa festiva subieron hasta 44%
Con subas que van del 13% al 44%, carnes, bebidas y panificados empujan el costo de la mesa navideña y obligan a las familias a ajustar consumos.
La Navidad de 2025 llega con números que vuelven a poner en primer plano la dificultad de sostener los consumos tradicionales en los hogares argentinos. Lejos de ser solo una celebración, la mesa navideña se consolida como un indicador concreto del impacto de la inflación, el deterioro de los ingresos y el creciente endeudamiento familiar, con aumentos que obligan a revisar hábitos, cantidades y elecciones.
De acuerdo a un relevamiento de la consultora Focus Market, el costo de los menús para cuatro personas mostró subas interanuales que van del 13% al 44%, según el nivel de consumo. El informe, que analiza la evolución de precios desde 2015 hasta la actualidad, compara tres alternativas, económica, intermedia y premium, y deja en evidencia un patrón común: los incrementos más fuertes se concentran en carnes, bebidas de primeras marcas y productos de panadería vinculados a insumos importados.
La opción más accesible alcanza este año los $98.266, un 13% más que en 2024. Si bien es el segmento con el aumento total más moderado, puertas adentro exhibe fuertes contrastes. Algunos productos clave registraron alzas muy por encima del promedio, como el pan dulce con frutas, que subió 44%, el budín sin frutas, con un 27%, y el espumante de ananá, que aumentó 25%. Según explicó el director de Focus Market, Damián Di Pace, el comportamiento de estos precios responde a una combinación de factores: “El incremento responde a una recomposición de precios tras meses de atraso relativo, sumado al encarecimiento de la invernada y a una menor oferta en el mercado interno. La demanda estacional, que suele intensificarse en diciembre, amplifica este ajuste”.

Al mismo tiempo, algunos artículos ayudaron a contener el gasto del menú económico. El helado de pote de 1,5 kilo registró una caída del 24%, la sidra retrocedió 3% y la ensalada de papa y huevo tuvo un aumento de apenas 4%, muy por debajo del promedio inflacionario. En perspectiva histórica, este menú acumula un incremento del 12.779% entre 2015 y 2025, un dato que grafica con claridad la pérdida de poder adquisitivo a lo largo de la última década.
El salto más fuerte se observa en el menú intermedio, que en 2025 ya demanda $196.599, con una suba interanual del 39%. En este segmento, el impacto de la inflación se vuelve más visible en los productos centrales de la mesa. La gaseosa cola de primera marca lideró los aumentos con un 58%, seguida por el asado del centro, que subió 46%, y el pan dulce con frutos secos, con un alza del 42%. Sobre este último punto, Di Pace explicó que “el pan dulce con frutos secos viene afectado por la suba del precio de insumos importados como almendras, nueces y avellanas, cuyo costo se ve directamente influido por el movimiento del tipo de cambio y la inflación internacional en alimentos”.
En el otro extremo, algunos precios mostraron variaciones mucho más contenidas, como la ensalada de papa y huevo (4%), el vino tinto clásico (10%) y el champagne extra brut (15%). En términos históricos, el menú intermedio acumuló un aumento del 15.935% entre 2015 y 2025, pasando de $1.226 a casi $200.000 en diez años.
Un apartado particular del informe está vinculado al comportamiento de las bebidas alcohólicas, especialmente los vinos. A diferencia de otros rubros, mostraron subas muy por debajo del promedio e incluso retrocesos en algunos casos. “La caída del precio internacional del vino limita la capacidad de las bodegas para ajustar valores en el mercado interno. A esto se suma una disminución de las exportaciones, que deja mayor volumen disponible para el consumo local”, detalló Di Pace, al señalar que el elevado nivel de stocks y la debilidad del consumo obligan a moderar aumentos.
El menú premium, en tanto, es el que alcanza el mayor costo absoluto. En 2025 se ubica en $314.768, con una suba interanual del 44% respecto de los $218.651 del año pasado. Aquí, los aumentos más fuertes se concentran en el peceto entero premium, que subió 62%, la gaseosa cola de primera marca (58%) y el champagne premium (56%). Estos valores reflejan tanto la recomposición de precios en carnes como el peso de los costos logísticos y de posicionamiento en bebidas de alta gama.

No obstante, incluso en este segmento aparecen excepciones: la ensalada de papa y huevo mostró una baja del 8%, la torta de frutos secos subió apenas 7% y el vino Cabernet Sauvignon registró un incremento del 9%. Aun así, en la serie histórica el menú premium también acumula un aumento del 15.935% entre 2015 y 2025.
El detalle de los precios confirma que la mesa navideña se convirtió en un reflejo directo de la situación económica. Mientras algunos productos ajustan por debajo del promedio debido al exceso de oferta o a la caída del consumo, otros concentran subas muy superiores que obligan a resignar marcas, reducir cantidades o directamente reformular el menú. Más allá de las diferencias entre segmentos, el denominador común es claro: celebrar cuesta cada vez más, y la inflación vuelve a sentarse a la mesa.




