Cerró otra fábrica en Mar del Plata: Un reflejo del colapso industrial de la era Milei
Una histórica conservera marplatense cerró definitivamente tras 25 años de actividad, dejando a 50 trabajadores en la calle y sumando un nuevo capítulo al drama que vive la industria en la provincia y el país.
La fábrica de conservas Marechiare cerró definitivamente su planta en Mar del Plata y despidió a 50 trabajadores, luego de 25 años de actividad en la ciudad. La decisión se produjo en un contexto de caída de ventas, aumento de costos y mayor competencia de productos importados, según explicaron desde la empresa.
Al respecto, el director del grupo Marechiare, Federico Angeleri, señaló que “no nos queda alternativa” y afirmó: “Entre la difícil situación que estamos atravesando y que no estamos en condiciones de competir contra todo el aluvión de importados, tomamos la decisión de dejar de producir”. El cierre se concretó tras dos meses de suspensiones y culminó con el cese total de la producción.
La conservera funcionaba como filial del Grupo Veraz y había quedado al margen de un acuerdo de venta con la multinacional española Nueva Pescanova, que excluyó expresamente el activo de la planta marplatense. Tras frenar la actividad industrial, la empresa mantuvo la venta online para liquidar el stock remanente y difundió un mensaje de despedida en su sitio web: “Hace algunos meses nos vimos obligados a suspender la producción de nuestra planta. Hoy, con los últimos productos ya en manos de nuestros clientes, llegó el momento de decir adiós”.
El cierre de Marechiare forma parte de un mapa más amplio: el deterioro del entramado productivo bonaerense, y también nacional. Como informó hace algunos días el Ministerio de Economía de la provincia, la utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en septiembre en el 61,1%, tras caer 1,1 punto porcentual respecto de 2024 y acumular un descenso cercano a los 7 puntos frente a 2023. El propio ministro Pablo López advirtió que ese nivel se encuentra muy por debajo del promedio del 70% registrado en años anteriores.
Para muestra, un botón. Como viene informando este medio, en los últimos meses bajaron sus persianas y suspendieron trabajadores empresas de distintos rubros. Entre los casos más relevantes figuran el cierre de la planta de Whirlpool en Pilar, con unos 220 trabajadores despedidos, y el fin de la actividad de la fábrica Dánica en Llavallol, que dejó sin empleo a cerca de 150 operarios. A su vez, Mondelez anunció la suspensión de operaciones en su planta de Pacheco entre el 14 de diciembre y el 5 de enero, otorgando licencias a más de 2.300 trabajadores, mientras que Essen despidió a 34 empleados en su fábrica de Pilar. También se registró el cierre de Grupo Dass en Coronel Suárez, con 360 cesanteados.
Estos casos son ejemplos que la crisis que vive el territorio provincial. De acuerdo con información oficial del gobierno de Axel Kicillof, entre diciembre de 2023 y 2025 cerraron 5.208 empresas, lo que representa casi el 28% del total nacional. Ese proceso implicó la pérdida de más de 40.000 puestos de trabajo, a lo que se suman despidos, suspensiones y reducción de turnos en distintas compañías.
A nivel nacional, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), indicó que entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron 276.624 puestos de trabajo registrados y cerraron 19.164 empresas. El estudio precisó que el número de empleadores con personal registrado cayó de 512.357 a 493.193 y que la pérdida promedio fue de más de 430 empleos por día.
Paralelamente, según un relevamiento de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron 138.573 empleos asalariados registrados en el sector privado, de los cuales 42.406 corresponden a la industria manufacturera. En ese mismo período cerraron 1.974 industrias manufactureras y 1.790 empresas de la construcción.
Por su parte, la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió sobre las dificultades financieras que atraviesan las empresas. En su IV Encuesta Industrial, presentada en noviembre, señaló que el 47,5% de las firmas tuvo problemas para afrontar pagos corrientes, como impuestos o proveedores, y que el uso promedio de la capacidad instalada se ubicó en el 57,9%.
En ese escenario, el cierre de Marechiare aparece como un caso testigo del proceso de retracción industrial que atraviesa la provincia y el país debido al rumbo del programa económico libertario: un tipo de cambio no competitivo y una apertura comercial que favorece las importaciones de productos terminados.



