La dueña de Luz Azul tomó distancia del gobierno y advirtió por la crisis del sector lácteo
La empresaria cuestionó que el Presidente solo esté preocupado por la Macro, sin atender la producción y el consumo
La empresaria Gabriela Benac, titular de la firma láctea Luz Azul, apuntó contra el gobierno nacional por la crisis del sector y reclamó mayores respuestas para el sector PyME, advirtiendo que ""si esto no cambia no pienso volver a votar (a Milei)".
Benac se había manifestado en varias oportunidades de acuerdo con el ordenamiento macro que proponía la gestión libertaria, sin embargo desde hacer unos meses comenzó a cuestionar abiertamente los efectos reales del modelo sobre el consumo, la producción y la sustentabilidad de las pequeñas y medianas empresas.
La caída del poder adquisitivo —producto de la recesión, la contracción del crédito y el freno del consumo— aparece como el eje de sus críticas. “La gente no tiene plata y no hay consumo”, sintetizó, señalando que la situación se vuelve insostenible incluso para empresas consolidadas como la suya. De acuerdo con diversos relevamientos privados, la demanda de alimentos y lácteos acumula meses de retracción, en un contexto en el que la inflación desacelera pero los ingresos no se recuperan.
Para Benac, la situación del sector lácteo en particular permite ilustrar la dimensión del problema. “La industria láctea está bastante compleja”, describió, al enumerar un escenario de sobreproducción, precios congelados desde hace más de siete meses y una rentabilidad que se derrumba. La empresaria sostuvo que, al no poder trasladar aumentos a los consumidores, los locales “cayeron muchísimo” en términos de márgenes.
Esa presión obligó a Luz Azul a intervenir directamente en su red comercial. Según explicó, la firma decidió transformar franquicias en locales propios para evitar cierres, absorbiendo empleados y ventas como forma de sostener la actividad. Pero esa estrategia también tiene un límite: “Seguir financiando a un local que no da ganancia es dar un salvavidas de plomo”, graficó.
Costos en alza y precios estancados: una ecuación imposible
Aunque la demanda cae, los costos suben. Benac detalló incrementos en alquileres, servicios, sueldos y cargas patronales: “Por cada millón que pago, 700 mil son cargas sociales”. En paralelo, la competencia dentro del rubro impide recomponer precios. “Hay tanta oferta que no se puede aumentar”, explicó, y reconoció que incluso venden productos como el Cremoso con pérdidas de “5 o 6% para sostener al cliente”.
En cuanto a salarios, advirtió que “un sueldo de comercio de un millón de pesos hoy es pobre”, y afirmó que la empresa está otorgando mercadería y pluses para acompañar a su personal.
Por eso, sin abandonar cierto acompañamiento al ideario libertario, Benac cuestionó que el gobierno mire exclusivamente la macroeconomía sin atender la situación de la producción y el consumo. “El mundo real no es solo macro, también es consumo y producción”, afirmó. Incluso reveló que mantiene diálogo directo con el Presidente: “Yo chateo con Milei y él contesta, pero siempre vuelve a hablar de macro”.
La empresaria remarcó que la falta de poder adquisitivo está destruyendo la demanda, y sugirió que el Estado debería al menos “dar condiciones para generar empleo” en un escenario que golpea a pymes y comercios. Su conclusión fue tan clara como elocuente respecto del cambio de clima dentro del empresariado que inicialmente acompañó al gobierno: “Si las cosas no cambian, no volveré a votar”.
En un contexto donde múltiples cámaras empresarias alertan por cierres de locales, caída del consumo y falta de políticas sectoriales, las declaraciones de Benac se suman a una corriente de reclamos que buscan visibilizar los efectos de un modelo que prometía orden pero que, según advierten voces del propio sector privado, está dejando a la producción en una situación cada vez más crítica.




