Gripe K: la nueva variante que prende las alarmas en Europa, EE.UU. y Japón
La enfermedad generó una variante que mantiene en alerta a los sistemas sanitarios del hemisferio norte. Especialistas advierten que podría llegar a Argentina durante el próximo invierno y remarcan que la vacunación será clave para evitar un brote.
En Europa, Estados Unidos y Japón se registraron casos de una nueva variante de la denominada “Gripe K”, que obligó a los sistemas de salud a activar alertas tempranas para evitar contagios masivos. Por ahora, América Latina observa la situación a distancia.
La variante (H3N2 subclado K) irrumpió antes del calendario estacional habitual y coincidió con un período de bajas temperaturas en los países afectados. El virus presenta un alto nivel de transmisibilidad, lo que llevó a que numerosas guardias hospitalarias quedaran saturadas.
Según la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad emergió de manera imprevista y provocó un fuerte aumento de contagios en España, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón.
Por una particularidad genética de la variante, el sistema inmunológico tiene menor capacidad para reconocerla, lo que facilita la transmisión en espacios cerrados y con escasa ventilación. Como ocurrió con el Covid-19, los grupos de mayor riesgo son niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
De acuerdo con los especialistas, la situación podría replicarse en Argentina el próximo invierno o incluso antes, si la variante ingresa al país a través de viajeros. En este escenario, remarcan que la vacunación es la herramienta central para evitar cuadros graves. Recomiendan mantener el calendario actualizado y reforzarlo el año próximo.
Los países que atraviesan el brote ya reforzaron el uso de mascarillas en hospitales y centros de salud, además de emitir recomendaciones específicas para hogares con niños pequeños.
El tratamiento continúa siendo el habitual: reposo, hidratación y control de la fiebre. Sin embargo, advirtieron que no debe recurrirse a la automedicación con antibióticos, ya que su uso inadecuado podría complicar el cuadro y favorecer la resistencia bacteriana en un contexto con alta circulación de enfermedades respiratorias.




