Diciembre caliente en el Congreso: el oficialismo busca votos clave para su Presupuesto y la reforma laboral
El oficialismo intenta asegurar apoyos para aprobar su primer Presupuesto y avanzar con una reforma laboral resistida, en un Congreso que aún le exige negociaciones.
Con el recambio parlamentario aún fresco y una nueva mayoría relativa que le despeja parte del camino, el Gobierno de Javier Milei se dispone a transitar unas sesiones extraordinarias que definirán parte de su hoja de ruta para 2026. Será un sprint de menos de tres semanas en el que el oficialismo intentará, a contrarreloj, aprobar su primer Presupuesto propio y avanzar con la reforma laboral, una de las iniciativas más resistidas por los gremios y la oposición.
El clima de renovación institucional contrasta con las dudas que persisten dentro y fuera del Congreso respecto de la viabilidad política de estas reformas. Si bien La Libertad Avanza (LLA) arriba fortalecida en ambas cámaras, su condición de primera minoría está lejos de garantizarle la mayoría automática que el Ejecutivo necesitaría para desplegar sin sobresaltos su agenda económica.
Un oficialismo coordinado pero en desventaja numérica
En esta segunda etapa de la gestión, la estrategia parlamentaria estará en manos del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y de la titular del bloque libertario en el Senado, la ex ministra Patricia Bullrich. Ambos trabajarán en tándem para ordenar el frente legislativo y administrar acuerdos con bloques aliados y gobernadores, sin cuya colaboración la aprobación de leyes estructurales parece lejana.
Aunque el Gobierno habilitó un temario amplio para estas extraordinarias, que incluye proyectos de Inocencia Fiscal, la actualización de Código Penal y normas ambientales, la Casa Rosada ya dejó clara que la prioridad excluyente será el Presupuesto 2026. Milei, que hasta ahora gobernó con la prórroga del presupuesto heredado de Alberto Fernández, busca cerrar el año con una señal política de fortaleza y disciplina fiscal.
Una mayoría que no alcanza: el desafío de los votos
En Diputados, LLA cuenta con 95 bancas, por lo que el oficialismo deberá sostener negociaciones continuas con bloques dialoguistas para reunir los apoyos necesarios. Las primeras conversaciones se orientan al interbloque UCR-PRO, MID y representantes de Santa Cruz, que suman 22 diputados, además de otros espacios provinciales que podrían aportar un número similar.
El cálculo es preciso: sin al menos 34 adhesiones externas, la ley de gastos y recursos no pasarán el recinto. La posibilidad de sumar a Provincias Unidas, especialmente a legisladores cercanos a los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba), aparece como un factor decisivo.
El respaldo de los mandatarios provinciales, sin embargo, dependerá de cuestiones que el Gobierno todavía no respondió: las compensaciones por cajas previsionales, los avales para endeudamiento destinado a obras y el futuro de los trabajos en rutas nacionales.
El Senado y la primera prueba de fuego para la reforma laboral
Mientras en Diputados se concreta el Presupuesto, el Senado abrirá el jueves el debate de la reforma laboral. El proyecto, que el Ejecutivo enviará en las próximas horas, anticipa una confrontación directa con el peronismo y con las centrales obreras, que ya denuncian que la iniciativa avanza sobre derechos laborales consolidados.
La vicepresidenta Victoria Villarruel será la encargada de ordenar el armado político para conseguir un dictamen favorable en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, donde el oficialismo tendrá entre 4 y 5 representantes sobre un total de 17 miembros. Allí se dará la primera pulseada por una reforma que enfrenta un rechazo sindical amplio y sostenido.
Con solo 20 senadores propios (19 hasta que jure Enzo Fullone), LLA está obligada a recomponer puentes con la UCR, el PRO y legisladores provinciales si pretende alcanzar los 37 votos necesarios para el quórum y la aprobación. La matemática es tan exigente como el clima político que rodea al proyecto.
Un diciembre intenso y sin margen de error para el Gobierno
Los próximos trece días hábiles serán el escenario de una carrera legislativa comprimida y de alta tensión. Entre la necesidad del Ejecutivo de exhibir orden fiscal y la resistencia que despierta su agenda laboral, las extraordinarias se perfilan como un test decisivo para medir la capacidad real del oficialismo de convertir discurso en ley.
Aunque el Gobierno confía en cerrar el año con el Presupuesto aprobado, el margen es estrecho y las negociaciones, inevitables. El avance de la reforma laboral, en cambio, aparece todavía rodeado de mayor incertidumbre, en un Congreso donde cada voto se disputa y donde los costos políticos, especialmente ante los gremios, serán difíciles de amortiguar.




