Natalia Jáñez busca convertirse en la primera presidenta de la UCR Nacional
La candidata fueguina impulsa una renovación profunda, afirmando que la UCR debe ordenarse hacia adentro para volver a ser una atlernativa frente a la ciudadanía.
Con un radicalismo nacional atravesado por divisiones internas, acercamientos fluctuantes al Gobierno de Javier Milei y tensiones entre los propios bloques legislativos, la Unión Cívica Radical llega a la renovación de autoridades del 12 de diciembre sin una estrategia común ni un horizonte claro. Entre los sectores que respaldaron al oficialismo sin matices, a quienes algunos dentro del partido llaman “radicales con peluca”, los posicionamientos intermedios como los de Rodrigo de Loredo y la línea opositora encabezada por Martín Lousteau, el partido centenario enfrenta una crisis de identidad que incluso sus propios dirigentes reconocen.
En ese escenario aparece la candidatura de Natalia Jañez, delegada del Comité Nacional, comunicadora, dirigente de Río Grande y aspirante a convertirse en la primera mujer en presidir la UCR Nacional en 134 años de historia. Su postulación surge del espacio federal UCR Mujeres, integrado por más de seiscientas radicales de todo el país, y propone una idea central, repetida como mantra durante toda la conversación: “Ordenar para adentro para ser una alternativa real para afuera”.
“Estamos totalmente alejados de la ciudadanía”
Al ser consultada sobre la fractura interna del partido y la necesidad de unificar posiciones, Jañez no dudó en señalar que la UCR atraviesa una crisis de representación: “Tenemos que ordenar hacia adentro, porque estamos realmente totalmente alejados de la ciudadanía. La gente nos reconoce por ser radicales, pero no nos vota porque no logra ver en nosotros a quienes puedan defender sus intereses”, afirmó.
En diálogo con Código Baires explicó que la elección del 12 de diciembre definirá el rumbo del radicalismo en los próximos dos años, con la participación de 102 delegados nacionales y representantes de todas las organizaciones internas. Allí, dijo, se jugará la posibilidad de reconstruir una hoja de ruta común tras años de debates postergados: “Si no nos ordenamos como partido hacia adentro es muy difícil convencer a la ciudadanía”, remarcó.
El vínculo con Milei y la falta de una posición clara
Ante la pregunta sobre cuán cerca o lejos debe estar el radicalismo del Gobierno Nacional, Jañez insistió en que el partido debe recuperar su identidad histórica sin caer en alineamientos automáticos ni oposiciones vacías.
Recordó que la UCR gobierna cinco provincias y que, por su tradición democrática y federal, necesita “debatir con honestidad” hacia adentro para fijar una posición colectiva.
“Poner hoy al partido en un lugar de donde sí debería o no debería estar es justamente lo que el radicalismo no quiere. Tiene que volver a ser un partido de centro que construye, que dialoga, que respeta las gestiones donde gobernamos y que sabe adónde quiere ir”, explicó.
En relación con los legisladores que acompañaron mayoritariamente al oficialismo, señaló que la ausencia de definiciones estratégicas generó movimientos erráticos: “Muchos diputados arrancaron votando de una manera y después de otra. Y es porque el partido no está ordenado. No hay sinceridad interna sobre qué radicalismo queremos”, sostuvo.
Para Jañez, la crisis del partido no pasa por revisar sus valores fundacionales, sino por actualizarlos sin perder su esencia: “Somos un partido que históricamente amplió derechos, defendió la educación y la salud pública. Hay temas que no tenemos que volver a rediscutir. Si alguien no cree en eso, debería preguntarse si quiere estar dentro del radicalismo”, afirmó.
La dirigente fueguina considera que la UCR debe volver a convertirse en una referencia clara para la ciudadanía:
“Los votantes necesitan saber que un radical no va a hacer determinadas cosas. Hoy eso está desdibujado. Por eso tenemos que modernizar el partido y recuperar la identidad partidaria”, resaltó.
La batalla por romper techos y la fuerza de las mujeres radicales
Si llega a la presidencia, Jañez rompería un techo histórico dentro de la UCR. Al ser consultada sobre ese desafío, reconoció que las mujeres aún enfrentan múltiples barreras dentro de las estructuras partidarias: “Ese techo de cristal existe en la política como en todos los ámbitos. A veces discursivamente se dice una cosa y en la práctica sucede otra. Muchas no se animan a disputar poder porque saben que el costo interno es alto”, expresó.
Remarcó que su candidatura es posible gracias al empuje de un movimiento federal de mujeres radicales y destacó la necesidad de que el partido reconozca el protagonismo femenino: “El 70% del padrón radical son mujeres. Son las que abren los comités, las que militan, las que llevan la boleta. Ya logramos el voto y presencia en mesas chicas; ahora queremos la conducción del partido”, afirmó.
Otro de los puntos fuertes de su propuesta es recuperar a los jóvenes, un sector que, según reconoce, se alejó del radicalismo por falta de representatividad. “Si tenemos intendentes de 27 o 30 años gobernando municipios, ¿por qué no podemos tener jóvenes conduciendo el partido nacional? Tenemos que volver a seducirlos, sino seguirán yéndose al kirchnerismo o a La Libertad Avanza”, advirtió.
Para Jañez, modernizar la UCR implica también reconstruir su dinámica interna y volver a generar proyectos colectivos: "Somos un partido del siglo XXI, pero seguimos discutiendo como si estuviéramos en el siglo pasado. Necesitamos actualizar nuestra mirada y abrirnos nuevamente al debate interno”, señaló.
En los últimos días previos al 12 de diciembre, Jañez se encuentra en su Tierra del Fuego natal, donde continúa las reuniones y contactos con delegados de todo el país. Sabe que no será sencillo. “Entiendo que a muchos todavía les cuesta hablar con una mujer en política, pero los desafío a eso. Les pido a los radicales que vuelvan a creer y que apostemos a ordenar la casa para después poder pensar en gobernar la Argentina como lo hizo Alfonsín”, concluyó.



