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Economía
Panorama incierto

Economista alerta: “Prometían crecer como pedo de buzo y no pasó, ¿por qué creer ahora?”

Martín Pollera cuestionó el optimismo oficial, advirtió sobre préstamos constantes, caída del consumo, salarios rezagados y una crisis que “se gesta desde abajo”.

Nazareno Napal
04/12/2025
Economista alerta: “Prometían crecer como pedo de buzo y no pasó, ¿por qué creer ahora?”

Pese al renovado optimismo del Gobierno y de economistas liberales que aseguran que “la inflación el año que viene estará por debajo del 2% y en caída libre”, Martín Pollera, economista y director ejecutivo del Grupo Atenas, ofreció un diagnóstico diametralmente opuesto. Al ser consultado sobre los pronósticos oficiales, Pollera fue tajante: “En 2025 la economía iba a crecer como pedo de buzo y no pasó. ¿Por qué tendría que creer que el año que viene va a ser lo que el gobierno dice?”

En diálogo con Código Baires, el economista remarcó que las promesas del oficialismo sobre recuperación salarial, boom económico y rebote del empleo “no ocurrieron”, y que la situación actual contradice la lectura optimista: “Las empresas siguen cerrando, detrás de cierre de empresas hay trabajadores que se van quedando sin su puesto de trabajo; ha crecido muchísimo todo el trabajo de plataformas… porque con su ingreso histórico hoy directamente el día 15 se les presenta como el día 30 y no tienen nuevos ingresos.”

Consultado sobre la sostenibilidad del esquema cambiario, Pollera fue todavía más directo: "Si vos cada seis meses tenés que pedir 20 mil millones de dólares, entonces no tenés un tipo de cambio de equilibrio competitivo".

Y agregó una crítica de fondo al modelo: “No es que la economía naufraga genuinamente con sus propios recursos. Necesitás cada seis meses una inyección de 20 mil millones de dólares: si no te lo da el FMI, te lo da Estados Unidos, si no te lo da Estados Unidos te lo dio el blanqueo, si no te lo dio el blanqueo te lo dio el superávit comercial…”.

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Según Pollera, el Gobierno está sosteniendo artificialmente un tipo de cambio planchado como “insumo para bajar la inflación”, pero a costa de un círculo vicioso:

  • Caída de la actividad
  • Caída de la recaudación,
  • Más ajuste,
  • Más recesión,
  • Menos consumo

“Sigo recortando, sigo despidiendo empleados públicos, sigo ajustando salud y educación, y es un montón de personas que se van quedando fuera del sistema, sin consumo, y te mata la recaudación”, remarcó.

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Un crecimiento traccionado por pocos y que no llega a la gente

Pollera explicó que el gobierno muestra crecimiento económico porque “lo hace por la intermediación financiera, a los bancos les está yendo muy bien y sobrecompensan al resto de los sectores”. La metáfora que utilizó para graficarlo fue contundente: “El promedio es una buena medida, pero cuando tenés valores extremos… uno se saca un 10 y otro un 1, el promedio te da 5.50, pero nadie se sacó 5.50".

Ese rebote, dice, no incluye a la industria, la construcción, el comercio ni al empleo: “Me cuesta pensar que a la gente le pueda ir mejor el año que viene cuando los mismos liberales tuvieron que quemar algunos manuales este año y pedir plata porque no llegaban".

El contraste es brutal: “Cerraron 20.000 empresas desde que ha asumido el presidente. Hay dos realidades muy marcadas".

Inflación: “La están mostrando subestimada”

Al ser consultado sobre el aparente desacople entre aumentos diarios (nafta, carne, servicios) y un IPC que se mantiene en torno al 2%, Pollera sostuvo que hay un problema técnico y político: “Hay una necesidad de revisión metodológica de cómo se calcula la inflación. No lo dice el peronismo, lo dice el Fondo Monetario: están subestimando porque le ponen poco peso a los aumentos en los servicios".

Y explicó el impacto cotidiano: “Por eso las familias dicen: ‘¿Cómo puede ser que la inflación baja y a mí cada día me alcanza menos?’ Primero porque la inflación que te muestran está subestimada. Segundo porque tus salarios no están creciendo a la par". El reciente aumento del salario mínimo le resultó inexplicable: “Levantaron el salario mínimo en 6 mil pesos… Irrisorio".

Pollera ilustró el deterioro con un ejemplo de un empresario gastronómico de La Plata: “Me dijo: ‘Estoy rogando que no llueva el fin de semana porque ahí puedo compensar la pérdida de la semana’. Y me dijo que esto le pasa hace más de un año". Y remarcó: "Si hay algo que no tiene, no es peronista. Desde 2007 nunca sufrió una crisis tan larga y tan profunda como la que tiene hoy. ‘Ya no me alcanza la creatividad para resolver este problema’, me dijo".

El economista advirtió que la crisis del consumo es estructural: “Las familias no llegan a fin de mes. Y esa situación no es la última semana: es desde el día 10". Incluso reconociendo que la sociedad valora la baja de la inflación, advirtió un riesgo mayor: “Si la paz que me vas a traer es la paz de los cementerios, matando toda la actividad económica, tarde o temprano va a pasar lo que ya pasó tantas veces".

Pollera dejó una advertencia final sobre el clima económico y social: “Hay una crisis que se va gestando desde abajo. La sociedad mira el dato de inflación y la baja de tasas, y tiene una valoración positiva. Pero hay otra parte de la economía, la que vivimos todos, que es la que no llega a fin de mes. Eso siempre predomina".

Una oposición que no convence

En el tramo final, Pollera incluyó un análisis político sobre el futuro: “La sociedad no encuentra del lado de la oposición un programa de gobierno que los represente". Y profundizó: “No hay una propuesta nueva que resuelva cinco o seis puntos concretos: cómo tener salarios más altos sin trasladarlos a inflación, cómo resolver el empleo informal… Entramos en lo que yo llamo la macroeconomía del desacuerdo".

Además, cuestionó la lógica con la que se piensa el desarrollo productivo: “Ningún país del mundo se desarrolló poniendo la macro adelante como fin último. Es al revés: primero definís qué bienes y servicios tenés que producir, y en función de eso definís la macroeconomía sana que necesitan esos sectores". Y cerró con un diagnóstico severo del rumbo actual: “No hay ningún país que haya crecido así. Esta metodología de ‘el que se acomoda, se acomoda, y el que no, afuera’ no funciona".

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