Enrique: “No se ve mejoramiento económico y el descontento social se va a profundizar”
El economista cuestionó la recesión, la transferencia de ingresos y la pérdida de poder adquisitivo, y advirtió que el deterioro social se acelera.
En los últimos días del año, mientras el Gobierno insiste en mostrar una calma que busca transmitir control político, en la economía real continúa profundizándose un cuadro preocupante: consumo en caída libre, pérdida persistente del poder adquisitivo, cierres de fábricas y Pymes y un deterioro social que se expande incluso en los sectores históricamente más resilientes. En ese marco, el economista Juan Enrique analizó la situación y advirtió que, lejos de estabilizarse, el país “entra en una etapa de agotamiento social evidente”.
Al ser consultado sobre la aparente tranquilidad que busca instalar el Gobierno rumbo a las sesiones extraordinarias, Enrique fue contundente: “Hay un deterioro social muy fuerte y hay un agotamiento respecto a lo que pasó el 26 de octubre. Ya creo que el pueblo, la gente, la sociedad se está agotando, la paciencia se está terminando”.
Según explicó, el problema no solo es político, sino económico y cotidiano: “Desde ese 26 de octubre han cerrado muchas pymes, muchas fábricas. No se ve un sendero de mejoramiento económico, de crecimiento económico”. Para el economista, incluso los números oficiales muestran esta fragilidad: “Marco Lavagna ha querido modificar algunos números respecto a la recesión que todos estamos viviendo. Modificó siete de los ocho datos anteriores al alza… modificarlo al alza muestra que está escondiendo algo”, remarcó, en diálogo con Código Baires.
De inmediato vinculó esa suba con la política económica: “Este gobierno se vendió que era liberal libertario, y lo que hizo fue intervenir todos los sectores del Estado y todos los sectores de la economía que le dan ganancia a un pequeño grupo que son los que llevaron a este gobierno al poder. Y después liberó para el resto de los cristianos los otros sectores”.
Sobre el caso específico de la carne, apuntó a la desregulación: “Cuando vos la liberás a las exportaciones… ahí te vas a dar cuenta de lo que es el retiro del Estado y la voracidad de algunos empresarios”. Recordó además su advertencia de semanas atrás: “Hablábamos cuando el kilo de carne estaba en 12.000, 13.000 pesos… decíamos que para estas fiestas iba a superar los 20.000 pesos y parecía una locura. Bueno, hoy el kilo de carne está superando los 20.000 pesos”.
El fenómeno, señaló, se replica en otros rubros: “La nafta, otro sector liberado, está superando los 2.000 pesos en muchas provincias”.
Recaudación en caída y una fuerte transferencia de ingresos
El economista analizó los datos fiscales de noviembre, que mostraron un retroceso significativo: “Ayer se conoció el dato de la recaudación del mes de noviembre que cayó, en términos interanuales, un 8,6%. Y cae la recaudación como consecuencia de que se cae la actividad económica”.
Destacó además que la caída golpea impuestos clave como IVA y Ganancias, pero no todos los tributos tuvieron el mismo comportamiento. “Entre los pocos impuestos que aumentaron está el impuesto a los combustibles líquidos… y claro, aumentó el precio de la nafta y a la vez aplicaron el impuesto”.
En ese contraste, combustibles en alza, bienes personales en baja, Enrique identifica el núcleo del modelo económico del actual gobierno: “Te das cuenta de la transferencia que hay. No pagan impuestos los ricos, y sí pagan todos los consumidores de combustible. Donde mires, hay transferencia de las mayorías a los sectores más concentrados”.
Incluso el sector financiero, habitualmente paciente con planes ortodoxos, empieza a mostrar señales de inquietud. “Se está viendo que no están cumpliendo la meta de acumulación de reservas y otras metas respecto a las monetarias. Se está poniendo nervioso el sistema financiero”, alertó.
Consultado por la pérdida de confianza internacional y la caída de expectativas de un eventual salvataje financiero, Enrique remarcó: “Todos sabemos que este modelo económico… no solucionaron nada". Y fue más lejos: “Este modelo ortodoxo de ajuste permanente… no termina bien, y ya se ve el final”.
Para el economista, la raíz del problema es política y social: “Hay un deterioro, no solamente del entramado productivo, sino de la expectativa social, que muestra que el futuro está un poco más cerca del fin”.
Como ejemplo de esa transferencia, apuntó a la quita de subsidios: “La quita de los subsidios totales de luz y gas a partir del primero de enero… el gobierno deja de invertir para las familias 1.000 millones de dólares, y esos 1.000 millones que le sacan a las mayorías se los dio a un pequeño sector de agroexportadores”.
Sobre el clima social rumbo a diciembre, Enrique coincidió en que el humor empieza a cambiar con rapidez:
“Es verdad lo que decís, los tiempos para mí se aceleran, vienen a una velocidad elevada”.
Respecto de la posibilidad de conflictos en torno al debate legislativo de las reformas, afirmó: “Estoy convencido que el conflicto se va a agudizar, como siempre pasó… cuando se estén tratando las leyes que van a atacar a los trabajadores, siendo que día tras día hay más desempleados”.




