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Tras el show antivacunas, estalló otro conflicto entre Nación y PBA por un comunicado provocativo

El Gobierno nacional defendió las vacunas tras el escándalo en el Congreso, pero dejó afuera a Buenos Aires y desató fuertes críticas por parte de la gestión de Kicillof.

Nazareno Napal
01/12/2025
Tras el show antivacunas, estalló otro conflicto entre Nación y PBA por un comunicado provocativo

Tras el insólito show antivacunas que tuvo lugar en el Congreso, avalado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y organizado por la diputada del PRO Marilú Quiroz, el Gobierno nacional intentó contener la avalancha de críticas con un comunicado que reafirmó la seguridad y eficacia de las vacunas. La actividad legislativa, ampliamente repudiada por especialistas y autoridades sanitarias, incluyó escenas que se viralizaron de inmediato, como la de un hombre semidesnudo que pretendía demostrar supuestos efectos “magnéticos” de la vacuna AstraZeneca, pese a que algunos de los objetos que se “adherían” a su curp ni siquiera eran metálicos.

En ese clima cargado, el comunicado oficial buscó funcionar como un gesto institucional básico: remarcar que las vacunas son seguras, gratuitas y salvan vidas. Sin embargo, el intento terminó generando el efecto contrario. El texto salió respaldado por los ministerios de Salud de casi todas las jurisdicciones del país, con dos ausencias demasiado notorias: la provincia de Buenos Aires y Formosa. Y allí estalló un nuevo capítulo en la conflictiva relación entre el gobierno nacional y la administración de Axel Kicillof.

Desde La Plata, la reacción fue inmediata. El ministerio bonaerense Nicolás Kreplak, que ya había cuestionado el encuentro antivacunas, dejó en claro que la Provincia “obviamente apoya a las vacunas y la vacunación”, y añadió que “solo nos marginaron del comunicado”, pero además, apuntó contra la gestión libertaria por la falta de acompañamiento real en materia sanitaria: “Además del comunicado, provean las vacunas, impulsen planes de implementación e inviertan en difusión y promoción”, reclamó.

Lo que en Nación se presentó como un consenso federal terminó mutando en un nuevo foco de tensión. Según fuentes cercanas al ministro Mario Lugones, el documento se consensuó informalmente “en el grupo de WhatsApp del COFESA y el que no adhirió fue porque no quiso”. Pero desde la Provincia rechazaron esa versión: insistieron en que “un comunicado tan importante no se resuelve por WhatsApp, de noche y omitiendo a la provincia más importante del país”, y remarcaron que la intención real era que la firma fuera unánime.

A esa crítica institucional se sumó una voz política con alto voltaje. La diputada bonaerense Susana González cargó directo contra la Casa Rosada: “Hay que ser HDP para excluirnos de un comunicado como si nuestra provincia estuviera en contra, o lo que es peor, no existiera. Enterate Milei que en nuestra Provincia se vacuna fuerte, a pesar de ustedes”, escribió, reivindicando el rol de Axel Kicillof y Kreplak. Su mensaje amplificó la disputa y dejó expuesta la tensión creciente entre ambos gobiernos.

Detrás de la polémica, subyace un trasfondo que ya lleva meses: la ausencia absoluta de diálogo institucional entre Javier Milei y Axel Kicillof, los reclamos bonaerenses por desfinanciamiento en salud y la denuncia de una caída en el envío de insumos esenciales, que el gobierno provincial asegura sostener con recursos propios. La exclusión del comunicado, sea o no deliberada, reavivó ese conflicto y evidenció nuevamente que incluso en un tema tan sensible como la vacunación, la grieta entre Nación y Provincia parece profundizarse.

El comunicado nacional, impulsado por ministros de varias provincias, nació como un intento de frenar la ola de desinformación que desató el episodio protagonizado por Quiroz en el Congreso. Pero la iniciativa terminó demostrando otra cosa: que el Gobierno nacional solo reaccionó cuando el escándalo ya había estallado públicamente y las críticas se habían multiplicado. En lugar de cerrar la discusión, el gesto terminó mostrando que la salud pública también se convirtió en terreno de disputa política.

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