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Otro golpe a la industria: Color Living cerró su planta en Pacheco y despidió a 40 trabajadores

La histórica mueblera cerró su planta bonaerense y dejó 40 despedidos, en medio de una ola de cierres fabriles impulsada por la apertura importadora.

Nazareno Napal
28/11/2025
Otro golpe a la industria: Color Living cerró su planta en Pacheco y despidió a 40 trabajadores

El golpe que significó la salida de Whirlpool en Pilar no fue un hecho aislado, y el cierre de Color Living en Pacheco lo confirma. Tras cuatro décadas de actividad en Buenos Aires, la histórica fabricante de muebles decidió bajar la persiana de su planta bonaerense y abrió un nuevo capítulo en la crisis industrial que atraviesa el país. La medida dejó 40 trabajadores en la calle y alimentó las señales de alarma de un modelo económico que, lejos de recomponer la producción, acelera la situación de industria nacional por bienes del exterior.

Aunque la compañía mantendrá operativa su planta principal en Villa del Rosario, Córdoba, el desmantelamiento del establecimiento bonaerense dejó planteadas otras dudas. Entre el personal crece la versión de que el predio de Pacheco podría convertirse en un centro logístico destinado a distribuir productos importados, un escenario que la firma no confirmó pero que fuentes gremiales ya observan como una posibilidad real en función de los movimientos internos registrados en los últimos días.

El cierre de Color Living volvió a dejar expuestos los signos de una política que empuja al sector manufacturero a achicarse. En Pacheco, la empresa tenía una planta de 17.000 metros cuadrados y una capacidad de producción anual estimada en 90.000 unidades, cifras que hoy parecen lejanas frente a un terreno que podría reconvertirse de fábrica a depósito. La preocupación no se limita a Buenos Aires: en distintas provincias, firmas de peso también recortaron personal o directamente desactivaron líneas enteras de producción.

En Santa Fe, la fabricante de generadores DBT, conocida como Cramaco, desvinculó a 35 empleados y acumuló una nueva tanda de recortes sobre las cesantías aplicadas en 2023. La empresa atribuyó la medida a la caída de ventas y a la competencia desigual generada por la apertura importadora, un patrón que se repite en cada uno de los casos que se conocen.

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A ese panorama se suma la situación de Granja Tres Arroyos, que avanza con el cierre de su planta en Concepción del Uruguay. La firma reorganizará su estructura y trasladará a 250 trabajadores para unificar operaciones. Algo similar ocurrió en Corrientes con TN Platex, que decidió desactivar una de sus líneas de producción y prescindió de 20 empleados del área de confección, concentrando sus recursos en la fabricación de telas.

Cada una de estas decisiones empresariales, tomadas en diferentes rubros y provincias, tiene un denominador común: consumo en caída libre, costos que no encuentran piso y un proceso de liberalización comercial que vuelve casi imposible competir con precios de origen extranjero. En este contexto, el cierre de la planta de Color Living no es un episodio aislado, sino otro eslabón en una cadena de retrocesos industriales que crece al ritmo de las políticas económicas del Gobierno.

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La tendencia es clara. En un país donde las fábricas se transforman en centros de logística y las líneas de producción se apagan una tras otra, el empleo industrial se vuelve la variable de ajuste. La discusión ya no es si habrá más cierres, sino cuántos y hasta cuándo podrá resistir un sector que, históricamente, fue motor del trabajo y del desarrollo nacional.

 

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