¿La calma previa a la tormenta? Un cierre de año con un equilibrio tan frágil como incierto
El economista Dante Moreno advirtió que el equilibrio actual depende de “tener la ambulancia cerca” y que, sin ese auxilio, el inicio de 2026 podría complicarse.
En un escenario de aparente tranquilidad macroeconómica hacia el cierre de 2025, la sensación de estabilidad convive con dudas profundas acerca de su sostenibilidad. Aunque los indicadores parecen dibujar un fin de año en equilibrio, esa calma podría estar más cerca de una tregua que de un rumbo firme. Así lo planteó el economista Dante Moreno, integrante de Épica Consultores, quien anticipó que pese a la confianza, "la gente va a empezar a reclamar las promesas de campaña"
Al ser consultado sobre si el Gobierno cuenta realmente con un plan económico consistente, Moreno fue categórico: “Yo tengo mis serias dudas, igual que vos, de que tenga una hoja de ruta”. Según explicó, el oficialismo actúa “en función de las necesidades que tengan inmediatamente transcurrido un evento político o un evento económico” y no siguiendo una estrategia integral. “No está muy claro cuál es el norte, cuál es el rumbo que se ha tomado”, afirmó, describiendo incluso una “cierta ambivalencia por parte del gobierno” entre lo que proclama y lo que efectivamente implementa.
La “ambulancia” siempre cerca, y ahora más lejos
En diálogo con Código Baires, Moreno coincidió en que el Gobierno evitó varios desajustes gracias a auxilios externos, pero alertó sobre un cambio reciente: “Siempre tuvo la ambulancia cerca… si la ambulancia no está tan cerca como estuvo las veces anteriores, vamos a tener problemas”.
En esa línea, analizó el impacto de la noticia que circuló en Estados Unidos sobre la reducción del supuesto financiamiento internacional: “Parece que los famosos 20.000 millones… no van a estar”, dijo. Según detalló, el préstamo privado de bancos como JP Morgan y Citi “no va a ser más allá de los 4.400, 4.500 millones de dólares”, lo que incluso ya repercutió en los títulos argentinos: “Si vos mirás los bonos en dólares del mercado norteamericano, están en la mayoría en rojo”.
Para Moreno, este cambio altera las expectativas sobre la reactivación: “Si los bancos no le van a dar la plata que se suponía… no va a haber plata para recuperar los bonos. Ahí vas a tener un problema, y ya lo estás teniendo”.
Consultado sobre la fragilidad actual, el economista no dudó: “Está claro que no estamos en el mejor de los mundos”. Explicó que la baja inflación no se sostiene por mérito de una política antiinflacionaria, sino por un fenómeno más estructural: “Es producto de una ausencia de pesos en el mercado que te obliga a bajar el consumo”. En ese contexto, “el empleo cae porque las industrias empiezan a bajar persianas” y los servicios del hogar empujan el gasto hacia arriba.
El panorama social que describió es crítico: “Escuchamos en los medios que el fin de mes ya no es el 30 sino el 15… tenés un problema serio”. Desde el exterior, agregó, el cuadro tampoco entusiasma: “El panorama futuro no es muy alentador” para quienes analizan inversiones o proyecciones macroeconómicas sobre Argentina.
Sobre la sostenibilidad del esquema cambiario actual, Moreno sostuvo que es viable solo si siguen entrando divisas: “Lo puede sostener si logra dólares, si no le va a ser muy difícil”. Hasta ahora, explicó, el tipo de cambio se mantuvo “dentro de las bandas con ayuda externa”, pero si esa asistencia se reduce, “la presión demandante va a hacer que el precio sí o sí tienda a subir”.
Moreno también analizó las declaraciones oficiales que prometen generación de empleo o recuperación productiva, en especial tras las palabras de Federico Sturzenegger sobre crear condiciones laborales. Para el economista, esas expresiones responden más a necesidades políticas que a la realidad: “Es lo que necesita escuchar la gente”, aseguró.
Aun así, advirtió que la estrategia podría volverse en contra: “Si los resultados no se dan en el corto plazo… la sociedad empieza a desconfiar de los anuncios que se vayan dando en los próximos tiempos. La gente empieza a reclamar lo que se prometió en la campaña”.
¿Un fin de año equilibrado… y un 2026 más difícil?
Consultado sobre si es bueno llegar a diciembre con calma macroeconómica, Moreno describió el fenómeno desde una dimensión psicológica y social: “Si la gente llega a fin de año, hace una evaluación de su recorrido personal y dice ‘de enero a diciembre estoy peor que el año pasado’, te genera un clima bastante raro”.
Esa percepción, alertó, podría escalar en tensión: “Si no lográs revertir esa situación, puede generar mucha rispidez entre la sociedad y el gobierno”. Además, anticipó un verano marcado por decisiones de consumo sensibles: “Aquel argentino que aún tiene algo de capacidad de ahorro va a usar esos pesos para irse a vacacionar a Brasil”, dada la competitividad del dólar planchado y los costos crecientes en la costa argentina.
Moreno retomó el deterioro del poder adquisitivo: “Mi ingreso cada vez tiene menos capacidad de compra… se me complica llegar a fin de mes”. Y advirtió sobre diciembre: “Si no hay alguna acción concreta por parte del gobierno… que permita acceder a una canasta mínima para tener una fiesta más o menos digna, genera conflictividad. Eso seguro”. Incluso planteó un horizonte más complejo hacia adelante: “Lo más complicado puede ser el año que viene”.
Un mundo convulsionado y un país sin ubicación estratégica
Sobre el impacto global, Moreno señaló que el análisis económico argentino peca de aislado: “Estamos mirando lo que nos pasa a nosotros, pero no estamos viendo cuál es el contexto internacional”. Mencionó la “hiperactividad” en algunos sectores productivos globales, la presión entre potencias y la importancia de los socios comerciales: Brasil, Estados Unidos y China. En este punto fue contundente: “Argentina todavía no tiene decidido cómo incorporarse a esa ruta que se está diseñando en el comercio internacional”.
Incluso sostuvo que la decisión de no ingresar a los BRICS tendrá consecuencias: “Todavía no está pagando los costos totales de eso, pero lo va a terminar pagando con su socio brasileño y con China”.

