Política
Interna sin pausa

El pase de facturas eterno: Cristina volvió a criticar el desdoblamiento y pidió dirigentes con "cabeza"

En un peronismo aún golpeado por la derrota, CFK reabrió el debate sobre la estrategia bonaerense y alimentó la discusión sobre liderazgos y rumbos. Por su parte, Kicillof se reúne con sus intendentes para calmar las aguas.

Nazareno Napal
31/10/2025
El pase de facturas eterno: Cristina volvió a criticar el desdoblamiento y pidió dirigentes con ”cabeza”

Cinco días después del triunfo legislativo de La Libertad Avanza, Cristina Kirchner reapareció con una extensa reflexión política que agitó aún más las aguas en un peronismo golpeado y en plena discusión interna. En su nota pública, la ex mandataria volvió a advertir que se “viene una fuerte ofensiva para tratar de romper el peronismo y el campo nacional y popular en su conjunto”, aunque el foco terminó puesto en algo mucho más terrenal: el pase de facturas por la estrategia electoral en la Provincia de Buenos Aires.

Cristina recordó que, en la historia reciente, “no hay derrotas definitivas ni triunfos eternos”, y remarcó que ganar la elección legislativa de medio término no asegura la Presidencia, citando los antecedentes democráticos desde 1983. Sin embargo, su análisis derivó rápidamente hacia una crítica reiterada: la decisión de Axel Kicillof de desdoblar los comicios bonaerense, que, según planteó, ayudó a reagrupar el voto opositor tras la contundente victoria de septiembre. “La excepción de lo ocurrido en la Provincia de Buenos Aires obedece a un error político al equivocar la estrategia electoral”, escribió, al señalar que ese calendario “operó como una PASO o balotaje”.

El diagnóstico no sorprendió: es el mismo que ya había esbozado meses atrás, en reiteradas ocasiones. Pero sí llamó la atención el tono y el momento elegido. Mientras la mayoría del peronismo intenta procesar una derrota que tomó fuerza en los últimos días de campaña y que dejó heridas abiertas, la dirigente más influyente del espacio volvió a poner el reflector sobre la conducción bonaerense. Paradójicamente, fue ella misma quien en su carta recordó que “al viejo antiperonismo se le sumó otro factor: el miedo”, señalado que sectores económicos y mediáticos alimentaron la idea de un posible colapso si el Gobierno perdía, sumado al condicionamiento explícito, según dijo, del presidente estadounidense Donald Trump respecto al apoyo financiero.

El señalamiento, directo pero si nombrarlo, tensiona aún más el vínculo con Kicillof, quien a diferencia de Cristina eligió en estos días apelar a la calma y pedir “no discutir hacia adentro a los gritos”. Porque, más allá del debate táctico, hay un dato político que sobrevuela: la exvicepresidenta también había anunciado meses atrás su intención de competir en la tercera sección electoral, una jugada que hubiese nacionalizado por completo esa disputa provincial. Esa posibilidad se desvaneció tras su condena firme, pero dejó una pregunta sin respuesta en el entorno del gobernador que repiten en voz baja: si CFK hubiese salido candidata, ¿la elección hubiera evitado el efecto que ella misma denomina “balotaje anticipado” o lo habría potenciado aún más?

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Aun así, la carta cierra con un mensaje de unidad, aunque también se puede leer como otra indirecta sin receptor claro: “necesitamos dirigentes con cabeza, corazón y coraje”, sentenció Cristina. El peronismo atraviesa un período de duelo político y de discusión estratégica profunda, y cada movimiento de sus principales figuras tiñe el debate interno. Cristina se aferra a su rol de referencia y advierte sobre amenazas externas. Kicillof, en tanto, apuesta a consolidar liderazgo territorial y proyectas futuro. En ambas líneas, se juega el rumbo del peronismo post derrota.

¿Y ahora hacia dónde va la interna?

Mientras Cristina marca postura desde lo discursivo, Axel Kicillof decide mover fichas en el territorio. El Gobernador encabeza este viernes una cumbre en La Plata con intendentes del Movimiento Derecho al Futuro, en un intento claro de ordenar filas, descomprimir tensiones y reafirmar conducción en un contexto donde los pases de factura se multiplican.

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El encuentro, que incluirá análisis electoral, definiciones sobre el Presupuesto 2026, la Ley Impositiva y el endeudamiento provincial, tiene una lectura adicional: blindar al mandatario frente al avance de los sectores alineados a La Cámpora. Tras la derrota, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, fue una de las primeras en cuestionar el desdoblamiento con la frase “Cristina siempre tuvo razón”, mientras dirigentes como Ariel Sujarchuk y Ricardo Alessandro pidieron abiertamente “una transición de liderazgo” y que el gobernador se despegue de Máximo Kirchner si aspira a 2027.

Del lado kicillofista intendentes como Mario Secco, Fabián Cagliardi y Gastón Granados defendieron la estrategia electoral y reclamaron reconocer el peso municipal en la construcción política. “Los votos los tenemos los intendentes”, había asegurado Granados; mientras que Cagliardi aseguró que Kicillof “es el gran candidato y nadie puede bajarlo”.

Kicillof y su mesa chica, sin embargo, intentan bajar el tono. “Ya dimos vuelta la página”, dicen en su entorno, convencidos de que el objetivo inmediato es gobernar, negociar el presupuesto y sostener gestión en un fin de año complejo. La incógnita es cuánto podrá sostener esa estrategia si la discusión interna sigue escalando y si el peronismo bonaerense entra en un proceso de reconfiguración profunda con 2027 en el horizonte.

Por ahora, la foto es clara: el peronismo debate futuro y liderazgo en público, con heridas frescas y sin árbitro reconocido. Cristina volvió a hablar y movió el tablero; Kicillof responde desde la gestión y el territorio. La pregunta es si ese contrapunto terminará ordenando o hiriendo aún más a un espacio que todavía no encuentra cómo procesar su derrota.

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