Democracia, desigualdad y derechos: El desafío de recuperar la Defensoría del Pueblo
Cristina Maiztegui se postula para recuperar la Defensoría del Pueblo y garantizar la defensa de los derechos humanos y la institucionalidad en el país.
La vacancia en la Defensoría del Pueblo de la Nación, que lleva años sin un titular designado, vuelve a estar en el centro del debate político. En medio del proceso de selección que impulsa el Congreso Nacional, Cristina Maiztegui, abogada, magíster en Desarrollo Sustentable y candidata al cargo, remarcó la necesidad de “devolverle institucionalidad a una figura clave para la democracia”.
“Necesitamos sostener la institucionalidad, nuestras democracias están siendo amenazadas, no solo en Argentina, sino en muchos países del mundo”, afirmó Maiztegui, quien aspira a convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo. “Hay una presión tan fuerte del poder económico sobre los Estados-nación que está llegando a niveles extremos. Entonces es muy fácil manipular y acrecentar el ánimo de lucro frente a la pérdida de derechos de nuestros habitantes”, advirtió.
Con una extensa trayectoria en la gestión pública y la promoción de derechos humanos, Maiztegui trabajó durante varios años en la propia Defensoría del Pueblo de la Nación, donde se desempeñó como jefa del área de Ambiente. “Pretendo volver a la Defensoría del Pueblo, donde trabajé muchos años, siempre con la Constitución de la Argentina en la mano, para poder defender los derechos humanos que están cumpliendo esa misión que marca el artículo 86 de nuestra Constitución Nacional”, explicó, en diálogo con Código Baires.
Recordó su experiencia “acompañando a vecinos y vecinas de Argentina en tiempo real” frente a problemáticas ambientales. “Me tocó acompañar a los que estaban luchando contra las pasteras que se iban a instalar en Uruguay, la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo, o de la cuenca del Salí-Dulce en el norte del país por el embalse de Río Hondo”, rememoró.
Al ser consultada sobre el contexto actual, en el que el rol del Estado es puesto en discusión, Maiztegui sostuvo que “no se puede aceptar que el Estado sea mala palabra”. “Hay que ocupar esta institución que estuvo vacante tantos años para poder dar respuestas a problemas que no hubieran llegado tan lejos si la Defensoría hubiera funcionado plenamente”, aseguró. “Recordemos nada más las luchas del último año y medio por el financiamiento de las universidades, o la situación de las personas con discapacidad, o la atención sanitaria deteriorada”, enumeró.
La candidata destacó la importancia del proceso parlamentario en curso. “El concurso que se está llevando adelante en el Congreso Nacional tiene que llegar a buen término. El 5 de noviembre deben anunciarse los postulantes finales”, explicó. También reclamó urgencia en la designación: “Lo más importante es que el Congreso pueda concretar esta designación. Sea yo o sea otra persona más preparada, lo fundamental es que se llegue al nombramiento”.
De ser elegida, anticipó que su gestión tendría “una agenda doble: acompañar la emergencia social y reconstruir la institucionalidad”. En ese sentido, apuntó: “No puede ser que el nivel de indigencia en Argentina esté tan alto. No comparto un modelo de sociedad dual donde la clase media vaya desapareciendo”.
“Vengo de una familia normal, de clase media, hija de profesionales de primera generación, y quiero rescatar esos valores: el de ayudar en conjunto, creer en nuestra capacidad de trabajo, de entrega, de nuestros valores”, expresó.
Maiztegui también se refirió a los desafíos globales: “La emergencia climática agrava particularmente a los más vulnerables, porque son los que viven en zonas inundables y no pueden recuperarse de una pérdida. Los mil millonarios del mundo han venido a acrecentar las diferencias sociales”, indicó.
Al abordar el poder de las grandes corporaciones tecnológicas, fue contundente: “Han encontrado la manera de trabajar sobre nuestras mentes permanentemente. El mensaje que recibe nuestra población no coincide con nuestros valores”. Según explicó, “monopolio y mensaje” son las dos claves del fenómeno: “Los dueños de las plataformas, estos mil millonarios dedicados a la tecnología y la inteligencia artificial, monopolizan los mensajes, y así logran manipular la opinión pública”.
Sobre el valor simbólico del cargo vacante, insistió: “Habrá que trabajar en fortalecer la democracia. Hay que volver a hablar de democracia y de la importancia de poder decidir, de poder elegir un representante del pueblo”.
En los próximos días, Maiztegui deberá presentar su plan de trabajo ante legisladores nacionales. “Tenemos audiencias la semana que viene. Estoy atareada porque tenemos que exponer nuestro plan de trabajo frente a diputados y senadores. Hay hombres y mujeres postulados, y yo quiero ser la primera Defensora del Pueblo de la Nación mujer, pero voy a acompañar el resultado que surja”, afirmó.
Finalmente, evocó una de las experiencias más exitosas de su paso por la gestión pública: “En el norte, con las cinco provincias de la cuenca del Salí-Dulce, logramos que los gobernadores firmaran un convenio para resolver la contaminación del embalse de Río Hondo. Cada industria se hizo cargo de sus residuos, se invirtió en mejoras ambientales y se reactivó la economía regional. Fue un trabajo coordinado entre Estado, defensorías y la población”, relató.
“Soy optimista de que se va a poder lograr. Hay muchas provincias y ciudades, como La Plata o la provincia de Buenos Aires, que ya tienen defensorías del pueblo en funcionamiento. Eso va a enriquecer la articulación nacional”, concluyó.



