Política
Testimonio

Anahí Silvestre: “El narcotráfico ya no avanza, está instalado en los barrios ”

La referente de la Red Puentes en La Matanza, adviertió sobre el rol del narco en los barrios, como reemplazaron al Estado, ofrecen trabajo, sirven de prestamistas y usan a las mujeres como carne de cañon.

Andrea Lazaro
26/09/2025
Anahí Silvestre: “El narcotráfico ya no avanza, está instalado en los barrios ”

La conmoción por el triple femicidio de Morena, Lara y Brenda, las jóvenes asesinadas de La Matanza, expone un drama que las organizaciones sociales denuncian hace tiempo: la consolidación del dominio del narcotráfico en los barrios populares ante el abandono del Estado Nacional. En este caso, la brutalidad que sufrieron las chicas pone de relieve la vulnerabilidad a la que fueron arrastradas, y también como, un celula narco peruana uso sus cuerpos (cuerpos de mujeres) para incribir a sangre y fuego su violencia (o su guerra), como alerta hace décadas la antropóloga Rita Segato.  

Anahí Silvestre, es una referente barrial de la Red Puentes en Villa Celina, La Matanza, una red que pelea con las bandas para apoyar a los vecinos con problemas de adicciones y en situación de calle; una red que recibe los golpes de un Gobierno nacional que en vez de eligir de enemigo al delito prefirió desfinanciar a las organizaciones sociales.

En diálogo con Código Baires, Anahí aseguró que el narco "ya está instalado en los barrios de La Matanza" y ocupa el lugar del Estado frente al desfinanciamiento de comedores y espacios comunitarios. Señaló que cada vez más jóvenes, incluso de menor edad, son captados como “soldaditos”, mientras muchas mujeres pobres terminan presas por ser la cara visible del negocio. Además, denunció el control que ejercen las bandas a través de deudas y préstamos, y advirtió que el cierre de los Centros de Acompañamiento Comunitario (CAAC) agrava la situación.

“No es únicamente un avance, el narcotráfico ya está instalado en nuestros barrios”, comenzó destacando Anahí en declaraciones a este medio; y explicó que esta presencia se sostiene con complicidades estatales y con el retiro de políticas públicas: “Tiene que ver con muchas responsabilidades en torno a la policía, en torno a espacios que deberían poder responder o luchar con este entramado social y no sucede”.

Además, la mujer señaló que los recortes de la administración de Javier Milei afectaron directamente a los lugares de contención comunitaria: “Desde que asumió el Gobierno hubo ataques a las organizaciones sociales: se desfinanciaron los comedores, los espacios que acompañan a mujeres, a las niñeces, a personas en situación de consumo y de calle”. En ese vacío, las redes narco ocuparon funciones básicas: “La gente necesita trabajar, necesita comer, y el narco ofrece un trabajo. Muchas veces es la única opción”.

En este marco, la referente subrayó que cada vez ingresan más jóvenes al consumo y al negocio: “Los pibes entran a edades cada vez más chicas, usados como soldaditos del narcotráfico. Están en triple riesgo: de la policía, de la comunidad y de la propia organización si no pagan lo que consumieron”.

El impacto golpea con fuerza a las mujeres. “Las cárceles están llenas de mujeres pobres que trabajaban para el narco. Muchas veces la única oportunidad que tienen es vender sustancias o su cuerpo. Pero después ellas son las que terminan presas, nunca los que dirigen estas redes”, sentenció.

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Más adelante, alertó sobre el endeudamiento con quienes venden las drogas, que ante la necesidad terminan funcionando como préstamistas; una trampa financiera de la que la gente no sale más y que se expande. “Hay mucha problema con el tema de los préstamos que manejan los narcos. Si no podés pagar, la consecuencia es tu vida, la de tus hijos. Es el control total sobre la vida de las personas”.

Ante esto, para las organizaciones que trabajan en el territorio, la tarea se vuelve cada vez más difícil, y en este sentido Silvestre contó: “Intentamos llegar a esos pibes articulando con comedores y otras instituciones, pero es muy riesgoso porque hay un control sobre sus cuerpos. Los narcos deciden quién vive y quién no”, sostuvo.

A su vez, la referente recordó que los espacios CAAC (Centros de Acompañamiento Comunitario), creados por la lucha de madres y organizaciones frente al avance del paco, dependientes de Sedronar y hoy del Ministerio de Salud de la Nación, atraviesan desde la asunción del libertario un fuerte desfinanciamiento: “Ya cerraron 48 espacios este año y el plan del Gobierno es cerrar 100. Eso significa menos puestos de trabajo, menos acompañamiento y menos contención para quienes lo necesitan”.

“El presidente dijo que la gente se droga porque quiere. Pero el Estado es responsable del consumo problemático. No se trata de una decisión individual, sino de un entramado social donde los pibes cada vez tienen más acceso a sustancias y menos oportunidades”, añadió; y concluyó remarcando que el triple femicidio de La Matanza puso el foco en una trama que se repite a diario en silencio. “Siempre se busca justificar con la vida de la víctima en lugar de investigar a los responsables. Pero los homicidios están. Lo que cambió es la naturalización: hoy el narco es parte de la comunidad”.

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