¿Milei pierde parte de su núcleo duro? El voto joven empieza a darle la espalda
La caída del apoyo juvenil golpea al oficialismo, mientras analistas advierten que el desencanto económico explica la fuga de votos.
Un informe preliminar de especialistas y consultores comenzó a marcar una tendencia que inquieta al oficialismo: el electorado joven que en 2023 impulsó la llegada de Javier Milei a la presidencia mostró señales de deserción en las elecciones del último domingo. La imagen se repitió con mayor fuerza en algunos sectores específicos, como escuelas del conurbano norte, donde fiscales y referentes locales del peronismo advirtieron la baja presencia de varones jóvenes de clase media baja y baja en los comicios.
El dato no sorprende del todo. Durante la campaña ya se había percibido la ausencia de este sector etario en actividades proselitistas y recorridas territoriales. La pregunta que empezó a circular el domingo temprano entre fiscales generales y policías era la misma: “¿Están viniendo los pibes jóvenes a votar?”. La respuesta en muchos casos coincidía: no. Y fue esa ausencia, la que alimentó poco a poco que la victoria del peronismo era cada vez más probable.
El politólogo Mario Riorda lo planteó con claridad: Quiero decirlo con contundencia, con datos de muchas provincias que he estudiado en estos días: se ha desplomado el apoyo juvenil a Milei. Son un montón de provincias donde el voto joven ya votó, lo vimos en Corrientes y hoy en Buenos Aires, a opciones diferentes a LLa o bien no votó y prefiere, desilusionado, el ausentismo”.
Ese corrimiento no deja de ser paradójico: así como alguna vez se le dio vuelta al peronismo, luego de haber sido quienes impulsaron que los jóvenes de 16 años pudieran votar, ahora el oficialismo libertario comienza a padecer el desencanto de la misma franja etaria que lo llevó al poder.
La consultora AdHoc, en su último informe, coincidió en que el triunfo opositor no se explica por un salto del peronismo sino por la “desmovilización del votante no peronista”. Según el director de la firma, Javier Correa, en comparación con 2021 hubo 1.650.000 ausentes más. Además, la alianza LLA+PRO no logró retener al conjunto de su electorado: violetas y amarillos perdieron casi un millón de votos en cuatro años y, si se suma la irrupción de Somos, la sangría asciendo a un millón y medio.
El mapa también muestra un corrimiento geográfico: el peronismo hizo su mejor elección en territorios populares como Isla Maciel, mientras que Milei y sus aliados concentraron su mayor caudal en distritos históricamente afines a la derecha, como Vicente López y San Isidro. Ese reacomodamiento refuerza la hipótesis de que el oficialismo perdió terreno en los mismos sectores sociales que lo habían catapultado al poder hace poco más de un año.
Las razones de este desencanto parecen más económicas que políticas. En un contexto de caída de salarios, poder adquisitivo y jubilaciones, con mayor morosidad y un deterioro sostenido de la economía doméstica, los analistas coinciden en que la promesa de continuidad del rumbo económico puede ser un problema serio para Milei de cara a las legislativas nacionales. Su discurso tras la derrota dejó en claro que los cambios vendrán sólo en la estrategia política (y hasta ahí), y no en la conducción económica. Si se mantiene inalterable ese esquema, el interrogante es si el Presidente podrá recuperar a un electorado juvenil que, desencantado, empieza a darle la espalda.


