Francos le restó peso al "Gordo Dan" y aclaró que "no forma parte del Gobierno"
El ministro del Interior se despegó del referente libertario, cuyas declaraciones contra Juez y su hija generaron rechazo generalizado.
Un nuevo escándalo sacudió este jueves a la cúpula del gobierno de Javier Milei luego de que Daniel Parisini, más conocido como el “Gordo Dan”, reapareciera en redes sociales tras su largo silencio durante el escándalo por presuntas coimas, con un posteo cargado de violencia y agravios personales contra el senador cordobés Luis Juez y su hija. El mensaje, de una grosería inusitada, despertó repudio generalizado y expuso la degradación del debate político en redes sociales.
El texto publicado por el influencer libertario no solo se ensañó con la vida privada del legislador, sino que además utilizó la condición de discapacidad de su hija como argumento para cuestionar su voto en el Senado, donde Juez se pronunció en contra del veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. El ataque fue considerado por amplios sectores políticos como un límite intolerable en la discusión pública.
“Luis Juez le acabó adentro a una mujer que no era su esposa y tuvo una hija. No se hizo cargo de la nena hasta que la justicia lo obligó. Y ahora la usa para hacer política poniéndole palos en la rueda al plan para sacar de la miseria a los argentinos del presidente Milei”, posteó Dan, como si fuese a pasar como uno más de sus agravios en redes.

El rechazo más contundente llegó desde el propio Gobierno. En declaraciones televisivas, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, afirmó: “Lo repudio totalmente, me parece absolutamente fuera de lugar, me parece repudiable y creo que no puede aceptarse de ninguna manera la grosería, ni la forma en que se expresa, ni el fondo de cuestión”. Además, reveló que se comunicó directamente con Juez para transmitirle sus disculpas. “Lo llamé hace un rato, lo saludé, le dije que repudiaba el tema y le pedía disculpas”, señaló.
Francos también aclaró que Parisini no integra las filas oficiales: “Él no tiene a nadie arriba de él, es una persona independiente, no forma parte del gobierno. Tuitea cosas, está a favor del gobierno del presidente Milei, pero no forma parte del gobierno”. En ese sentido, destacó que el “Gordo Dan”, quien quedó fuera de todas las listas de La Libertad Avanza, actúa como referente digital, pero sin cargo ni pertenencia formal en el Ejecutivo.
Tras el repudio y mientras el ministro hablaba en vivo, Parisini borró la publicación original. Sin embargo, minutos después volvió a la carga con nuevos mensajes contra el senador cordobés: “Luis Juez instrumentaliza el dolor íntimo de su propia hija para hacer de ello una bandera de politiquería mezquina”, escribió, insistiendo en el ataque personal. Luego apuntó contra el propio Francos: “Francos por ahí no entiende de la vehemencia y de la frontalidad históricas para decir la verdad que caracterizan a LLA porque cuando nosotros estábamos haciendo campaña… él formaba parte del gobierno de Alberto Fernández”.
Ahí va con más respeto: Luis Juez utiliza la situación personal de su hija para hacer política barata y justificar la QUIEBRA del estado argentino con el consiguiente EMPOBRECIMIENTO de generaciones de argentinos. Y además le acabó adentro a una persona que no era su esposa.
— DAN (@GordoDan_) September 5, 2025
Pese a haber reconocido que cometió “una barbaridad”, el “Gordo Dan” insistió con su discurso confrontativo. Incluso llegó a publicar: “Ni un paso atrás, Guille. Venceremos”, intentando ubicarse como guardián del plan económico de Milei frente a quienes —según su visión— lo ponen en riesgo.
Francos por ahí no entiende de la vehemencia y de la frontalidad históricas para decir la verdad que caracterizan a LLA porque cuando nosotros estábamos haciendo campaña con todo el aparato kirchnerista en contra y bajo persecución y amenazas constantes de ir presos por enfrentar…
— DAN (@GordoDan_) September 5, 2025
La cadena de agravios expone cómo un operador digital cercano al oficialismo puede poner en aprietos a la Casa Rosada, a tal punto que el propio jefe de Gabinete debió salir públicamente a marcar distancia. Lo que queda claro es que el límite fue cruzado: ni la política ni el debate democrático pueden justificar la violencia contra la intimidad familiar ni el uso del dolor personal como herramienta partidaria.



