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"No todas las feministas son de izquierda": Un mapa de las mujeres liberales / libertarias de Argentina

Melina Vázquez y Carolina Spataro publicaron Sin padre, sin marido y sin Estado (Siglo XXI Editores); una investigación que aborda a las mujeres que militan en espacios liberales y libertarios y se reconocen dentro de la agenda de género.

Andrea Lazaro
21/08/2025
”No todas las feministas son de izquierda”: Un mapa de las mujeres liberales / libertarias de Argentina

Si bien existe cierto sentido común que advierte que no es posible ser una mujer feminista y adscribir a las ideas del gobierno de Javier Milei, la realidad es que hay un importante grupo de liberales / libertarias que apoyan la agenda de género. Este mes, la editorial Siglo XXI publicó Sin padre, sin marido y sin Estado. Feministas de las nuevas derechas,una investigación de las cientistas sociales Melina Vázquez y Carolina Spataro que indaga en este universo poco explorado: el de las mujeres que adhieren a proyectos políticos de derecha y extrema derecha, pero que al mismo tiempo reivindican su lugar en el feminismo.

Con trabajo de campo, entrevistas y seguimiento de militancias, Vázquez y Spataro reconstruyen el decálogo de este feminismo liberal, sus tensiones con los varones dentro del espacio, y las diferencias generacionales entre las “señoras liberales”, las militantes de treinta y cuarenta años y las jóvenes menores de veinte.

CB: El punto de partida de su investigación es provocador. ¿Cómo surge la idea de trabajar sobre las llamadas feministas de las nuevas derechas?

Melina Vázquez: La relación entre mujeres y derechas ya estaba en el discurso público y mediático, tanto en Argentina como en otros países. Existen referentes muy visibles de extremas derechas, como Giorgia Meloni, Marine Le Pen o Alice Weidel. También aquí, Patricia Bullrich o Victoria Villarruel. Lo que nosotras nos preguntamos fue: ¿por qué persiste la idea de que las mujeres no votan a la derecha? En el balotaje de 2023 se vio que, aunque los varones jóvenes se inclinaban más por Milei, había un porcentaje significativo de mujeres que también lo hacía. Eso nos llevó a indagar cómo era posible que hubiera mujeres militantes en un espacio que declara abiertamente posiciones antifeministas. Y encontramos no solo votantes, sino activistas que se organizan bajo la idea de un feminismo liberal.

Tratamos de pensar en otros términos ciertas preguntas. ¿Cómo eso era posible? ¿Quiénes eran esas mujeres? Y nos encontramos con muy pocas historiadoras que estudian la relación entre mujeres y derechas, es un tema que ha tenido dificultades para ser pensado. ¿Hay perspectiva de género también para estudiar fenómenos políticos como las extremas derechas? Creemos que sí. Por otro lado, tratamos de entender si eso que se nos presentaba como un conglomerado homogéneo, que las mujeres de derecha era todas trad wives o pro -vida, era así, y la respuesta es no.

Así como el mileísmo expresa una fusión de tradiciones políticas muy heterogéneas que se simbolizan en la candidatura de Milei y Villarruel, entre las mujeres podíamos encontrar algo parecido. Hay una heterogeneidad enorme. Tenés un discurso, por ejemplo, como el de la influencer Sandra Bronzina que es pro vida; pero también hay mujeres que celebran y reivindican la separación de la religión y del Estado, y que van a construir dentro de la idea de feminismo, un cuarto propio asociado a la idea del feminismo liberal.

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CB: Ustedes mencionan un decálogo del feminismo liberal. ¿Qué elementos centrales pudieron reconstruir?

Carolina Spataro: Ese decálogo no es único, pero sí encontramos puntos en común. El primero es que “nadie tiene el monopolio de la representación de las mujeres”. Plantean que el feminismo nació liberal y que la izquierda les robó las banderas. Otro punto clave es que el empoderamiento se logra a través del mercado: tener trabajo y autonomía económica para no depender ni del padre, ni del marido, ni del Estado. También sostienen una crítica al Estado y a las políticas que consideran que construyen a las mujeres como víctimas, como las leyes de cupo o paridad. Aunque reconocen la paradoja: saben que sin esas leyes no tendrían espacios en la política. Por último, aparece el mérito como valor central: quieren llegar a cargos políticos por su propia formación y esfuerzo, y rechazan a figuras que, según ellas, accedieron por vínculos personales.

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Por eso, en nuestro libro tiene un lugar muy importante la biblioteca, los libros que leen, los argumentos que construyen. Ellas quieren llegar a la política porque lo merecen. Por eso hacen críticas a algunas de las mujeres visibles del mileísmo, como Lilia Lemoine y Karina Milei, que no llegaron ahí, según ellas, por sus propios méritos, sino por ser hermana, amiga, conocida del presidente. 

CB: ¿Cómo conviven estas mujeres con los varones en los espacios de militancia liberal o libertaria?

Melina Vázquez: Ellas plantean igualdad entre varones y mujeres, pero reconocen experiencias de machismo en la política liberal. Aunque rechazan el concepto de “patriarcado” por su asociación con lecturas anticapitalistas, hablan de “machismos” y “micromachismos” que padecen a diario. También sufren acoso en redes, doxeos, incluso agresiones cuando defienden el derecho al aborto. Esa tensión con los varones es fuerte, y a la vez las diferencia de los grupos más conservadores y religiosos. Muchas incluso remarcan que no se sienten “de derecha”, sino liberales.

CB: En el libro diferencian tres generaciones de mujeres liberales. ¿Cuáles son sus características?

Carolina Spataro: Encontramos tres grupos. Las “señoras liberales”, de alrededor de 60 años, de clase acomodada, que no se definen feministas y ven al feminismo como una mala palabra, aunque reconocen haber vivido desigualdades de género. Una generación intermedia, de 30 a 40 años, profesionales, muy interpeladas por el Ni Una Menos pero que no se sentían cómodas en un feminismo asociado a la izquierda o al kirchnerismo. Y, finalmente, las más jóvenes, que comenzaron a militar durante la pandemia, con un feminismo libertario más irreverente, ligado al mileísmo. Estas dos últimas generaciones sí se reconocen feministas y buscan construir un feminismo liberal propio.

CB: Algunas voces sostienen que no se puede ser feminista y acompañar a un gobierno como el de Javier Milei. ¿Qué respuesta encontraron ustedes en el trabajo de campo?

Melina Vázquez: Al inicio también nos hacíamos esa pregunta: ¿cómo es posible? Pero en el trabajo descubrimos que desconocer a estas mujeres impide comprender el presente. El mileísmo cultural precede y excede al triunfo electoral de Javier Milei. Estas mujeres se organizan, quieren disputar lugares en las listas y tienen efectos políticos más allá de lo que nos guste o no. Por eso creemos que es necesario estudiarlas con seriedad.

Carolina Spataro: Además, la idea de que hay contradicciones absolutas es un problema. No es la primera vez que se dice que “no se puede ser feminista y otra cosa”. Pero ¿quién define qué entra en el feminismo? Nuestro libro muestra que existen feminismos no progresistas y no de izquierda, en Argentina y en otros países. Negarlo es desconocer un fenómeno real y en expansión.

Las autoras presentarán Sin padre, sin marido y sin Estado. Feministas de las nuevas derechas este 22 de agosto a las 18.30, en el Centro Cultural Morán (CABA), en conversación con Diana Maffía, Alexandra Kohan y Pablo Semán.

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