"Esto es un plan platita de dólar barato, pero ¿para quiénes?": la crítica de un economista
Alexis Dritsos analizó cómo el modelo económico beneficia a sectores acomodados mientras genera inflación, recesión y desigualdad social en Argentina.
En las últimas semanas, la evolución del dólar en Argentina ha mostrado una fuerte volatilidad que genera preocupación tanto en el mercado como en la población. No es raro observar como el dólar un día cotiza a 1.375 pesos, al siguiente baja a 1.340, luego a 1.320 y repentinamente vuelve a subir a 1.360. Esta fluctuación constante refleja una economía que no termina de encontrar equilibrio y que enfrenta importantes desafíos estructurales.
Para profundizar en este escenario complejo, Código Baires dialogó Alexis Dritsos, economista especializado en política económica, quien explicó que "el gobierno tomó como política central el atraso cambiario como una forma de contener la dinámica de incremento de precios". Sin embargo, aclaró que este esquema tiene un costo social y económico alto: “sube el dólar y suben los precios, después difícilmente se retrotraigan, pero le agregó un proceso recesivo importante porque hubo una erosión muy grande de los ingresos por varios frentes, el de los jubilados es el más evidente, el de los empleados públicos, los sectores de salud, educación...”
Esta estrategia, que combina un dólar contenido con un marco recesivo, ha logrado “moderar un poco la inflación”, pero Dritsos advierte que “estos esquemas son como un resorte que se va tensando hacia abajo y en algún momento se produce un salto importante.” La incertidumbre se profundiza con la intervención del gobierno en diferentes mercados cambiarios: “Ellos utilizan este esquema de bandas para el dólar y el gobierno empieza a intervenir por otros lados: interviene en el dólar futuro, busca la manera de mantener artificialmente esto y va drenando el dinero dado que hubo una liberalización de la adquisición de dólares para los particulares". Para ilustrar la magnitud, recordó que “el mes de junio, la cifra de compra de particulares fue de 2.100, 2.200 millones de dólares, y es equivalente prácticamente a lo que nos dio el fondo en este desembolso que tanto costó que lo diera.”
Sobre el impacto en la inflación, Dritsos afirmó que "el dólar pegó un salto de casi 14% cuando llegó a los 1.380 en un mes, y esto tiene un correlato en precios, lo va a tener". Explicó que aunque el gobierno intenta presionar a la baja para contener el impacto, "se le suma la suba de los precios que se ven en la canasta básica de alimentos y todo lo que venden en supermercados producto de este impacto del dólar.” En consecuencia, “es posible que la curva de la inflación empiece a pegar un saltito” y anticipó que “vamos apuntando hacia fin de año a un dólar más cerca de la banda y quizás superándola".
La pregunta que muchos se hacen es si el gobierno podrá mantener controlado el dólar hasta las elecciones, y Dritsos confió en que "el gobierno creo que va a llegar sin un desmadre enorme de la variación del tipo de cambio, van a poner todo lo que sea necesario", aunque aclaró que “en algún momento esto va a desarmarse porque todos los analistas creo que ven claramente que este tipo de cambio va a tener una corrección mayor, las bandas irán para arriba.” Además, señaló que la inflación probablemente estará “más cerca del 2 o superando el 2” por ciento, y que “hay una contabilidad creativa en la manera que cuenta INDEC como maneja los índices, que por eso no lo pueden cambiar todavía.”
Respecto a la influencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dritsos fue categórico: "El Fondo Monetario lo que hace es meterse, y por eso creo que nunca se terminó de valorar correctamente la decisión que tomó Néstor Kirchner de sacarse el Fondo encima". Remarcó que "el Fondo te obliga a elegir las prioridades que el Fondo decide que son prioridades", y criticó que “el primer compromiso sería con los jubilados que ya aportaron para tener un salario digno, y no solo los cagan de hambre, sino los cagan a palos todos los miércoles". Destacó que “un país necesita crecer para poder pagar deuda", recordando que "los muertos no pagan", y que “tenés que darle la capacidad de repago a partir de un esquema productivo que levante el nivel de calidad de los ingresos, que levante la calidad de vida de la gente y que a su vez le genera al Estado más recursos".
Dritsos calificó el actual modelo económico como “un plan platita de dólar barato", destinado principalmente a beneficiar “a los sectores más acomodados seguramente llevándosela en valijas llenas, llenas.” Denunció la ausencia de una base productiva sólida y alertó sobre el riesgo social que implica: “es un modelo que deja a la mitad totalmente afuera un 30% que está muy acomodado y un 20% de intermedios que están arañando. Ese 20% que va a pelearla es el que suma votos a ese 30% que más o menos la pilotea y te ganan elecciones, porque del otro 50% está dividida".
Sobre la carga impositiva y las reformas tributarias, Dritsos recordó y cuestionó la política oficial al explicar que la primera medida tributaria del gobierno fue "sacarle a los jubilados ese beneficio que tenían en el IVA en ciertas compras en supermercados", mientras que “cambian los parámetros de bienes personales a favorecer a los que tienen grandes bienes personales".
Finalmente, Dritsos explicó la contradicción profunda del modelo actual: “Tu herramienta básica para controlar la supuesta estabilidad antiinflacionaria es la de destruir el aparato productivo, traer la importación barata para que no puedan, por precios competir. Entonces, vos fomentás una recesión como herramienta de control de precios... en vez de tener una estrategia productiva de desarrollo productivo que genera más recursos tributarios además del beneficio de tener más empleo y calidad, es todo lo contrario.”


