Soberanía en disputa: EE.UU. en la campaña al cañón submarino Mar del Plata

El investigador Juan Emilio Sala cuestionó el rol del gobierno de Javier Milei y alertó sobre la entrega de información genética y recursos estratégicos a intereses extranjeros.

Andrea Lazaro
31/07/2025
Soberanía en disputa: EE.UU. en la campaña al cañón submarino Mar del Plata

La campaña científica “Talud Continental IV” al cañón submarino Mar del Plata se convirtió en un fenómeno mediático por la calidad de las imágenes transmitidas en vivo desde el buque Falkor Too, operado por el Instituto Oceanográfico Schmidt (SOI), una fundación estadounidense. Sin embargo, detrás del entusiasmo por la divulgación científica y el hallazgo de nuevas especies, crecen las críticas sobre el vaciamiento del sistema nacional de ciencia y tecnología, la pérdida de soberanía y el acceso de intereses privados extranjeros a datos e insumos estratégicos del Mar Argentino.

En declaraciones a un medio marplatense, Juan Emilio Sala, investigador independiente del Conicet y exdirector ejecutivo del programa Pampa Azul, remarcó que la campaña actual representa un giro respecto a las anteriores, realizadas en buques nacionales. “Estas campañas, y no sólo la que está en marcha en el talud, no podrían estar circunscriptas a Pampa Azul porque dicha iniciativa fue exterminada por el gobierno actual de Milei, de la misma forma que se está exterminando sistémicamente el complejo de ciencia y técnica argentino que nos dio tres Premios Nobel y tantos logros a nivel mundial”.

El buque nacional ARA Puerto Deseado, que encabezó las campañas iniciales al cañón entre 2012 y 2013, se encuentra hoy inoperativo. Según Sala, esto se debe “a la gran cantidad de años que tiene y por los distintos abandonos que tuvo en su mantenimiento, en particular el que padeció durante la gestión del ingeniero Mauricio Macri, cuando estuvo arrumbado en el puerto de Mar del Plata coleccionando óxido”.

En este contexto, la iniciativa actual a bordo del buque estadounidense responde a propuestas enviadas directamente al SOI por grupos de científicos, sin una coordinación institucional desde el Estado nacional. “La iniciativa fue impulsada por investigadores particulares. No es un proyecto del Conicet ni del Pampa Azul. Y esto ocurre porque se desmanteló la política pública que articulaba estas investigaciones”, afirmó Sala.

Uno de los principales cuestionamientos del investigador apunta a las implicancias geopolíticas y al manejo del material recolectado. “Lo que escucho de los colegas es que todas las muestras colectadas (biológicas y de sustrato) quedarán en la Argentina, pero me gustaría mucho saber si no habrá réplicas que vayan a parar a Estados Unidos”, advirtió. Y agregó: “¿Cómo saber que esas secuencias no serán luego patentadas por corporaciones del país que provee la plataforma de investigación? Son preguntas para las cuales no tengo respuestas pero que creo que no se están haciendo en el medio del furor de lograr ver y conocer las maravillas de nuestros fondos marinos”.

PUBLICIDAD

En esa línea, alertó sobre el valor estratégico de los datos generados. “El Falkor Too está perfilando con máxima precisión nuestros fondos marinos y tomando imágenes de sitios estratégicos de nuestro mar que se proyectan a todo el mundo ¿sin filtro?, siendo esto en algunos casos un posible problema de intereses nacionales. ¿Qué pasaría si el ROV SuBastian encuentra con su súper cámara en Full HD nódulos polimetálicos o sitios de venteo de gas? Ambos recursos estratégicos cuyas locaciones no tendríamos por qué compartir con países extranjeros”, cuestionó.

La crítica se enmarca también en la falta de una conducción institucional del Estado en una campaña que se desarrolla en jurisdicción nacional y con recursos naturales bajo soberanía argentina. Según consta en el acta del Consejo Federal Pesquero que autorizó la misión, la solicitud fue presentada mediante notas verbales por la Embajada de Estados Unidos y canalizada por Cancillería, con escasa referencia a la participación de organismos científicos nacionales.

Para Sala, este esquema consolida una nueva lógica en la producción de conocimiento; permitiendo que una fundación financiada por el exCEO de Google y asesor del gobierno de Estados Unidos colonice la investigación oceánica nacional. Lejos de la filantropía, parece más una estrategia de dominación de largo plazo.

El equipo multidisciplinario está conformado por más de 30 científicos de instituciones argentinas, en su mayoría del CONICET, incluyendo el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET), el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET- UNMDP), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA-CONICET), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC). También forman parte investigadores de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata.

Comentarios
Más de Información General