Los clubes le respondieron al Gobierno: "No somos empresas, cumplimos una función social"
River y Vélez rechazaron el aumento de aportes a la seguridad social y advirtieron que la medida pone en riesgo sus programas educativos y comunitarios.
El conflicto entre el Gobierno nacional y el fútbol argentino escaló una vez más, luego de que River Plate y Vélez Sarsfield emitieran comunicados rechazando la Disposición 12/2025, que eleva las contribuciones patronales del sector y que ya había sido duramente cuestionada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Ambas instituciones defendieron su naturaleza como entidades sin fines de lucro y señalaron que esta medida compromete directamente su sustentabilidad y su rol social. En paralelo, se puede notar como el argumento oficialista, que justifica el aumento como una compensación al sistema previsional, es engañoso, especialmente cuando los jubilados han sido uno de los sectores más castigados por el ajuste económico de la motosierra libertaria.
La AFA había acusado al gobierno de querer asfixiar financieramente a los clubes para forzar la adopción del modelo de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) que tanto admira Javier Milei, eliminado sin consenso el régimen especial vigente desde 2003. En ese contexto, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, defendió la medida diciendo que el sistema actual “fue subsidiado por los jubilados”. Sin embargo, los clubes devolvieron el golpe con datos y cifras que desmienten esa narrativa. Desde River recordaron que aportaron casi $8.100 millones en 2024 y proyectan más de $29.500 millones en inversión social para el próximo año. Vélez, por su parte, destacó que solo por transferencia ya contribuyó con más de 4 millones de dólares al sistema, 17 veces más de lo que el propio Gobierno difundió erróneamente.
En su respuesta, el “Millonario” advirtió que el nuevo esquema de retención hubiese representado una pérdida neta de $16.820 millones entre 2025 y 2025, afectando obras como el nuevo Colegio River o programas educativos, alimentarios y deportivos de enorme impacto territorial. “Lejos de constituir un beneficio, este esquema amenaza con revertir el impacto positivo de nuestras acciones”, señalaron, y recordaron que el club emplea a más de 1.400 personas. Vélez, en una línea similar, denunció el cambio “repentino en las reglas de juego” y lo calificó como una amenaza directa a la “sustentabilidad económico-financiera de las instituciones”.
Compromiso social y generación de valor para el país sin beneficios del estado.
— River Plate (@RiverPlate) July 29, 2025
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Ambos clubes también apuntaron contra el oportunismo discursivo del oficialismo. Desde “El Fortín” fueron explícitos: “Cuando hablamos de clubes de fútbol, hablamos de instituciones que muchas veces se hacen cargo de responsabilidades del propio Estado”. River, por su parte, expresó sorpresa ante el incumplimiento del acuerdo alcanzado en el Comité creado por el Decreto 939/24, donde Gobierno, AFA y clubes habían consensuado una suba mucho menor (de apenas 0,5%). Nada de eso fue tenido en cuenta por la Disposición final, que impone un 5,56% adicional.
"CADA CHICO QUE ENTRA AL CLUB ES UN CAMPEONATO GANADO "
— Vélez Sarsfield (@Velez) July 31, 2025
Esta declaración de principios de nuestro inolvidable José Amalfitani es lo que para toda la comunidad del CLUB ATLETICO VÉLEZ SARSFIELD constituye nuestra razón de ser. Y lo demostramos día a día abriéndole las puertas a… pic.twitter.com/SJtirwa7js
Esta ofensiva oficialista expone al menos dos contradicciones de peso. En primer lugar, la utilización del déficit previsional como excusa, cuando el propio Presidente vetó recientemente un aumento para los haberes mínimos y ya anticipó que hará lo mismo con la última suba votada por el Congreso, de apenas 40 mil pesos. La motosierra libertaria, lejos de proteger a los jubilados, profundizó su empobrecimiento. En segundo lugar, el intento de mayor recaudación y el intervencionismo sobre el fútbol chocan con las ideas de desregulación y retiro del Estado que el Gobierno enarbola como idea ¿Liberales? Cuando conviene.
Más allá de la puja política, lo que está en juego es la viabilidad de un modelo solidario y comunitario que define al fútbol argentino. Los clubes no son empresas, sino asociaciones que dan empleo, formación, contención y oportunidades a miles de personas. En nombre de un ajuste supuestamente técnico, se amenaza con desfinanciar a las instituciones que más hacen por sostener el tejido social en tiempos de crisis.



