"No creo que alguien haya votado para que le peguen a los jubilados"
El jefe comunal de Tordillo cuestionó con dureza el ajuste del gobierno nacional y advirtió sobre las consecuencias sociales del retiro del Estado en los territorios.
Con el horizonte puesto en los comicios legislativos de septiembre, el intendente de Tordillo, Héctor Olivera, trazó un crudo diagnóstico de la situación social, económica y política del país. “Hoy la realidad de los municipios es la misma que la de casi todas las familias argentinas. La cobija es corta, si te tapás la cabeza se te destapan los pies”, expresó en diálogo con este medio.
En diálogo con Código Baires, el jefe comunal aseguró que la actual crisis remite a momentos muy difíciles del pasado: “Me tocó vivir ya algunas crisis. Fui intendente en la salida del gobierno de la Alianza, cuando teníamos los patacones... Vivimos una etapa muy compleja y hoy estamos parecido, no digo tan profunda, pero sí en lo que tiene que ver con recursos”. En ese sentido, advirtió que ante la caída del consumo, “también caen los recursos”, y afirmó: “El municipio está poniendo dinero para mantener los edificios escolares y sostener la asistencia”.
Consultado sobre la economía de su distrito, Olivera destacó que “Tordillo es un distrito netamente ganadero”, con más de 200 mil cabezas y 133 mil hectáreas. “La agricultura representa apenas un 10 o 15 por ciento, y es básicamente para hacer forraje”, explicó.
Frente al contexto nacional, reconoció que “el productor ganadero ha sido uno de los sectores menos golpeados” por la crisis, aunque alertó que “el valor de la carne ha acompañado” y eso genera una presión que perjudica al stock ganadero. “Hemos retrocedido en el stock ganadero nuevamente, creo que hemos perforado nuevamente las 50 millones de cabezas”, señaló, y precisó: “Se han perdido algo así como 450.000 o 480.000 madres en todo el país”.
También cuestionó la habilitación para exportar animales en pie: “No hay nada que genere menor valor agregado que vender hacienda viva. Me parece que estamos exportando genética, nuestra materia prima, y eso no deja absolutamente nada más que el valor del animal propiamente dicho”.
Ante la pregunta sobre cómo se encara una campaña electoral en un distrito ganadero que, en términos macroeconómicos, pudo haber sido menos golpeado, Olivera remarcó: “Las personas que trabajan en esos lugares viven en la localidad y sí sienten la realidad. Tienen un salario que marca la ley, que no es para nada sobrado”. Y agregó: “Al laburante le golpea la crisis indistintamente de trabajar para un sector que quizá no está tan golpeado”.
“No nos corremos del proyecto”
En un contexto de creciente malestar, Olivera reafirmó su compromiso con la gestión municipal: “Nosotros vamos a ir con nuestra propuesta, con nuestro proyecto, y no nos corremos para nada. Hace muchos años que venimos acá y estamos siempre tratando de contener”. Remarcó además el rol social del municipio: “Tenemos un sistema de salud en el cual la gente accede. Lo importante es que acceden, y eso parece una palabra simple, pero es clave”.
El intendente también criticó con dureza el estilo del presidente Javier Milei: “A uno lo sorprende, lo entristece. No me parece para nada el vocabulario de un jefe de Estado. Me parece que la violencia, si sale de la primera magistratura, es imposible que no se traslade hacia abajo. No merecemos esto”. Con contundencia, sentenció: “Esperemos que en un par de años haya sido una mala experiencia y nada más, que pase de una vez por todas”.
Por último, y al ser consultado sobre la campaña de los sectores libertarios en el distrito, sostuvo: “Vemos que fogonean con cuestiones locales, de gestión, con simpleza, para no hablar de lo que está pasando. Evitan hablar de lo que está pasando, y eso nosotros lo hemos notado. Creo que tiene que ver con un hilo conductor, seguramente es una bajada de línea”.
Y lanzó una advertencia política: “Apoyan el ajuste, y les hemos preguntado qué era lo que pensaban cuando decidieron votar esto. Si dicen ‘sabíamos que iban a hacer esto y lo votamos’, ya estamos hablando de una hijaputez, con perdón de la palabra”. Olivera remató con una definición que sintetiza su mirada sobre la coyuntura: “Para mí es una estafa electoral. Va a ser muy difícil para nosotros, que estamos en el primer mostrador, poder contener a toda esta gente a medida que se vaya degradando cada vez más esta economía que margina y deja gente afuera”.



