TRANSMISIÓN EN VIVO
El verano se vive en Radio La Plata 90.9, noticias y la mejor selección musical.
Información General
Gestión Milei

Con 150 despidos, un ícono de la industria textil se achica y agrava la crisis del sector

Textilana S.A., propietaria de la marca Mauro Sergio, redujo su producción un 20% y despidió a 150 empleados en un contexto de fuerte caída de la industria textil nacional.

Nazareno Napal
30/07/2025
Con 150 despidos, un ícono de la industria textil se achica y agrava la crisis del sector

La histórica firma textil Textilana S.A., propietaria de la marca Mauro Sergio atraviesa una de las crisis más profundas desde su fundación en los años setenta. Con sede en Mar del Plata y una estructura productiva integrada que abarca desde el hilado hasta la confección de sweaters y otras prendas de punto, la empresa redujo su producción un 20% y encaró un proceso de reestructuración interna que ya derivó en el despido de al menos 150 trabajadores, según fuentes gremiales. Otras versiones hablan de 50 desvinculaciones formales y una reducción progresiva del plantel de empleados por renuncias forzadas, bajos sueldos y falta de pagos.

El impacto no solo se limita a esta empresa emblemática. La situación de Mario Sergio expone con crudeza el colapso de la industria textil nacional, golpeada por una caída general del consumo, el aumento de costos internos, y sobre todo por una avalancha de importaciones sin control, habilitada por la política económica del gobierno libertario de Javier Milei.

Entre enero y mayo de este año, las importaciones de ropa crecieron un 136%, alcanzando un récord histórico de 1.572 millones de dólares, con productos que ingresan al país con valores promedio de apenas 5,67 dólares por kilo, muchas veces por debajo de los costos locales de producción. Esta dinámica, alentada por la baja de aranceles y la proliferación de compras a través de plataformas como Shein y Temu, desató una verdadera competencia desleal. “Cuando se compra estas plataformas no se paga ningún tipo de impuesto, ni siquiera los aranceles de importación. Mientras tanto, producir en Argentina implica una carga impositiva altísima”, denunció Luciano Galfiobe, presidente de la Fundación ProTejer.

La consecuencia directa es el derrumbe del sector. Según la Asociación Obrera Textil (AOTRA), el uso de la capacidad instalada cayó al 40%, con 68 pymes cerradas, cerca de 4.000 despidos y más de 900 suspensiones. La producción de hilados bajó un 14% y la de tejidos un 26%, en una tendencia que se profundiza mes a mes. El 70% del consumo interno de la indumentaria ya se abastece con productos importados, desplazando a la industria local.

PUBLICIDAD

En este contexto, Camilo Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), advirtió: “La apertura indiscriminada y la apreciación cambiaria están destruyendo nuestra capacidad de competir. Si no se actúa ya, decenas de fábricas pueden cerrar y miles de empleos desaparecer”.

Textiliana, con más de cinco décadas de trayectoria y una marca posicionada en el mercado nacional, se ve ahora forzada a detener su crecimiento, con ventas que cayeron entre un 15% y 20% durante el invierno, acumulando un importante exceso de stock. Su modelo basado en la fibra natural y el proceso y el proceso completo de producción, que hasta hace poco le permitía ofrecer precios competitivos, hoy no alcanza para sostenerse frente a las importaciones a precio de dumping.

PUBLICIDAD

La lucha es por mantenerse es constante”, afirman desde la empresa, que aún conserva una red de comercialización mayorista, minorista y online con alcance nacional. Sin embargo, el panorama no es alentador: 7 de cada 10 empresas del rubro reportaron caída en ventas y producciones respecto de 2023, y 6 de cada 10 ya recortaron personal”.

Las expectativas para lo que queda de 2025 son desalentadoras: el 40% de las firmas anticipa un empeoramiento de su situación, mientras que apenas un 20% prevé una mejora. Con un Estado que desmanteló toda forma de protección a la industria nacional, y sin políticas activas para sostener el empleo o el mercado interno, la crisis textil (como la de Mauro Sergio) parece apenas un capítulo más de una desindustrialización en curso.

Comentarios
Más de Información General