El Gobierno eliminó el RENACOM y profundiza el ajuste sobre los comedores comunitarios
El Ministerio de Capital Humano eliminó el registro de comedores y merenderos, en medio de denuncias por falta de alimentos y controles en los barrios.
En una nueva avanzada contra las políticas sociales, el Gobierno de Javier Milei dejó sin efecto el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios de Organizaciones de la Sociedad Civil (RENACOM), una herramienta creada para identificar, sistematizar y asistir a los espacios que brindan alimento a miles de personas en situación de vulnerabilidad. La medida fue oficializada este martes 22 de julio mediante la Resolución 393/2025 del Ministerio de Capital Humano, publicada en el Boletín Oficial.
La decisión, firmada por el secretario Juan Bautista Ordoñez, anula las resoluciones 480/2020 y 1653/2022, que establecían el funcionamiento del RENACOM bajo la órbita del extinto Ministerio de Desarrollo Social. Según el texto oficial, a partir de ahora la existencia y funcionamiento de comedores será verificado únicamente mediante controles presenciales y uso de tecnologías, bajo la lógica de eliminar intermediarios y “optimizar los recursos públicos”. Pero desde los propios comedores, la lectura es muy distinta: denuncian que la medida profundiza la invisibilización de los sectores más postergados.
La eliminación del registro no llega sola: forma parte de una serie de recortes y reformas impulsadas por Capital Humano, que ya en abril había eliminado el requisito de estar inscripto en el RENACOM para acceder al programa “Alimentar Comunidad”. Según la cartera que conduce Sandra Pettovello, esta decisión permitirá “mejorar los recursos y capacidades administrativas” para ejecutar políticas públicas de mayor impacto. Sin embargo, ni los recursos aparecen ni los alimentos llegan.
El informe de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), citado como uno de los pilares de la resolución, identificó múltiples fallas estructurales en el sistema: registros duplicados, datos inconsistentes, campos en blanco o cargados con ceros. Pero desde los movimiento sociales aseguran que, lejos de solucionar esas falencias, el Gobierno optó por borrar de un plumazo todo el sistema de registro, y con él, a quienes dependen de esa ayuda para comer.
Una motosierra que no apunta a la casta
“Es seguir demonizando una política para hacerla desaparecer, no mejorarla”, advirtió Nicolás Caropresi, dirigente nacional del MTE e integrante del secretariado de UTEP. Para el referente, la decisión del Ejecutivo nacional no solo implica un desmantelamiento institucional, sino también una operación de ocultamiento: “La visita a los comedores ya no lo hacen desde hace varios meses. El informe de pedido de información pública que presentó la diputada Natalia Zaracho demuestra que no hay ningún registro claro de esas visitas”.
Caropresi fue más allá y vinculó la medida con una estrategia deliberada: “Están quitando cualquier forma de control porque lo que quieren hacer es invisibilizar esta política, frente al planteo de que, según ellos, ya no hay necesidad porque no vienen entregando alimentos desde que llegaron”.
Mientras el Gobierno insiste con que los controles presenciales son más eficaces, desde los territorios denuncian que esos relevamientos no se están realizando y que la falta de alimentos ya es una constante. El 87% de los formularios del RENACOM presentaban datos duplicados, según el Ministerio, pero lo cierto es que ningún nuevo sistema reemplazó efectivamente el anterior.
Así, la motosierra libertaria vuelve a hacer blanco sobre los sectores más vulnerables, lejos de atacar a la tan aludida casta. Tras los recortes a jubilados, universidades y las políticas contra la violencia de género, ahora le toca el turno a los comedores, último refugio para miles de familias que hoy, más que nunca, dependen de la solidaridad de sus comunidades para subsistir.





