Uno de cada tres chicos sufre inseguridad alimentaria en Argentina
Según el informe, el 35,5% de niños y adolescentes sufre inseguridad alimentaria, el nivel más alto registrado en los últimos diez años.
El deterioro de las condiciones sociales y económicas en la última década se refleja con crudeza en los datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA: el 35,5 por ciento de los niños, niñas y adolescentes del país padece inseguridad alimentaria. Se trata del nivel más alto registrado en los últimos diez años y afecta a unos 4,3 millones de menores de edad.
Este índice se basa en la percepción de los propios adultos responsables de los hogares, quienes “reconocen que han bajado la cantidad y calidad de alimentos”, explicó Ianina Tuñón, investigadora del Observatorio, en declaraciones radiales. Aún más preocupante es el dato de que “un 15 por ciento sí tuvieron experiencias de hambre por no haber tenido qué darles para comer”.
Desde 2010, los niveles de inseguridad alimentaria infantil muestran una tendencia creciente, con picos en 2018, durante la pandemia en 2020, y en el último año, atravesado por una profunda crisis socioeconómica. “La inseguridad severa, que afecta de manera más directa a los niños de forma más grave, estuvo siempre muy cerca de los valores de la indigencia. Por eso siempre tuvimos alrededor de dos dígitos. Hoy tenemos datos por arriba”, advirtió Tuñón.
Las cifras también revelan que ciertos hogares están más expuestos: los monoparentales (en su mayoría a cargo de mujeres) presentan una incidencia 12 puntos superior a los biparentales. Además, la inseguridad alimentaria aumenta en familias numerosas y en aquellas donde al menos un niño o niña presenta déficit educativo, como deserción o sobreedad. En este sentido, el informe destaca que “la permanencia escolar opera como un factor de protección frente al agravamiento de la inseguridad alimentaria”.
A nivel geográfico, el Área Metropolitana de Buenos Aires ha concentrado históricamente los valores más altos. Sin embargo, en 2024 se registró un fuerte aumento en el interior del país, alcanzando niveles similares: 36% en el conurbano bonaerense y 35% en el resto del territorio nacional.
Para la UCA, si bien hubo políticas públicas orientadas a mitigar el problema en contextos críticos, estas resultan insuficientes frente a los factores estructurales que lo sostienen. “Sabemos que, en los hogares donde los padres trabajan en el sector informal, la situación se agrava. Y el informe también tiene que ver con la relevancia de la AUH y el deterioro que va teniendo”, remarcó Tuñón.
La inseguridad alimentaria, tal como la define Naciones Unidas, se vincula con la falta de acceso regular a alimentos inocuos y nutritivos que garanticen un desarrollo saludable. En la Argentina de hoy, ese derecho elemental está cada vez más lejos para millones de chicos.





